En 2014, la cantante Eme Alfonso decía, al finalizar la primera edición del Festival Havana World Music (HWM), que habían comenzado con el sueño de hacer un festival internacional. Lo que en principio fue solo una idea devino en la mezcla por dos días de músicas cubanas, caribeñas, nórdicas, flamencas… “El concepto del Festival”, cuenta Eme, “sigue siendo el mismo: dar a conocer al público cubano música del mundo, joven, contemporánea e interesante”.

La World Music, o música del mundo, parte de la raíz, la esencia de las músicas originarias. No es, precisamente, la más popular. No es la que más se vende. No está comercializada.

“Cada vez más se está globalizando el terreno y se pierde en identidad. Por eso es tan importante para este proyecto destacar esta música, regional y alternativa.”

“Este año nos hemos enfocado hacia otra dirección. En ediciones anteriores la mayoría de los grupos provienen de Europa, pero este año tenemos más bandas y músicos latinoamericanos. Y estoy muy contenta con ese detalle. Es nuestra forma de apoyar a la música regional de América Latina.

Es Semana Santa buena parte de Occidente y la agenda de La Habana está apretada. La coincidencia, al parecer, no es casual.

El Havana World Music comenzó en febrero, pero para esta tercera edición el equipo creyó conveniente escoger esta fecha de marzo:

“El turismo en el país está creciendo y, con ello, el interés cultural. Hemos recibido muchísimas solicitudes a nivel internacional de personas que quieren participar y ser parte de todo cuanto aquí está pasando. Y encontramos la Semana Santa como puente perfecto para abrir el Festival al mundo”, dice la cantante.

Demasiadas solicitudes para dos días. Por ello, comenta Eme, el año próximo se extenderá a tres. Havana World Music está creciendo.

Reducir el cartel a bandas extranjeras, afectó la presencia de músicos cubanos, salvo por Yipsi García y Yoruba Andabo.

“Por eso el día 24 abriremos Síntesis, Telmarys, William Vivanco y yo en una especie de descarga no oficial del festival, todo en la Fábrica de Arte Cubano”.

“Y seguro me vas a preguntar por qué tanto hip hop”, dice Eme. “Yo recién estoy descubriendo el hip hop santiaguero”, confiesa. “La Alianza y Golpe Seko son dos grupos que para mí tienen un lenguaje súper moderno y muy cubano. Presentarlos como bandas noveles me parece raro, porque son músicos casi profesionales. Lo único que les falta es una empresa y una disquera”.

En la pasada edición, M comentaba respecto a la falta de diversidad en la música que se está haciendo en Cuba hoy. Todas las canciones de moda, en su esencia, resultan parecidas o son las mismas.

“Con todo esto del sector privado, los espacios nocturnos están floreciendo. Es un proceso muy largo y muy lento, así que debemos esperar. Mientras más locales se abran, mayor será la diversidad. Así que habrá más música comercial por supuesto, porque es lo que se vende, pero habrá también otra propuesta, otras ideas entorno a la música y el mercado musical.

“No creo que esté solo en manos del gobierno abrir ese abanico, sino de la gente que dirige los locales privados. Y para eso se debe tener mente abierta, ser selectivos en la música y trabajar directamente con los artistas”.

Quizás para incidir en esa percepción, M y su equipo insisten en traer a Cuba, cada año, músicas auténticas de todas partes del mundo. Insiste en su propuesta, en su concepto: la identidad tiene su base, precisamente, en la diversidad.

Poster del festival musical que tendrá a La Habana como sede.