Antes del ciclón, los jóvenes de Baracoa, como los otros de cualquier ciudad del país, habían convertido a las zonas WiFi cerca de parques y hoteles, en sitio de encuentro y de diversión. Allí también se desarrolló la práctica de revender una conexión compartida, a través de recursos como Connectify Hotspot.

Charly se dedicaba a compartir las redes en sus noches hasta poco tiempo atrás. Ahora, como otros cientos de muchachos, trata de encontrar un filón de divertimento a las noches oscuras de una ciudad que trata de salir del desastre.