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Una decisión difícil

Fuera de la embajada de Estados Unidos en Cuba la cola es enorme. En el parque más cercano los que aguardan su turno para una entrevista revelan en su rostro la ansiedad por escuchar la aprobación del funcionario consular. En 2017 Milagros Fuentes Rodríguez también estará allí. Con sus escasos 23 años anhela más que nada ese momento.

Por: Yamila Sánchez Rodríguez

Milagros es la única de su familia que queda en el país. Su padre, Ariel, lleva seis años allá y su mamá, Raquel, se reunió con él hace apenas cuatro meses.

“Dicen que por reunificación familiar siempre te aprueban, pero nosotros llevamos años haciendo papeles”, confiesa la jovencita matancera, quien de la noche a la mañana se vio dueña de casa; un sueño casi imposible para otros jóvenes en Cuba.

Sin embargo, ¿de qué vale una casa propia si no se tienen cerca a las personas a las que más se ama? Mili, como le dicen sus padres y los amigos más cercanos, lo sabe. Por eso sus ojos de un verde  claro se marchitan cuando piensa en ello.

 Yamila Sánchez

“A veces nos íbamos a casa de un hermano de mi papá que vivía en el campo y la pasábamos genial, todos en familia. Mi papá era de los que jugaba a los escondidos conmigo y mis amiguitas. Nunca me gritó, ni me dio; me hablaba fuertecito, eso sí, o me ponía de penitencia para que entendiera que no podía hacer esto o aquello. Pero siempre estaba ahí cuando lo necesitábamos.

“Era el mejor amigo, compañero. Nuestro apoyo. Mi mamá, incluso, se ponía celosa porque decía que todo lo mío era mi papá, y eso que él esperaba que yo fuera varón, tanto que todavía me dice niño”, y Mili sonríe.

Aunque eran conscientes de la posibilidad de emigrar, cuando el padre decidió quedarse en EE.UU. empezó la gran prueba para la familia.

“No reprocho la decisión de mi padre de quedarse allá, pero este tiempo separados ha sido muy difícil para los tres. Sobre todo el primer año y medio que estuvo sin poder venir hasta obtener la residencia. Luego venía cada tres o cuatro meses, siempre que podía, porque extrañaba mucho esto aquí y a nosotras. Realmente mi papá sigue siendo el mismo, sobre todo muy cubano.”

“Hubo momentos muy tensos pero el mayor fue cuando casi se separan mis padres. Por fortuna no sucedió, gracias a ese amor tan grande que ellos se tienen, un sentimiento que los ha mantenido unidos hace ya 30 años.”

Pero en la vida lo que menos faltan son pruebas. Hoy Milagros tiene asuntos claves por decidir: a punto de concluir su último año de licenciatura en Lengua Inglesa acaba de pedir una licencia.

Ha debido tomar la decisión ahora porque si termina su curso deberá cumplir el servicio social, de tres años, y solo hasta que lo termine podrá emigrar a los Estados Unidos, de manera legal.

Si no termina su carrera, de nada valieron casi seis años de estudios universitarios.

“Mi sueño es ser traductora. No sé si allá podré seguir estudiando el idioma y lograrlo. De no ser posible entonces me gustaría probar con la enfermería, como mis padres. Aunque realmente tampoco sé si aquello me gustará o no. Si no me gusta, regreso. Y sobre la separación con mi novio, no he querido ni pensar, hay que ver primero cómo fluyen las relaciones entre los dos países.

“Por eso tengo tanta fe en que con la visita de Obama las cosas cambien para bien, que no tengamos que irnos definitivamente para allá o quedarnos aquí, que podamos viajar fácilmente y poder estar en los dos lados y no dividir ni la familia ni el amor.”

Sobre el autor

Comentarios

EMILEO 1 año 7 meses

Una vez que se sale del país donde se nació siempre se añorará volver a él. Los Cubanos particularmente brillan con luz propia donde llegan.
Pancho 1 año 7 meses

Cual sea la decisión que tome Mili que sea sobre la base del autorespeto y el de los demás en un contexto de mutua aceptación en privilegio del emocionar presente. En esto consiste el amor