La cita está dada para las 3pm. Los muchachos llegan con un aspecto informal, desenfadado, muy distinto a la imagen que proyectan en conciertos y presentaciones ante los medios. Un ambiente juvenil se percibe en el interior del estudio, allá en el barrio habanero de Santa Fe; afuera el entorno sigue normal, nadie imaginaría que dentro hay una explosión de sonidos. Al cabo de las horas el grupo abandona la hermeticidad del espacio.

Luego en la terraza conversan, incluso sobre temas alejados del trabajo, y en la despedida hacen énfasis en algún detalle importante o asunto que quede por concretar. Una vez en el escenario ya nada tiene vuelta atrás,  lo que allí surja es resuelto mediante la improvisación, por eso todo se ensaya y coordina lo mejor posible.

Hace cuatro años atrás Anthuan Perugorría y Lazaro Peña (Lachy) no tenían una dimensión exacta del camino que tomaría su vida profesional y personal, cuando consolidaron un proyecto que siempre estuvo en la cabeza de ambos, incluso desde que cursaban la escuela primaria.  La música los unió casi como hermanos, y luego de experimentar y participar en diversas aristas de ese mundo, ellos decidieron materializar aquella idea latente que fue tomando forma, y hoy se nombra Nube Roja.

Al principio solo eran Anthuan y Lachy. Ellos  arreglaban y componían sus propios temas, en cierta medida hasta inseguros de incluirse como cantantes.  Más adelante se plantean armar una banda, preferiblemente alternativa, fusionando varios géneros, pero con fuerte influencia del funk y el pop. Desde entonces a Nube Roja la conforman ocho integrantes que se esmeran por mantener el sello jovial y glamouroso que los distingue: Anthuan y Lachy (Dirección y voces), Adán Perugorría (teclado), Jeffrey Lozano (bajo), Rafael Rodríguez (guitarra), José Carlos Sánchez (batería),  Juan Manuel Pérez “Garry” (Saxofón) y Melanie Lavastida (coro).

“Poder armar un grupo como el que ahora somos, fue un poco difícil, sobre todo por los niveles de compromiso de los músicos. La mayoría tienen varios trabajos al mismo tiempo, y eso a la larga trae dificultades. No quiero decir que quienes integran Nube Roja no hagan cosas extras, pero la prioridad es la banda, y eso cambia mucho la situación porque hay más sentido de pertenencia. Cada cual le pone la misma bomba para que el proyecto salga adelante”, dice Anthuan.

Agrupación musical cubana

Foto: Humberto Isada

Visten de blanco y negro en uno de los clips que han logrado colocar en el medio televisivo. Se nota la estética refinada y la intensión por ofrecer al público una propuesta diferente a lo que últimamente se han acostumbrado los receptores de la isla; un estilo quizás importado, pero con elementos propiamente cubanos. Así y todo, el posicionamiento se vuelve complejo, el trabajo de promoción requiere de horas y neuronas extras, también de economía. Hay que lidiar con la falta de espacios donde acojan lo alternativo, y de manera general con el fenómeno del consumo cultural.

“Sería más fácil si fuéramos un grupo de música popular bailable. Ahora que han recortado todos los presupuestos en Cultura,  las oportunidades quedaron reducidas, más bien a carnavales y festivales, para los que en su mayoría contratan a agrupaciones de ese corte. Lo más factible y seguro es contratar una orquesta de salsa o un grupo de reguetón porque es lo que reporta ganancias. Por otra parte, los espacios de música alternativa fuera de La Habana son escasos, solo los pocos festivales que se hacen en algunas provincias, pero que no llegan a cubrir las necesidades de promoción y divulgación de nuestra música.”, explica Lachy.

La joven banda se ha presentado en prestigiosos centros culturales como Fábrica de Arte Cubano, clubs nocturnos, fiestas universitarias, galas y programas televisivos de corte juvenil. No cesan en la búsqueda de vías para mantener y perfeccionar el trabajo, aun sin grandes ganancias el grupo invierte en publicidad, desde mensajes de textos hasta la promoción en publicaciones; y en tanto tengan que apartarse de ciertos espacios institucionales, confinados por  la burocracia, e ignorancia de quienes rigen, los bares privados siguen constituyendo una opción más para no detenerse.

“Dibujemos el camino” es el nombre del primer fruto de Nube Roja, un fonograma lanzado por la casa productora EGREM a mediados de 2016.  Entonces las energías de estos jóvenes se aferran, no solo al escenario, también a esta Cuba, llena de tantos caminos por dibujar y corregir.

Agrupación musical cubana

Foto: Humberto Isada