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Insolencia colectiva

“Socializar un arte irreverente es nuestra forma de hacer ciudadanía. En Irreverencia Producciones apostamos por abrir espacios de manera colaborativa, para, desde nuestras formas de hacer, comprometernos con la causas sociales”.

Por: Yery M. García

Irreverencia Producciones tiene su espacio natural en un portal del Vedado capitalino. Los terceros lunes de cada mes Wilfredo Pomares Ángel y otro grupo de irreverentes se reunen para hacer política desde y con el arte. “Café-teatro Irreverente es una idea destinada a socializar otras posibilidades de creación y a compartir con el público”, comenta. “Disponemos de una sala y un portal para mostrar creaciones de atistas que no son muy visibilizados, algunos incluso súper underground y que poco a poco se han ido haciendo de su propio arte y tienen un mensaje que dar”.

A pesar de que los coordinadores del espacio Irreverente son en su mayoría artistas, han redirigido su creación hacia el trabajo social. Sus obras tienen que ver más con lo humano, con la reflexión crítica, con “el fino arte de moldear al hombre en un intento de prevenirlo de ser moldeado”.

Para Wilfredo donde quiera que haya alguien que transmita un mensaje loable hay arte. 
“Ahora mismo estamos en el intento de armar una biblioteca comunitaria”, explica. “De nada vale proponer a los artistas acercarse a la gente si la gente no puede acercarse al arte con sentido crítico. No es formar especialistas, sino fomentar una educación básica en las personas que permita desentrañar lógicas dominadoras escondidas detrás de la producción artística”.

Ante la pregunta de por qué el nombre Irreverencia, Wilfredo responde que se debe a que no hacen las cosas esperando reconocimientos y mucho menos elogios:

“No queremos reverencias”, sentencia.

Pero ante todo los une el afán de subvertir el funcionamiento del mundo de la cultura, entendida casi siempre de manera elitista y construida desde cánones euroccidentales con los que no están de acuerdo. “No entendemos que la cultura es eso, por eso somos irreverentes”

“Tampoco entendemos que el artista tiene que estar en un escenario separado del público. Entonces, el tipo de teatro que hacemos, el tipo de actividades que hacemos, tiene estas otras características”. Para ellos el arte no es el arte por el arte. “De hecho, aclara, el arte no tendría sentido para nosotros sino no tiene una función social”.

“Eva es una amiga española que vive en Cuba desde los 90, y ha accedido a donar parte de su casa para esta iniciativa. Irreverencia es cubana y obviamente el sentido que se busca a través de las actividades que se hacen es netamente cubano. Queremos trastocar el arte cubano y volverlo real, que esté ahí, que sea cotidiano”, concluye.Irreverencia Producciones lleva ya más de 10 años de creado, pero el espacio café-teatro lleva unos 5 años. En ese tiempo el grupo se ha movido de lugar. Estuvo un tiempo en El Barbarán, Pepito´s Bar, junto con la peña de Frank Delgado hasta encontrar su espacio definitivo,  la casa de Eva, en el Vedado habanero.

Lo que más me gusta de Irreverencia es que siempre son consecuentes. Como el arte que proponen, su espacio es también vivo, doméstico, fuera de los museos y galerías, cercano a la gente común. El café- teatro no se activa solo los terceros lunes de cada mes, está ahí, es una casa funcional, la casa donde Eva cria a sus hijos, todo el tiempo abierta a cualquier artista que se acerque y se una a la insolencia colectiva.

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