Algunas semanas antes de que el gobierno cubano pausara la emisión de las licencias más solicitadas en el sector privado, Manuel Cárdenas abrió su pequeño negocio. Como él mismo dice obtuvo “uno de los últimos boletos al emprendimiento”.

Casi tres meses después, el sector sigue congelado y “perfeccionándose” en la Isla; mientras, el cuentapropista de 64 años agradece haber puesto en marcha un hostal que ya comienza a beneficiar a su familia, en el casco histórico de La Habana Vieja.

“A pesar de que la competencia es bastante —me dice mientras señala los carteles de arrendamiento que se repiten en el barrio—, estamos satisfechos con lo logrado hasta ahora.

“A veces, además de las condiciones del local, cómo vendas el producto es también determinante. En la casa mi esposa habla tres idiomas, y mi hijo y yo nos comunicamos fluidamente en inglés. Ha sido esa una fortaleza y la otra fue la decisión de integrarnos a la plataforma Airbnb. Por ese canal llega gran parte de nuestra demanda”.

Manuel confiesa que inicialmente estaba un poco escéptico en cuanto a anunciar la casa en la web. “No sabía mucho de las redes sociales ni de Internet”, reconoce el empresario. “Fue mi hijo quien se encargó de gestionar una página en Facebook y promoverlo en su perfil personal, en el de amistades y en algunos grupos del sitio.

“Aunque tu país esté desconectado, si tu cliente está en la web, tú también tienes que estar”.

No han sido pocos los que como Manuel han probado suerte con la plataforma norteamericana. Aproximadamente 22 000 casas de alquiler, esparcidas por más de 70 pueblos y ciudades en el país, se han registrado en Airbnb.

En junio pasado —antes que el gobierno dejara de emitir las licencias de arrendador de habitaciones y viviendas, y de gestor de alojamiento—, la empresa estadounidense reconoció que Cuba era el país donde más rápido crecía el número de ofertas. Crecimiento que literalmente se traduce en 56 000 turistas alojados con las familias cubanas y 40 millones de dólares ingresados durante los dos últimos años de deshielo.

Hasta aquí, parece incuestionable que la presencia en la web, a través de Airbnb, ha sido determinante para la expansión de este sector. El cual si se agrupara sería hoy la segunda cadena hotelera más grande del país, solo superada por la militar Gaviota.

Pero más allá de esta experiencia o varios perfiles en las redes sociales, para algunos conocedores aún no es representativa la presencia de los emprendedores cubanos en el mundo online.

Desde un remodelado garaje en el municipio habanero de Playa, el ingeniero Bernardo Romero, director del grupo de desarrollo de software Ingenuis, coincide en que la totalidad de los cuentapropistas que hoy demandan sus servicios trabajan esencialmente con público extranjero.

“Generalmente a los miembros del sector privado que no tributan al turismo no les interesa tener presencia online. Y es entendible. Una página web es un elemento básico en cualquier negocio en cuanto a prestancia, formalidad y oportunidades de uso; pero en las condiciones actuales del país, invertir tiempo y recursos en crearla puede no ser eficiente. Y no solo es crearla, debe mantenerse dinámica”.

Una simple búsqueda en Internet muestra como muchos de los restaurantes cubanos con su propio dominio mayormente mantienen desactualizadas sus páginas. Incluso algunos, con gran demanda y económicamente muy rentables, no generan nuevos contenidos durante meses, salvo esporádicas publicaciones en las redes sociales.

Mario Lombao, ingeniero informático y director de Lombao Estudio —emprendimiento tecnológico que ofrece la creación de páginas web y otros servicios— considera que mientras la conectividad en Cuba se mantenga en su actual estatus no habrá cambios ostensibles en este panorama.

La nación caribeña continúa siendo una Isla desconectada, a pesar de que las cifras oficiales esbocen como carta de triunfo que fue este el país donde más creció la penetración en las redes sociales durante 2016 y enarbolen la exuberante cifra de un 346 por ciento de aumento. Partiendo de casi cero, no está mal. La presencia paulatina de más de mil espacios de conexión entre zonas públicas y salas de navegación o la novedad de solicitar los servicios del Nauta Hogar; todavía no es sinónimo de posibilidades reales de acceder a Internet para la mayoría de la ciudadanía. La cifra oficial de más de 4 millones de cubanos con acceso a internet es la suma de todas las variantes: acceso parcial en centros de estudios, redes gremiales como Infomed y el servicio de Nauta, que en sí mismo suma 1 millón de usuarios.

“No se trata solo de los precios aún altos o la falta de inmediatez, porque nos conectamos a ratos, no todo el tiempo. Para que la web realmente impacte en las empresas, ya sean privadas o estatales, tenemos que hablar de comercio electrónico, pasarelas de pago, mecanismos de envíos. Y en términos operativos aún estamos un poco lejos de eso”, explica desde la sede de Ingenius, Romero González, uno de los emprendedores cubanos que participó en la conferencia de tecnología TechCrunch, celebrada el pasado mayo en New York.

“En mi opinión cuando el dueño de un restaurante pueda recepcionar pedidos online y cobrarlos por esta vía, tendrá verdadero interés de estar en la web. Notará que le es útil a su negocio, no solo a nivel informativo”, añade su homólogo Lombao. “Las estadísticas en este sentido no se van a disparar hasta entonces”.

Para muchos negocios privados, la experiencia de anunciarse en sitios digitales de clasificados, como Revolico, es lo más cercano al marketing digital. Las excepciones comienzan a ser algunos artistas y pequeños negocios que buscan posicionarse en la red.

“Muchos de los negocios que contratan nuestros servicios, no están pensados para público nacional, sino para el turismo”, confirma Gerardo Rodríguez Fernández, ingeniero informático que lleva su propio negocio de promoción online llamado Gerbet.

“El marketing digital tiene muchas ramas, pero una muy importante es la de redes sociales. Hay negocios que prefieren invertir en un sitio web y, sin embargo, al sitio no entra nadie. Ellos piensan que por tenerlo y estar en Internet, ya todo está resuelto y no apuestan por una promoción más amplia. Donde están los usuarios la mayor parte del tiempo es en las redes sociales”, asegura quien lleva los perfiles de Facebook de artistas como Telmary y de marcas como la de los orfebres de Rox 950.

“Muchas veces nos encontramos con dueños de negocios que tienen muy buena formación profesional, pero rondan los 70 años y no comprenden las tecnologías asociadas a Internet. Creo que por eso no hemos crecido al ritmo que quisiéramos, pero es solo cuestión de esperar. Los más jóvenes sí le dan valor a eso y en unos años, ellos serán los profesionales o los administradores de empresas que apuesten por el marketing online y este tipo de servicios.

“Las puertas se han abierto; cada vez más personas y negocios comprenden lo que pueden lograr con nuestros servicios”, afirma Gerardo.

El acceso y uso pleno de la red es uno de los más frecuentes obstáculos enfrentados por los emprendedores cubanos para sacar a flote sus negocios, un rezago de los años de aislamiento entre la Isla y el mundo, y luego entre lo estatal y lo privado. En este contexto Lombao, Rodríguez y Romero coinciden en que hoy no puede decirse que sea representativa la presencia y uso de este sector en la web, aunque sí es notable un reciente incremento. Algunos comienzan a mostrar interés.

Francisco Hernández Sivilla es uno de ellos. El dueño de Fixe, un taller reparaciones de celulares y computadoras ubicado en Camagüey, ya piensa en apostar por la presencia en la red, a pesar de no dirigir sus servicios al sector turístico.

“No tenemos página web aún ni compartimos informaciones nuestras en las redes pero lo detectamos como una debilidad y lo haremos. Hay que intentar posicionarnos en el mercado, e impulsarnos hacia Internet puede ser un camino”.

“Actualmente hay más cultura de lo significa estar online y eso es alentador, solo necesitamos que el país de ese gran salto a la conexión para experimentar las ventajas en su totalidad. Un consejo para los emprendedores es que cuando esa oportunidad llegue, es mejor ya estar ahí”, dice Lombao.

*En este texto participaron también Rogelio Serrano y Darcy Borrero