“Para conseguir un vestuario así hay que ser mago de verdad”, dice Luis Manuel Valdés, que no es artista de circo, sino director teatral. “Desde que nos formamos hacemos magia: con chapas de latas brillantes armamos la coraza de senos que simulen oro o convertimos los pomos plásticos en flores”.

Con esa “magia” ha sostenido durante varios años al grupo de teatro callejero Tecma, de Pinar del Río.

Maquillándose para salir a las calles. Foto: Henry A. PérezLuisito construye en su imaginario los vestuarios, hilvana las puestas en escenas y lo que cree sería más efectivo para atrapar al espectador. Quiere que quien vaya por la calle a buscar el pan sienta la obligación de detenerse. Según él, teatro de calle es robar el tiempo de la gente.

Calzándose los zancos. Foto: Henry A. PérezLos de Tecma inventan el maquillaje y lo hacen con una solución de sábila para no maltratar el rostro. Hay investigación dentro de la producción. Los 15 actores deben dominar los zancos y con ello se arriesgan a lastimarse o caer si no tienen la habilidad suficiente.

Para sumar presión, tienen un jefe “difícil”.

“Yo les aplico la perestroika, o sea te dibujo tu maquillaje a la una, a las dos y a las tres veces, y después no te lo dibujo más; tienes perestroika, te lo aprendes y terminas dibujando, es como un proceso educativo dentro del chiste”.

Pasacalle. Foto: Henry A. PérezEl espectáculo debe ser grandilocuente, aunque la grandilocuencia no va solo en la visualidad, a veces también la determina el trabajo actoral.

Algunos espectadores creen que los trajes vinieron de otro país y es entonces cuando Luis, el director, se ríe. Todo ha salido de una máquina de coser Singer que tiene en casa y que ha usado hábilmente.

Pasacalles en familia. Foto: Henry A. PérezLos miembros de Tecma también cosen a mano, ponen lentejuelas y caracoles, funcionan como una cooperativa de artistas.

“Nosotros somos formados en una cédula de educación popular ambiental que existe en Pinar y que se incluye en una red nacional coordinada por el Centro Martin Luther King. El grupo surgió dentro y en función de la educación popular y para la transformación social, la incidencia política”.

“Nos interesan la ecología política, temas de género, maltrato animal, política cultural, todo lo que tiene que ver con lo ambiental desde una perspectiva holística.”

Foto: Henry A. PérezPara desplegar sus iniciativas usan espacios como la calle. En una de sus obras más sencillas, el Pasacalle, la gente les dice: “¡qué bonito ese vestuario blanco!, ¿quién tú eres?”, y el actor responde “yo soy Obbatalá, soy tradición, salí de ti, soy Cuba”.

Foto: Henry A. PérezEn sus años de carrera han ido aprendiendo y desaprendiendo. Primero intentan transformar la persona que son, luego al sujeto colectivo que constituye el grupo y después aspiran a incidir en su contexto.

Tecma nació el 28 de enero de 2009, en un aniversario de José Martí, a quien consideran un transgresor e impulsor de cambios en Cuba.

Ellos también quieren cambiar su realidad con el arma que poseen: el teatro.