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Economía de comunión, remedio para Cuba

La economía de comunión es como la aspirina o el limón: no cura todos los males, pero sirve para casi todos. La conclusión llega rápido cuando se escucha al joven camagüeyano Ernesto Figueredo Castellanos.

Al economista le criticaron hasta la saciedad cuando dejó su puesto en el Centro de Investigaciones Ambientales de Camagüey. ¿Para trabajar por cuenta propia? Él, con su maestría en desarrollo regional, debía seguir el camino seguro que da el empleo estatal. “Debes sentirte frustrado”, le dijeron hace poco en una instancia donde le desaprobaron un encuentro nacional de emprendedores que organizaba.

Pero cuando Ernesto Figueredo Castellanos y otros amigos fundaron GESTAR tenían claros los principios de la economía de comunión: una integración de las utilidades de las empresas que se adhieran a ese principio, las cuales ponen sus ganancias en función de proyectos comunes.

Bajo el manto de esta economía “con sentimientos” saben que pueden hacer una contabilidad más profunda, que acompañan a sus clientes desde la gestación de un negocio hasta su multiplicación, y con esa seguridad (lo positivo se abre camino a pesar de todo) han podido soportar los embates de los burós y de los prejuicios.

Su apuesta le ha sido gratificada. Ernesto fue el único cubano seleccionado para asistir a un congreso de actores de economía de comunión en el Vaticano. De allí vino con más ganas y mejores luces.

“Todavía no he terminado de digerir. El Papa, 500 delegados, yo dándole la mano a este hombre repleto de esperanza y energía, una multitud llena de experiencias formidables… Francisco nos indicó hacia dónde mirar. Los tres retos fundamentales, para mí, fueron el papel del dinero en el mundo actual, el de los pobres y las pobrezas, (pobrezas miserias y pobrezas escogidas, que son “las buenas” porque invitan a ser humildes y compartir). Del Vaticano traigo la invitación a mirar al futuro, siendo sal, semilla y levadura, tres cosas muy pequeñas que solas no hacen nada, pero provocan grandes cambios”.

Con parte de las ganancias Ernesto y sus asociados de GESTAR y de otras empresas unidas en comunión atienden a familias con vulnerabilidad social.

“En Camagüey tenemos un cliente, PCKMC, un céntrico taller de reparación de computadoras y celulares, que dedican una parte de las utilidades a ayudar a dos familias pobres que viven cerca”, señala Ernesto. “Además, tratan de generar un ambiente de trabajo agradable, que el trato con los clientes sea muy atento, de no engañarlos. Y también tienen un programa de formación de valores con niños en una escuela”.

Desde sus inicios a principios de la década de los años 90, sus creadores, el Movimiento católico de los Focolares, propuso la división de las ganancias de un negocio en tres renglones: mantener la producción del propio negocio, aliviar situaciones de pobreza y promover la cultura de la cooperación.

Entender y aplicar la economía de comunión debía ser prioridad para Cuba, según Ernesto. Este proyecto de desarrollo les facilita a las empresas la comprensión de las necesidades sociales, económicas y ambientales de un territorio como las demandas insatisfechas, para hacer un producto o dar un servicio.

“Hago comunión con la economía cuando produzco algo que realmente la gente necesita, con eso ya se hace una labor importante socialmente. También, cuando se trabaja en un clima laboral de confianza, de respeto, de higiene, y se intenta estar a gusto en el puesto de trabajo y que el cliente salga satisfecho, sin dejar de ayudar a la gente que nos rodea”.

Con esa dimensión GESTAR se dedica a conectar emprendimientos. Lo prueban los pullovers gestionados en La Habana con Adorgraf para el camagüeyano Acostagym. Lo demuestra el encuentro nacional de emprendedores que finalmente lograron hacer en la capital cubana, donde enlazaron a Bolsos Sybil, de Artemisa, Comunio, de Cienfuegos y Procle, de La Habana. Esta relación les facilitó comercialización a todos y abastecimiento de materias primas a Sybil.

Convencido de que el dinero no es la única forma de medir la efectividad de una empresa, ni la llave maestra para la plenitud humana, Ernesto dejó a muchos boquiabiertos cuando le exhortaron a no regresar a Cuba, y él retornó.

“Yo soy feliz aquí, porque decidí ser feliz aquí. Esto de quedarse en Cuba no puede constituir un martirio. Uno tiene que ser feliz donde uno esté, y con lo que uno haga, y con la gente que uno quiere”.

Con la sala de la casa convertida en la sede de la “empresa”, y a la espera de los fondos para cursar el doctorado que le admitieron en el Instituto Universitario Sofía, en Italia, Ernesto sonríe porque sus dos hijos lo hacen, aunque no todos los días pueda comprarle una barquilla de dos pesos. Sonríe porque con mucha ayuda familiar y a golpe de sudor en una carpintería, en un merendero y como mensajero de películas, antes de que GESTAR viera la luz, pudo levantar un hogar confortable. Ernesto se alegra porque vive con convicción.

“Los jóvenes tenemos primeramente el reto de convencernos que si queremos una Cuba mejor tenemos que construirla nosotros, y tenemos que hacerlo en Cuba. Esto no es fácil. La mayoría de los jóvenes no ven la posibilidad de desarrollo personal, profesional, familiar aquí. Entonces, tomar la decisión de estar en Cuba, de hacerlo dignamente, y, sobre todo, que lo que uno haga ayude a otros es la única manera de construir una Cuba mejor, no del mañana, sino del hoy”.

Sobre el autor

Rogelio SerranoRogelio SerranoPerfil del autor

Comentarios

Yarbredy Vázque... 8 meses 14 horas

He conocido a estos colegas de Gestar y la propuesta de Economía de Comunión. Me parece una opción a explorar entre las prácticas de Economía Social y Solidaria que debe impulsar el país en tiempos de actualización. Doy fe del buen trabajo que hacen y de la buena voluntad de estos coelgas.
Miguel Hernánde... 7 meses 1 semana

Gracias a Yarbredy por su comentario, a Rogelio y al equipo de El Toque por tenernos en cuenta. La labor de emprender un negocio es fuerte pero no imposible, por ello nos orientamos hacia una economía más justa, no tratando de copiar los modelos tradicionales de ganar dinero a toda costa y a todo costo, sino teniendo a la persona como centro de acción y compartir los beneficios con las partes implicadas tanto internas como externas, con un desarrollo sostenible al generar empleo, salario dignos y cuidar el medio ambiente en el cual no desempeñamos. Un Mundo mejor es posible.
Ernesto Figueredo 7 meses 1 semana

gracias a El Toque por la entrevista. Esperamos poder corresponder con tantas personas que nos desean bien. Estamos a disposición de quien nos necesite, no solo para negocios, sino para ayudar también....ah, eso sí, desde Cubita bella www.gestarnegocios.com