-“Lo que a mí me gusta es estar a la moda”, dice sin dudar.

-“Pero hace unos años esa ropa que usas la usaban las mujeres y los hombres afeminados”, lo provoco

-“¡¿Qué cosa?!

-El rosado es la pinta de los mikis y los repas, y gracias a eso tengo las jevitas a millón”.

Yordanys Martínez tiene 16 años y le gusta vestirse “a la moda”. Sin embargo, lo que para él es “la moda” tiene que ver con el uso de ropas y costumbres que, tiempo atrás, no se ajustaban a las características culturamente heredadas de macho, reguetonero y ‘fashion’.

El muchacho no tiene claro por qué pasa esto, ni le interesa mucho determinar las causas.

“Esto es lo que se lleva en los ‘buenos lugares’. Si yo voy a ir a una paladar particular o a un bar, no voy a ir vestido como quiera, a esos lugares hay que ir a la moda, como se viste la gente en el mundo, porque son lugares nuevos, elegantes… Además, así se visten los artistas en los videos clip que suben en Youtube y en Facebook”, se explica.

“En interné hay también varias páginas que son llamadas “interesantes” donde te enseñan la ropa que se lleva, los pelados para hembras y varones, peinados, ejercicios para estar en forma, maquillaje, en fin, de todo. Yo no me conecto tanto como quisiera, pero en el Paquete Semanal hay una carpeta que se llama “Interesante” también y ahí están todas esas páginas”.

Foto: Alba León Infante

Yordanis y miles de jóvenes cubanos más son, simplemente, expresiones de la llamada “cultura del fit”.
Se trata de una tendencia cosmopolita que se asienta, sin conflicto, en este pequeño archipiélago del Caribe.

Para tratar de entenderlo busco el criterio de Yailuma Leyva, máster en Comunicación y Género de la Universidad de La Habana, y la escucho opinar que la confluencia en el contexto cubano de modelos de vestir importados, con tendencias ya existentes en Cuba, es la causa fundamental de estas formas de consumo que rompen con los estilos identitarios tradicionales.

“Mikis, frikis, repas, intelectuales, mujeres, homosexuales, emos, comparten gustos en las ropas y accesorios, deslindando las fronteras que una vez existieron entre ellos.

“Por ejemplo, ahora está a la moda el pelo largo y teñido y el color rosado, que antes era representativo de las mujeres u hombres afeminados; las barbas “al descuido” típicas de los hombres rudos, los espejuelos y las bufandas tradicionalmente relacionadas con los intelectuales y artistas; los pantalones de tiro largo una vez característicos del movimiento rapero”, comenta.

Pudiera pensarse entonces que vivimos un momento de apertura y aceptación de la diversidad y preferencias de los Otros. Sin embargo, esta aparente pluralidad puede ser engañosa. Ruptura con los estereotipos en el vestir, no significa necesariamente ruptura con los estereotipos sociales.

Mi familia no se mete en lo que yo me pongo, pero al puro mío no le gustan algunas de las cosas que me hago.

“Todo está bien porque a su papá tampoco le gustaron las cosas que él se hacía cuando joven.

Los chicos también han entrado en la moda de llevar las cejas depiladas / Foto: Alba León Infante.

Breve glosario del macho, reguetonero y fashion usado en este artículo:

Ser fashion: Estar a la moda, ser popular. Se puede usar como sinónimo de la expresión “tu sí suenas”, aunque “ser fashion” se prefiere en contextos más refinados.

Hasta que se seque el malecón: Recurso literario semejante a una metáfora que parece indicar la perdurabilidad en el tiempo de un estado o acción. Reguetonización cubana de la frase “por siempre jamás”

Jevita: Pareja femenina que no llega al estatus formal de novia. Un hombre puede tener varias jevitas a la vez. También se usa en su forma masculina, jevito, con el mismo significado.

Paquete semanal: producto /proceso que, por precios determinados y de manera informal, compila una serie de propuestas comunicativas que se pudieran obtener gratis y formalmente en Internet.

El puro mío: mi padre