LAS TUNAS. Aquel domingo cuatro mujeres llegaron a la sala de urgencia del hospital en el corto lapso de media hora, todas sufrían por la ruptura súbita de la parte superior del fémur, eso que comúnmente llamamos fractura de cadera. Ninguna había tenido un accidente severo, sino el paulatino deterioro óseo a causa de la edad. Mientras una asumió la tragedia con la voluntad de no dejarse vencer, otra vez, frente a la adversidad lo que para ella era “segunda temporada”, las otras lo afrontaban bien desde el tremendismo de afirmar que nunca más volverían a caminar o siendo incapaces de articular vocablo alguno, sumidas en el silencio triste de encontrarse frente a lo desconocido.

Ese día fueron cuatro cirugías consecutivas en una sola tarde-noche. Parecían demasiado para el equipo del doctor Roberto. Él confesaría luego que no era ni la primera vez, ni tampoco la ocasión en que más entraron al quirófano con idéntico propósito: reparar el daño en el hueso más largo del cuerpo humano. Sus palabras y lo vivido en aquella jornada transparentaron cómo hoy esas fracturas de cadera por osteoporosis son una arista más del envejecimiento demográfico en Cuba.

Si se rompe… ¿se compone?

De acuerdo con estadísticas oficiales, en al menos cuatro de cada 10 hogares cubanos vive un adulto mayor y en un tercio pueden ser dos o tres individuos de 60 años o más. ¿Qué ocurre cuando una de estas personas pierde su movilidad e independencia cuando sufre una de estas fracturas?

No es una situación aislada sino un fenómeno en expansión. Desde comienzos de la presente década los especialistas hicieron notar el incremento a escala nacional de esos quiebres resultantes del deterioro óseo. “Cuando empecé a trabajar en el hospital Frank País las fracturas de cadera eran de unas 500 a 600 anuales, ahora andan alrededor de 13 mil al año y cada vez van en aumento”, sentenció el presidente de la Sociedad Cubana de Ortopedia y Traumatología, profesor Rodrigo Álvarez Cambras.

A falta de investigaciones que sistematicen la magnitud de la cuestión a nivel nacional, varios estudios realizados desde las tres principales regiones de la nación, incluyendo la capital del país, posibilitan establecer regularidades. Mientras unos, por ejemplo, predicen que en el Archipiélago una de cada tres mujeres y uno de cada nueve hombres mayores de 80 años sufrirá una fractura de cadera por osteoporosis; un análisis de los pacientes operados de fractura de cadera en el Hospital General Dr. Ernesto Guevara de la Serna de Las Tunas, efectuado en el pasado reciente, indicó que estas lesiones predominan entre las paciente del sexo femenino y que la cirugía de urgencia fue la opción terapéutica más usada en más de la mitad de los casos.

La fractura de cadera, dijeron, es un reto actual y futuro de la salud cubana porque es un procedimiento clínico de alto riesgo con una elevada demanda médico-asistencial. Además, señalaron, es relevante por su alta implicación en el ámbito social y familiar, su elevada frecuencia; y especialmente por las altas repercusiones económicas.

“El problema del anciano cuando se fractura la cadera, insistieron, no radica solo en la decisión de operarlo lo más rápido posible, sino en los cuidados que sean capaces de brindar sus familiares, la preocupación, la responsabilidad y el interés que se tome cada miembro de la familia”.

“En muchas ocasiones —alertaron— presenciamos cómo un paciente destruyó los extraordinarios resultados de una cirugía, porque no había hombres en su casa que lo sacaran fuera de la cama o, sencillamente, porque nadie le insistió en hacerlo y en muy pocos días aparecieron las complicaciones inevitables del encamamiento”. De hecho, concluyeron que “el porcentaje de fallecidos fue mucho mayor en los pacientes con familias disfuncionales que en las familias funcionales, demostrándose el papel determinante del entorno familiar en la evolución y el pronóstico de estos pacientes”.

Los costos                                

El crecimiento de esta afección también se expresa en la caja registradora, pues han debido incrementarse los fondos públicos destinados a lidiar con el asunto.

Un equipo de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana que analizó  los costos del tratamiento quirúrgico por fractura de cadera indicó que estos se cuadruplicaron con respecto al año 1984. Tras consultar fuentes en la Empresa de Suministros Médicos (ENSUME), así como a especialistas en Ortopedia y Traumatología, estimaron que el costo promedio de una cirugía de cadera en la actualidad ronda los 293 dólares (USD) o siete mil 325 pesos (CUP); eso teniendo en cuenta una estadía hospitalaria mínima de 24 horas, el suministro básico de los medicamentos y exámenes básicos sin que aparecieran complicaciones.

Sus colegas de la provincia de Cienfuegos, quienes tras casi 10 años de trabajo diseñaron una metodología para la gestión del costo por enfermedades y pacientes en los hospitales generales de Cuba, precisaron que dichas instituciones asistenciales facturan como promedio un total de 11 millones 800 mil pesos anuales para afrontar los costos de las fracturas de caderas. Esas erogaciones solo eran superadas por las que realizan para tratar las neumonías, los infartos cerebrales y los partos únicos espontáneos.

Sin embargo, uno y otro estudio no pudieron incluir, y así lo aclararon, “los costes indirectos donde se contempla la transportación, la necesidad de personas que cuiden al paciente, que en muchos casos deben renunciar a sus labores y por tanto se afectan económicamente”. Ese es el rostro más estrecho, pero igual de significativo de una situación que no se puede solucionar únicamente desde el mercado.

En la plataforma estatal de anuncios y clasificados Ofertas puede verse las solicitudes de quienes necesitan cuidadores de ancianos. Obviamente no todas estarían ligadas a afrontar el cuidado de un adulto mayor total o parcialmente inmóvil a causa de una fractura de cadera, pero atenidos a la prevalencia de esa patología, no sería descartable que entre esos requerimientos alguno esté originado por la necesidad afrontar esa realidad. Las tarifas de los cuidadores, labor por cierto exigente y desgastante, siempre superan los 100 pesos convertibles mensuales, lo cual coloca un punto rojo para las familias que no se lo pueden permitir.

El sistema de salud pública ha enfrenado el crecimiento de las fracturas de cadera por osteoporosis con un plan de acción estratégico de prevención de sus principales causas, servicios hospitalarios de urgencia ortogeriátrica; la descentralización de las consultas multidisciplinarias; y, muy importante, un sistema de rehabilitación del paciente con alcance domiciliario.

El doctor Alberto Fernández Seco, jefe del Departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental del Ministerio de Salud Pública, advertía sobre la necesidad de que el sistema en su conjunto evolucione ante escenarios que ya le superan. “Se han incrementado tanto los servicios de geriatría en el país como el número de residentes en esta especialidad, lo cual constituye una gran fortaleza. Sin embargo, el mayor de los desafíos que tenemos todos, no solo el sector de la salud, es el tema de los cuidados”, dijo.

Entonces esa ley escrita, pero también asumida desde los valores morales de los cubanos de no abandonar a sus mayores, adquiere connotaciones muy prácticas cuando hay que pasar de la retórica a los hechos concretos. Ora desde el entorno familiar pero también, no olvidarlo, desde el institucional.

Este texto es de la autoría de Itsván Ojeda y fue publicado originalmente en Progreso Semanal. Reproducimos su contenido para aportarte mayor diversidad de criterios y enfoques, sin que ello signifique que lo expresado aquí es la opinión editorial de elTOQUE.