Sabe que si hay una “bala perdida”, esa puede ser la suya. Porta una pistola poderosa en plena calle habanera. Sin embargo, este pistolero no parece peligroso a simple vista porque su única arma es el teatro y buscarse “unas balas” significa en buen cubano, “ganarse la vida”. Macho Rico es una estatua viviente encarnada por Isaac, un actor callejero que nunca ha soñado con Hollywood, ni con los grandes escenarios.