La sala es silencio y espera. Al escenario salen catorce muchachos, vestidos con modos de antaño. Inicia, entonces, la presentación, que no busca cautivar a grandes auditorios con la canción de moda o el baile actual. Catorce jóvenes interpretan con sus voces, instrumentos, y cuerpos, la música que otros escucharon otros siglos atrás.

Desde 2010 Angélica María Solernou dirige la agrupación Ars Nova, fundada en 2004 en Santa Clara. Desde entonces se ha dedicado a exponer un repertorio relacionado con la conocida como “música históricamente informada”.

“Es una variante de interpretación dentro de la música de concierto, y es en la que el intérprete se arma de toda la información posible relacionada con la obra. Utilizamos muchos elementos extra musicales que tienen que ver con el estilo, con la época, con el compositor, que pueden ayudar al espectador a disfrutar mejor la música que hacemos. Por eso hacemos uso de movimientos escénicos específicos, estudiamos la dicción de los textos, el vestuario, la proyección escénica.”

No deja de resultar una rareza de estos tiempos que personas tan jóvenes se hayan aventurado en semejante empeño, como vocalistas, en las cuerdas o en los instrumentos de viento.

Foto: Yariel Valdés.

“Todos tienen otros trabajos, pero este tipo de música ayuda a formar a los músicos instrumentistas y cantantes, porque enriquece mucho la práctica musical, y cuando la descubres, te atrapa.”

Entre las obras defendidas por Ars Nova no faltan piezas del barroco europeo, o de la etapa colonial americana, sin embargo, la identidad de esta agrupación encuentra su mejor rostro, el más cercano, en la música hecha en Cuba.

“Tuvimos la suerte de estrenar obras del siglo XIX cubano, pertenecientes a la catedral de Santiago de Cuba, con dos compositores, Juan París y Cratilio Guerra. Y en el festival Esteban Salas de música antigua de este año estuvimos estrenando música sacra de la región central, específicamente de Sagua la Grande, Remedios, Santa Clara y Trinidad, de finales del siglo diecinueve.”

Graduada de canto y dirección coral, gran parte de su tiempo Angélica María lo pasa indagando acerca de los ecos que ha dejado la música de concierto en documentos, periódicos y antiguas partituras, pues colabora como investigadora con el Gabinete de patrimonio musical Esteban Salas, de la Oficina del Historiador de La Habana.

“En Cuba, en la región central, hay muchos espacios de silencio, es necesario empezar a saldar esas deudas con la investigación. Claro, la investigación tiene que terminar en el sonido, tiene que sonar.”

Y de sonidos mucho pueden hablar los vecinos de Angélica, pues a falta de local de ensayo, se reúnen para montar las obras en su casa. Y es allí donde también se piensan los talleres de interpretación que imparten los integrantes de esta agrupación de música antigua a estudiantes de las escuelas de arte en la ciudad.

 

Foto: Yariel Valdés.

Alguien que no conozca a muchachos que han participado en varias eventos de música antigua del país, pudiera imaginarlos ajenos a cualquier tipo de labor manual. Sin embargo, de sus manos han salido más que melodías, porque la construcción y restauración de instrumentos históricos igualmente caracteriza al conjunto. Han dado forma a instrumentos de percusión como el pandero, el redoblante, el palo de agua y sonajas de diferente material, todo con el fin de ser fieles a las resonancias originales de las piezas.

“En dependencia del repertorio por interpretar es que uno se da cuenta de las necesidades que tiene. Hasta que no te enfrentas a la partitura no estás consciente de ello.”

A diferencia de otros muchos músicos, Angélica no tiene como meta trabajar en los hoteles de los cayos al norte de Villa Clara. Allí no se han mostrado interesados en su propuesta musical, y esta muchacha prefiere invertir todo su tiempo en lo que realmente le apasiona antes que montar otro repertorio que desvirtuaría la línea de trabajo de Ars Nova. Angélica se mantiene fiel a la voluntad que la anima desde hace ya unos cuantos años, convencida del valor de la música que crea.

“Estos repertorios son importantes para conocer un pasado musical, para conocer la historia, de dónde venimos. Es la música que dio paso a la que tenemos hoy.”

Foto: Yariel Valdés.