Su puesto ocupaba la fila número doce del Gran Teatro de La Habana. Tan solo once escaños del escenario donde el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, hizo su intervención.

Desde tan cerca, quizá, el deslumbramiento puede ser mayor. El impacto, la idea de estar ahí, siendo, como han comentado varios, parte de la historia. Porque estar ahí significó, también, vivir ese momento. Pero Nilexsy Cárdenas, estudiante de cuarto año de Derecho, intenta alejarse un poco de tanta emoción y pensar, más calmadamente, en las palabras del líder de la nación americana dirigidas al pueblo cubano. Fue muy inteligente. 

No por gusto es el primer presidente negro de los EE.UU: tiene mucho carisma.

Supuestamente era un intercambio, pero no, fue un discurso. No se nos dio la oportunidad de hablar a las personas que estábamos allí. Obama se llevó las inquietudes y criterios de los emprendedores, pero no los de la sociedad civil.

“A medida que avanzaba fue quitando capas, siendo más claro y más intencionado, sobre todo hacia los jóvenes. Como queriéndonos decir: ustedes son el pueblo de Cuba y nosotros no nos vamos a meter en sus asuntos, pero tomen las riendas del país porque me parece que no las tienen.

“¿Cuál es la concepción que tiene el presidente de los Estados Unidos sobre Cuba? Siento que, en parte, nos trató como si fuésemos jóvenes sin poder de decisión. Nos instó a tomar las riendas de nuestro gobierno, a tomar partido”.

Nilexsy afirma que desde el local de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) de su facultad, cómo se imagina el futuro de Cuba en manos de la presente generación. A lo que responde que las actuales generaciones son el futuro, no vino a decirlo, precisamente, el Presidente de los Estados Unidos. “Lo leí por primera vez en el discurso de José Martí de los Pinos Nuevos. Nosotros lo que tenemos que hacer es buscar las alternativas para una estructura que satisfaga las necesidades económicas sin soslayar lo que se construyó con la Revolución. No se trata de inventar algo nuevo. Se trata de fortalecer lo que ya tenemos”.

“Para eso debemos empezar, por ejemplo”, y resalta su área en materia jurídica, “por reconocer en la Constitución de la República el trabajo por cuenta propia y las cooperativas, no solo agropecuarias y no agropecuarias sino todas en general. Porque la propiedad personal, que es la contemplada en el documento, no satisface el plusproducto que genera la actividad cuentapropista. ¿Cómo tributa el sector no estatal a las políticas del Estado? No hablo de impuestos, hablo de cómo esa actividad que se realiza está en beneficio de la sociedad. Eso tenemos que saberlo hacer.

“Ahora todo es mucho más atractivo. Es muy fácil decir a los jóvenes emprendedores que te voy a ayudar con la tecnología que no tienes, con el acceso a Internet que es tan malo. Y encima de todo eso, que tú eres quién decide. Entonces se necesita capacitar a los emprendedores para que se exija la contribución social de la que te hablé antes. Si eso se logra, no se perdería la perspectiva de nuestro sistema.

“Se precisa además mucha claridad y cultura política; tener un conocimiento de en qué punto estamos, hacia dónde vamos y qué tenemos que hacer. Porque si la cultura política que necesitan los jóvenes de hoy viene desde afuera, desde el Presidente de los Estados Unidos, cuidado”.

“La mentalidad cambia solo cuando los ideales no son fuertes”, e insiste: “los jóvenes cubanos necesitamos tomar posturas políticas”.