Esta historia comienza un día de 1974 en La Habana cuando nace Niurys Higueras. Son tiempos de economía estable para sus padres y planifican su llegada al mundo, todavía los cubanos podían planificarse y crear condiciones óptimas. Fue un bebé deseado, el mejor parto de su madre y todos aseguran que nació en un día feliz, sin saber que las certezas económicas terminarían al llegar la adolescencia. Contar los vaivenes de su familia sería contar los del país, los de un pueblo marcado por épocas mejores y peores. La vida no dará mucho tiempo a Niurys antes de presentarle su primer desafío materno, en el momento más difícil.

Por: Harold Cárdenas Lema (haroldcardenaslema@gmail.com)

¿Qué significa ser madre? ¿Tener una criatura durante 9 meses en el vientre o es algo más? En 1992 ocurre una tragedia en la familia, una tía muere dejando solo a su hijo de dos años y el padre lo abandona a su suerte. Cuando nuestra chica cumple 18 comienza a cuidar del pequeño como si fuera suyo, con el tiempo su primo se convertirá en hijo de crianza. No es de extrañar que 14 años después y sobreviviendo a momentos duros en el país, los lazos que los unan sean de madre e hijo.

Pasa el tiempo y Niurys aprende el oficio de la cocina cubana, se vuelve una mujer cada vez más independiente con metas profesionales muy claras. Comienza la búsqueda de una pareja con quien compartir sus días y formar quizás una familia, lo indispensable para esto último es que ese hombre desconocido sea un buen padre. A los 28 tiene su primer aborto, luego un segundo y un tercero hasta llegar a cinco. En ocasiones evitando un hijo que no llegaba en el mejor instante y en otras perdiendo la criatura anhelada.

Llegó un momento en que deseándolo con todas sus ganas pensó que ya no podría tener hijos. Niurys lo tenía todo o casi todo, una persona que amaba y un negocio propio en La Habana, le faltaba solo una cosa. A los 34 años decidió intentarlo una vez más, y lo logró en su sexto intento. Su embarazo fue disfrutado totalmente, estaba lista para ello. Esto no significa que fuera fácil, Ysabella llegó cuando la economía familiar no era del todo estable y su madre tuvo que trabajar hasta el minuto antes que la llevaran al hospital, literalmente. 

El 2008 era un momento difícil para el cuentapropismo en Cuba, nada que ver con el momento actual en que florecen los restaurantes y surgen cooperativas por doquier. Niurys era cocinera en su restaurant mientras tenía a su niña en el vientre, la cocina se convirtió el primer jardín de Ysabella y los cocineros sus compañeros de juego. Aun así fue un embarazo bonito, sin nauseas ni presión alta. El parto fue normal pero la niña llegó con dificultades y estuvo un tiempo en cuidados intensivos, con su madre teniendo el corazón en un hilo. 

Los primeros años la madre estuvo marcada por la obsesión, llamando a todas horas al pediatra por las razones más sencillas y pendiente siempre de protegerla, quizás demasiado. Con el tiempo las cosas fueron tomando su lugar, mientras la niña crecía su restaurant se volvía cada vez más exitoso hasta convertirse en uno de los más importantes en la capital. Niurys es hoy una madre cuentapropista, con una hija de 7 años y su restaurant Atelier de 5. En los últimos años imparte conferencias por diversos países donde explica los retos de ser una mujer emprendedora en Cuba. 

Hace dos años una trabajadora quedó embarazada en Atelier. Contrario a las suposiciones que se hacen a menudo sobre los negocios por cuenta propia en Cuba, la mujer siguió trabajando todo el tiempo que quiso y al dar a luz estuvo un año en casa hasta regresar a su trabajo inicial. Evidentemente los críticos de las iniciativas privadas subestiman la solidaridad y la camaradería de los cubanos, un elemento social que no desaparece solo porque la gestión sea privada.

Esta historia termina con Niurys, confesando cómo la persona que más sufre de su profesión es su hija, porque no puede dedicarle todo el tiempo que quisiera al tener que trabajar la mayor parte de las noches. Aun así no se lamenta de sus decisiones, ambas comparten mucho tiempo juntas en el restaurant y esto también la ha convertido en una niña muy independiente. Niurys y su esposo están orgullosos de su hija, que ya comienza a dominar el lenguaje técnico de la cocina cubana y según su madre, en el futuro será mucho mejor que ella.