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En un país signado por la ausencia de cosas, casi cualquier objeto se presta al reciclaje. Se reciclan jabas, pomos de plástico y de cristal, latas, azulejos… En fin, todo lo que pueda servir para algo, aunque no sepamos específicamente para qué.

Dice Yuyú que esto es consecuencia de la necesidad. Y lo que sucede con el papel es exactamente eso, que no se concibe como necesario.

En su taller de papel reciclado en La Habana Vieja –el patio de su casa- Yuyú, que no es muy mediática, sabe que necesita una campaña de promoción bien fuerte, “porque las personas no tienen conciencia de la cantidad de papel que usan. Se compran una pizza, botan el papelito a la calle y nadie se da cuenta”.

“La gente no sabe cuánto cuesta hacer una hoja, no ya en Cuba, sino en el mundo. Cuando se hace a partir de la madera, es de un árbol que tardó 20 años en crecer. Tú cortas hoy, haces 6 mil hojas y dentro de 20 años es que podrás tener 6 mil más”.

En las empresas cubanas, por lo que ha visto, también hay desconocimiento del tema. Se utiliza el papel bond importado, que es muy blanco y liso. Un papel casi perfecto en comparación con el reciclado, que es rugoso, con texturas y de un color más opaco. “Resulta que a la gente le gusta casi todo lo que no es cubano. Esa es la primera barrera que tengo que trabajar con los clientes, porque aquí también se hacen cosas buenas y con calidad”.

Y en efecto, Yuyú lo primero que hace es clasificar el color y tono de su materia prima para evitar “contaminaciones”. Una vez fermentada y batida la pulpa, la cuela por la malla del bastidor y ajusta el grosor según el uso que tendrá luego ese pliegue: papel timbrado, credenciales, sobres, bolsas y envases comerciales, tarjetas de presentación. Todo lo que se utilice como papelería de oficina.

Sabe que su mercado está en las empresas. Una cuestión más bien práctica, porque las empresas hacen grandes compras y lo hacen por encargo. Dirigirse al “público minorista” implicaría un proceso inverso: elaborar el producto y ponerlo luego a la venta, además de buscar un local o gestionar una tienda. Cambiaría completamente la idea de su negocio.

“En realidad quisiera que todo el mundo utilizara este papel, pero sé que los primeros clientes que tendré serán aquellos con responsabilidad empresarial”, un término que se utiliza para las empresas que actúan a favor del medioambiente y el desarrollo local. ¿Cómo convencer al resto, a los que gustan del papel lisito? Eso es lo que Yuyú no sabe. “No tengo ni idea”, confiesa.


El proceso, así como lo hace ella, artesanalmente, requiere cuidado y paciencia. Yuyú entra el bastidor en la palangana y obtiene al sacarlo una fina capa de papel mojado; a la que hay que extraerle el agua con una prensa por 5 minutos y dejarlo secar de forma tradicional, con palitos en la tendedera. Hay que hacerlo de uno en uno, pliegue a pliegue. No hay otra forma.

El proceso le cuesta 2 pesos en moneda nacional por cada pliegue, que tiene un tamaño de 2 hojas A4 aproximadamente. Yuyú, que es de profesión contadora, lo vende a 4. Aunque le obtiene en ganancias el doble, sigue siendo un precio bajo. Se lo comento y me responde que es parte de su política: “A veces las empresas por tal de conseguir algo más barato compran el importado, porque no saben. Yo quiero que la gente sepa que producir papel reciclado es barato; y que comprarlo también lo es”.

Para abaratar más lo costos, y como parte de su propia filosofía –la de ella y la de su empresa Ciclo, que son 2 pero en el fondo es la misma- Yuyú utiliza agua de lluvia. Ahora pone corriendo 4 cubos y 16 calderos cuando se antoja llover; pero tiene pensado instalar un sistema de canaletas que almacenen el agua en un pozo o cisterna.

Incluso está experimentando con su esposo obtener electricidad a partir de imanes. Electricidad sostenible. Un panel solar, aparte de que no está a la venta para el sector cuentapropista, le saldría muy caro.

Yuyú quiere que se le reconozca como una empresa responsable social y ecológicamente. Una empresa coherente, apunto yo. Ahora se levanta cada mañana y logra hacer ella sola hasta 50 pliegues. Pero sabe que necesita personal, instalar una cadena de montaje, remodelar su local…

Le pregunto cuánto tiempo cree que le tomará eso y me responde, segura y sin vacilar: 2 años. 

Sobre el autor

Cynthia de la CanteraCynthia de la CanteraPerfil del autor

Comentarios

Jesús Muñoz 1 mes 1 semana

Conocí a Yuyú, y aunque intercambiamos poco, me di cuenta de su conciencia ambiental y su creatividad... abrazos
N. G. L. 1 mes 1 semana

Sencillamente sin palabras. Personas como Yuyú mueven el mundo. Proyectos como el de Yuyú son los que hay que financiar. Lo dicho... sin palabras.
Liborio 1 mes 1 semana

¿Cuánto cuesta hacer un papel? No importa mucho, al menos es original y creativo el metodo. Pero ha este Pulido hay que enviarlo a la Tremenda Corte, para que el juez lo mande al Principe por Plagio, Me dice por aqui un Racista caramba el Negro no sirve ni para hacer humor negro, esto es un plagio de " Un Rey en la Habana". Que creen uds? Cortometraje ‘Ramona’, entre la risa y el terror http://www.14ymedio.com/cultura/Cortometraje-Ramona-risa-terror_0_2166983282.html
Oisis 1 mes 6 días

Gracias Cynthia por compartir con nosotros el gran e importante trabajo d Yuyu
Gaby Pais 4 días 6 horas

Me encanta el trabajo de Ciclo. Creativo, Innovador y SIN MIEDO de proponer y sumar a otros emprendedores en una filosofía de RESPONSABILIDAD con [email protected]
Marimar 19 horas 40 mins

Muy interesante el artículo, aunque me gustaría mucho que precisaran los datos de contacto, pues creo que muchos querrán saber como adquirir papel reciclado.