Hace cinco meses Saily González supo de la convocatoria al programa Young Leaders America Initiative y decidió configurar su plan de negocios en inglés. Después de una entrevista por teléfono le informaron que había sido escogida entre 6000 personas para participar del proyecto junto a otros siete cubanos.

La creadora del “resort” gay friendly Amarillo, bed and breakfastde Santa Clara viajaría en octubre hacia Charlottesville, Virginia, para recibir una preparación, patrocinada por Meridian Center y el Departamento de Estado norteamericano, junto a otros jóvenes emprendedores de Latinoamérica.

“Yo cree el proyecto de Amarillo B&B, gracias a lo que aprendí en la universidad. Aquí nos enseñan a proyectarnos en dependencia de lo que tenemos”, me cuenta otra vez esta joven filóloga, a quien meses atrás pude presentar aquí mismo, en elTOQUE.

Desde su arribo a Dallas el grupo recibió varias charlas inspiradoras con importantes empresarios como la ecuatoriana Nina Vaca. De pasante en el hotel boutique Oakhurts Inn, Saily ha aprendido de reglas de cortesía, de las distintas denominaciones de las habitaciones, de términos hoteleros y administración.

“Nos prepararon en cuanto adaptación al entorno. Aquí estoy aprendiendo administración de hoteles, ya que el Oakhurst es pequeño, caro, pero pequeño. Es el que más caro en Charlottesville”.

“Me he percatado de que puedo ofertar en mi Bed and Breakfast servicios más profesionales, por ejemplo, Queen Suite, Queen Superior, King Suite, Queen Deluxe, etc. Eso depende de la cantidad de espacios privados que se ofrezcan, las vistas que tengan las habitaciones, el tamaño y sus comodidades. En Oakhurst trabajan muy bien con el tema de las reservaciones, todo se reserva online”.

En la villa de los padres fundadores estadounidenses esta muchacha ya conoce de plantillas para correos de confirmación y cancelación, logró crear la página web de su negocio y situar su negocio en google maps, beneficios mucho más costosos de hacer (por tiempo y dinero) desde Cuba.

“Le pusimos también el nombre Amarillo Inn., porque esta terminación implica el carácter acogedor del lugar. La verdad es que el 70% de mis reservaciones actuales son norteamericanas”.

“No estamos aquí buscando inversión, sino educación. Este viaje me ha dado la oportunidad de actualizarme con las tendencias actuales en el negocio de la hospitalidad y de promocionar el mío. Me ha servido de mucho”.

Mientras Saily permanece en Estados Unidos, su esposo se dedica a atender a los huéspedes y a concretar el proyecto para la remodelación de la casa.

“Ya hemos empezado, pero falta mucho por hacer. Estamos a punto de terminar con la deuda al banco para pedir otro crédito y comprar al menos uno de los apartamentos de arriba. Como ya tenemos tres habitaciones, los ingresos necesarios nos alcanzan para un préstamo mayor en el banco. Eso implica la apertura de dos nuevas habitaciones y un café, tal como lo hay en el Oakhurst”.

Con varias ideas entre manos, Saily sabe que no todas pueden llegar a la concreción. La amarga situación con las importaciones y la venta de productos en las tiendas recaudadoras de divisa le impide desarrollar al máximo su proyecto.

“Aquí las camas se hacen con lo que lleva: dos sábanas blancas, un edredón, la sabana fijadora, todo del mismo color (blanco). Además, llevan como mínimo 3 almohadas. Hablo también de todas las impresiones en papel que lleva los hoteles: notas de cortesía pre-impresas, cartel de Do not disturb, brochure del negocio y de la ciudad, dispensadores para los baños. Acá existe la posibilidad de comprar esas cosas al por mayor, pero en Cuba… ¿cómo?”.

Foto: Yariel Valdés