En 2005, Carlos Manuel era un estudiante de Ciencias de la Computación “entusiasmado”, como después le diría Abel Prieto, entonces ministro de Cultura, al comprobar su indetenible espíritu.

No había en el país ningún recurso que agrupara los eventos culturales, así que una lista de correo que atestaba la red de la Universidad de La Habana, fue su solución a la promoción cultural que él y sus amigos necesitaban. Pero la lista creció desmedidamente.

“Antes de dejar la carrera en 4to año, nos botaron dos veces de los servidores. Aquello no aguantaba”, se ríe mientras recuerda viejas anécdotas.

Con el apoyo de la Asociación Hermanos Saíz, la lista se transformó en una web, un programa de televisión y ediciones impresas en varios eventos nacionales. Fue de repente la cartelera cultural más importante de La Habana –y quizás del país–, y estaba reconocida por el Registro Nacional de Publicaciones Seriadas.

“En la AHS nos dijeron ‘cuenten con nosotros para lo que les haga falta’. Eso no pasa a menudo en Cuba, fuimos afortunados. Así hay que hablarle a cualquiera que emprenda algo.”

Pero siempre hubo dos problemas cruciales. El primero, que su idea de que los usuarios colgaran sus propios eventos se veía frustrada por “la necesidad impuesta por la AHS de que se revisara todo lo publicado”, lo que hacía tener más personal trabajando. El segundo, la falta de un mecanismo autosostenible financieramente.

Foto: Alejandro Ulloa García

“Un francés que hace turismo cultural a Cuba ofreció financiarnos, así cuando sus turistas llegaran tendría un menú que ofrecerles. Con poco más de 50 mil CUC pagamos gastos de producción por casi 6 años; compramos laptops, líneas de móviles, la gasolina de los carros para el programa de TV… Hasta pusimos dinero de nuestros bolsillos. Y seguíamos sin ser rentables.”

“Con la cartelera nos dimos cuenta que había mucho terreno para la publicidad”, pero ni la Cuba de 2012 ni la tecnología desarrollada por su equipo para el negocio fueron propicias, así que Carlos Manuel cesó el proyecto por insostenible y tiempo después, con otro intento fallido enfocado a la publicidad, puso rumbo a Alemania, ante el reiterado pedido familiar de que estudiara, que sentara cabeza.

Allá, Carlos Manuel siguió organizando su Kewelta, y en una visita a Cuba en 2015 decidió regresar.

“Mi familia me convenció de no buscar inversor, para que Kewelta fuera totalmente cubano, que ellos me ayudaban con algo de dinero”, cuenta en la casa-oficina que renta hoy en N y 23 para él y sus cerca de 15 colaboradores.

“En el mundo de la publicidad las empresas esconden el listado de clientes. Kewelta la muestra y la socializa. Esta es la solución de un cubano. La gente aquí no tiene Internet y no tienen páginas web.”

Por eso Kewelta ha unido los conceptos de red social, publicidad por Internet y agencia publicitaria. La red social es gratis, y cualquier usuario puede postear su propio anuncio, retomando la idea de la cartelera, pero aplicada a cualquier evento, producto y servicio.

Foto: Alejandro Ulloa García

Además, existe Kewelta Promo, un servicio pagado que brinda “soluciones tecnológicas” a los clientes para anunciarse en sitios como Revolico, Cubísima, Porlalivre, Havanaleaks y por sms como Knales, o en el Paquete y las revistas que deseen trabajar con ellos. Mediante la red social, los clientes podrán revisar sus estadísticas.

“Los cubanos afuera quieren saber qué pasa aquí, y los de aquí quieren que sus productos se vean. Kewelta puede ser una solución. Además, con nosotros tú decides qué te interesa ver. Y no es solo para Cuba, también es un espacio donde extranjeros con negocios puedan visibilizar sus productos para un público cubano.”

Para ajustarse a la legalidad, Carlos Manuel tiene una licencia de cuentapropista como programador de equipos de cómputo. Asimismo, creó una empresa en Alemania para lidiar con los pagos por Internet. Paga impuestos aquí y allá.

“Lo que le decimos a todo el mundo es que tratemos de unirnos, que creemos la comunidad de publicidad en Cuba. En esa unidad vamos a tratar de verdad con todos los clientes. Porque la competencia de Kewelta hoy es Facebook, Google, gigantes que están tratando de entrar al país. Y si entran, nos van a desaparecer, se van a llevar el dinero, se van a llevar los usuarios y nos van a poner una resistencia gigante para poder avanzar.”

Así, mientras el proyecto atrae ya varias atenciones y clientes, Carlos Manuel espera poder recuperar el dominio Kewelta.cu, en manos hoy de la entidad estatal Cubarte.

Foto: Alejandro Ulloa García