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Des-conexión universitaria a la cubana

17/03/2014

En los últimos tiempos Cuba es testigo de una multiplicación de los servicios que brinda la empresa de telecomunicaciones del país, como si el Estado estuviera en una carrera contra reloj y no es de extrañar, ya existen drones que brindan el servicio de Internet a distancias muy lejanas y si la conexión no viene de una fuente gubernamental seguro vendrá de otra parte.

Por Harold Cárdenas Lema

Las universidades deben ser las primeras beneficiadas si cambia la política economicista actual y se decide invertir en comunicar la sociedad de forma masiva. Y digo que deben ser las primeras porque hasta ahora, la des-conexión es lo que impera.

En Cuba cualquier cosa es posible, su historia reciente y pasada lo demuestra pero no hay nada más increíble que lo cotidiano. Sin creerse particularmente “especiales”, los cubanos hemos tenido que salir adelante en condiciones muy difíciles y las universidades no son la excepción. En un mundo digitalizado y conectado, los jóvenes desafían las limitaciones de conectividad e Internet y luchan por mantenerse informados. En un mundo tan conectado, nos ha tocado lidiar con una des-conexión universitaria que resulta lamentable.

Existe en la isla un complejo entramado educacional, cada provincia tiene al menos un centro universitario de perfil amplio, un centro pedagógico, un centro de altos estudios vinculados al deporte y un centro de ciencias médicas. Docenas de universidades que necesitan información y canales de comunicación tanto para la investigación como la docencia, docenas de universidades que en la práctica presentan muchas dificultades para conectarse entre sí porque utilizan plataformas distintas. Si bien el Ministerio de Educación Superior hace un esfuerzo, es demasiado poca la conexión que tiene para repartir entre tantas instituciones.

Las posibilidades de acceso a Internet es cosa de locos, se establecen cuotas dispares a lo largo del país, veamos algunas cifras: en la Universidad de La Habana el tope a utilizar es de 50 megabytes mensuales, y esto es generalmente en 5to año de la carrera porque en 4to la conexión es menor, y la Universidad Central de Las Villas en la ciudad de Santa Clara, tiene un sistema semejante. El estudiante promedio no tiene Internet porque los primeros años no hay acceso ya que te lo conceden a partir de 3ro.

Existen otros centros que presentan un sistema de cuotas de Internet interesante, la universidad de ciencias técnicas de la capital del país (CUJAE) es una de ellas pero sin dudas el premio se lo lleva la Universidad de Cienfuegos. En ésta existe algo llamado “unidades monetarias” que tienen un equivalente a 10 megabytes, los profesores tienen 8 unidades monetarias (80 Mb) y los estudiantes entre 2 y hasta 4 unidades monetarias (20 a 40 Mb) a medida que van superando años.

Hasta el día de hoy no he encontrado a nadie que pueda explicarme cómo surgió este sistema pero, sin duda, me sirve como ejemplo de cómo los cubanos a veces complicamos hasta las cosas más sencillas. Estas cifras de cuota en las universidades varían dependiendo del lugar, la facultad y la carrera que se trate, pero los problemas de velocidad y acceso son un fenómeno recurrente.

Privilegios y no tanto

Evidentemente la conectividad no es homogénea, mientras unos gozan de mayor acceso, otros no tiene prácticamente ninguno. Si en algunas universidades las redes sociales son cosa común, en otras el poco ancho de banda obliga a cerrarlas para tener alguna conectividad.

Los centros más “privilegiados”, palidecen ante la velocidad que es común en el resto del mundo.

Confieso que soy un privilegiado porque generalmente los profesores tenemos una cuota mayor. Yo tengo esa ventaja en Matanzas que me convierte en el orgulloso propietario de 350 megabytes mensuales, de los cuales nunca utilizo la totalidad porque esta universidad mía tiene 256 kb para conectar a miles de personas que estudian aquí. Semejante velocidad no permite abrir demasiado. También utilizo una conexión por módem a 28kb/s desde mi casa pero sus características la vuelven cosa de risa.

La conexión inalámbrica (Wifi) ya es una realidad en muchos de nuestros campus pero todavía no funciona correctamente, en el caso de la Universidad de Matanzas donde trabajo, vale destacar que la autorización para utilizarla tardó cerca de un año mientras los equipos se hacían obsoletos en un almacén, a veces somos nuestro peor enemigo.

Estudiar sin Internet

En estas condiciones, muchos universitarios se gradúan en Cuba sin haberse tropezado con Internet, sin conocer siquiera lo más elemental de un correo electrónico. Pese a estas lagunas tecnológicas, todavía el nivel académico en el país permanece alto.

Incluso algunos afirman que esto tiene efectos positivos, mientras en el extranjero los jóvenes apelan constantemente a las redes para sus trabajos investigativos, los cubanos aun emplean los métodos tradicionales.

Si bien es discutible que las tecnologías afectan el proceso cognoscitivo en los jóvenes, lo seguro es que aislarse a los métodos de comunicación actuales significa quedar rezagados en el mundo contemporáneo y ser cada vez más, una isla en el Caribe. ¿Acaso se puede tener una formación profesional completa prescindiendo de Internet? Los cubanos son profesionales altamente competitivos cuando llegan a otros países pero su desconocimiento de las nuevas tecnologías debe ser indudablemente un hándicap.

Ahora: ¿qué diría la academia sobre la des-conexión universitaria? El investigador de las TICs más citado del mundo es el sociólogo Manuel Castells, quien asegura que “Internet es mucho más que una tecnología. Es un medio de comunicación e interacción y de organización social…”. Sería interesante escuchar la opinión de Castells sobre el caso cubano y las características con que se gradúan estos estudiantes.

Resulta notable la carencia de una red nacional en las universidades que permita comunicarnos unos con otros o acceder a Internet. Resulta imperdonable que en el 2014 el Ministerio de Comunicaciones y la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) vean el acceso a Internet como una fuente de ingresos económicos en vez de una herramienta que multiplica las posibilidades de la sociedad.

Resulta imperdonable la des-conexión universitaria.
En este mundo actual en que los drones son una realidad y la Internet una necesidad, el país no puede darse el lujo de permanecer al margen de los canales de comunicación internacionales. La conexión llegará a Cuba, todavía está por ver si por los mecanismos gubernamentales u otras vías. Ya veremos.

Sobre el autor

Harold Cárdenas LemaHarold Cárdenas LemaPerfil del autor

Comentarios

jorge 3 años 8 meses

das pena pobres cubanos.