El concepto de Propiedad Industrial se relaciona con los derechos exclusivos que puede ejercer una persona natural o jurídica (organización con reconocimiento legal) sobre cualquier creación de la mente humana relacionada con el comercio, tales como patentes sobre las invenciones, diseños industriales, signos distintivos y denominaciones geográficas de origen. Por ello no es de extrañar que en el día a día nos encontramos cientos de objetos sujetos a las regulaciones de la Propiedad Industrial.

Esta sub-rama del Derecho otorga a los propietarios del objeto en cuestión dos tipos de derechos: el derecho de uso, disfrute y abuso y el derecho restrictivo o de exclusividad sobre las distintas variantes mencionadas anteriormente. Dicho de otra manera, a la vez que anuncia la posesión inmaterial y permite al sujeto usar y recibir un patrimonio por tal elemento, lo habilita para restringir su explotación por terceras personas.

Por un momento imagínense lo que significaría para el comercio y el progreso de las naciones y empresarios que no existiera este tipo de propiedad. No sería desatinado pensar en el valor que representa el uso exclusivo de marcas y nombres comerciales como Coca Cola, Microsoft, Samsung o Apple para sus propietarios. Ello significa poder entregar al consumidor una promesa de servicio y calidad determinada. Lo mismo ocurre para nuestro país con la mundialmente reconocida calidad de nuestros Habanos o el ron Havana Club.

Actualmente la Oficina Cubana de Propiedad Industrial (OCPI) es la entidad encargada de regular y otorgar este tipo de derechos comerciales, en consonancia con las normativas internacionales suscritas por el país. Entre sus funciones se encuentra tramitar y registrar las solicitudes de protección en todo el territorio nacional de las diferentes modalidades de la Propiedad Industrial y ejecutar las acciones relacionadas con el mantenimiento y modificación de los derechos adquiridos, además de brindar asesoramiento, búsqueda de anterioridades, clasificación de productos y servicios de marcas y búsqueda de identidad con nombres de dominio.

En Cuba, donde la actividad económica independiente está al alza, la defensa de la marca y el nombre comercial de los establecimientos y demás negocios por cuenta propia juega un papel fundamental e inseparable de nuestras ansias de desarrollo y progreso para el pueblo cubano. Con tal beneficio, es posible construir una identificación única para los productores de bienes y servicios. No tendría el mismo impacto que los consumidores se encuentren con dos Van Van, tres PMM o cinco restaurantes que se llamen La Bodeguita del Medio sin ninguna relación entre ellos.

A manera de ejemplo, hace aproximadamente un año, la Compañía McDonalds envió a uno de sus abogados a una provincia cubana a causa del uso inapropiado por un pequeño empresario cubano de sus marcas y nombre comercial. Tras la visita del representante de la compañía, el dueño del negocio retiró cualquier indicio referente a la multinacional ante la posible demanda que enfrentaría.

Cuba posee varias organizaciones de abogados que cuentan con la experiencia necesaria para asesorar y tramitar las solicitudes de aquellos interesados en documentarse y registrar un objeto relacionado a la Propiedad Industrial, aunque también puede hacerse personalmente en la OCPI, sin intermediarios. Entre los bufetes disponibles, tal vez el más especializado sea LEX S.A. con sede en la barriada habanera de Miramar. De igual manera es recomendable consultar, en materia de marcas y nombres comerciales, a un diseñador o experto en marketing. Recientemente han surgido iniciativas de este tipo como AUGE o GESTAR, las cuales se especializan desde y para el naciente sector privado.

La explotación de los derechos que implica la Propiedad Intelectual implicaría poder elevar el prestigio del negocio privado en el ámbito del comercio nacional y eventualmente el internacional también. De ahí la necesidad de incrementar el conocimiento sobre estos derechos en nuestros pequeños empresarios.