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Las iglesias también mantuvieron a salvo a Gibara

En Gibara viven 70 mil personas aproximadamente y más de la mitad, unas 43 610, estaban protegidas durante Irma. La mayoría se guarecieron en casas de familiares y amigos, en escuelas, hospitales, e incluso cuevas y obras protegidas de las FAR. Otras, prefirieron resguardarse del huracán en las iglesias de la ciudad.

“Como estamos en una zona baja cercana a la costa, donde la única casa alta es nuestra iglesia, colaboramos con la evacuación y todos los vecinos vinieron para acá”, cuenta el pastor Agustín González Cruz, quien asegura haberles dado cobijo a unas doce familias en la Iglesia Propósito de Dios, de la Liga Evangélica, una de las once denominaciones religiosas protestantes presentes en Gibara.

 “Sentimos la fuerza del viento y del mar, hasta que nos quedamos sin luz, pero gracias al señor ya la tormenta pasó y estamos todos a salvo”, explica.

Él es el hombre que multiplicó el pan entre los feligreses a su alrededor —¿Y ahora qué? – le pregunto por vía telefónica, en tanto trato de dibujarle un rostro.

—Ahora estamos convidando a los hermanos a cocinar aquí porque todavía no se ha restablecido el flujo eléctrico. Luego participaremos en la reunión del Consejo de Iglesias (organización ecuménica que reúne a las religiones protestantes) para planificar acciones de ayuda.

El pastor tiene voz gutural, algo quebrada. Lleva varios días de oración, solo interrumpida por los vaivenes y sobresaltos de Irma, uno de los más fuertes huracanes que hayan transitado jamás por el Atlántico y, en especial, por el Caribe.

En la ciudad que ha sido noticia por el Festival Internacional de Cine Pobre de "Humberto Solás" —ahora Festival Internacional de Cine de Gibara—, las olas llegaron a oscilar entre los cuatro y ocho metros, afectaron severamente el área del malecón y lanzaron piedras sobre las vías; según reportes de la prensa local.

La iglesia católica, religión mayoritaria, también se movilizó. El joven gibareño Camilo Noa da fe de ello. Él asegura que en la casa sacerdotal liderada por el Padre Pablo Emilio Presilla Romero, se emprendieron acciones de caridad para proteger a las personas.

El propio Padre Pablo, narra que no recibió a nadie en la Parroquia San Fulgencio por la vulnerabilidad de la antigua construcción, pero en su casa acogió a 13 personas.

“El sentido de la iglesia es la Caridad, que a su vez es la expresión del amor de Dios por los pueblos, en especial los pueblos oprimidos, como es Gibara ahora producto del huracán Irma”, dice.

El Padre explica, además, que “la iglesia católica — que no pertenece al Consejo de Iglesias— tiene una visión de apoyo tras el potente sistema meteorológico, hará un trabajo coordinado con recursos limitadísimos y cada obispo, en su diócesis, trazará programas en función de las necesidades específicas de su comunidad”.

Desde el punto de vista material, dice Camilo, “la parroquia San Fulgencio no presenta daños, salvo en la cristalería de las cúpulas, pero aquí hubo afectación en el techo de la galería de arte, en la escuela primaria Ovidio Torres y algunas casas en el Güirito, zona costera de la periferia, la ciudad permanece sin electricidad.”

De acuerdo con reportes oficiales, en la ciudad se notificó un mínimo de 15 viviendas afectadas, penetraciones del mar de más de 50 metros, y pérdida de la comunicación por vía terrestre con el Consejo Popular de Caletones.

Lo importante, concluye el padre Pablo, es que “la gente sabe que el cura está aquí, con todos. La iglesia lo único que hace es servir”.

 

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Darcy BorreroDarcy BorreroPerfil del autor

Comentarios

Jíbaro Gibareño 1 semana 5 días

Complacido de colaborar con este trabajo, gracias a Darcy por la preocupación por la Villa Blanca y sus pobladores