A Dainelys lo que le gusta es el mundo del espectáculo: el baile, el glamur, el brillo, la farándula. “Todo lo fashion”, diría ella.

¿Tú sabes que ese video mío donde salgo bailando, la gente lo pone en los carros y en los teléfonos como si fuese un clip de música? Es de hace dos años y aún está pegado.

Dainelys habla de este video:

Ella se baja de un auto negro, a su lado hay dos chicas más pero realmente las chicas no importan. Es ella quien ocupa la atención de la cámara: Daynelis y su vestido corto y ajustado de flecos dorados, Dainelys y sus labios voluptuosamente trabajados y resaltados con un labial rosa chicle. En cámara lenta camina hacia un salón sobre sus tacones aguja con tachuelas brillantes, en la muñeca aguanta su cartera de asa corta. Todo es, obviamente, dorado.

Nuestra protagonista abre la puerta del local y una vez dentro comienza la fiesta. Las próximas escenas del clip, podemos resumirlas así: la empresaria baila sensualmente, se cambia cuatro veces de ropa y usa una pamela. A la vez, el editor intercala a la diva con imágenes de algunos servicios de belleza: muestra cortes de cabello y productos de peluquería originales —porque eso del “tinte inventado no está a su nivel”—.   Al final del video sobre un fondo rosado se lee: “Salón de Belleza Dainelys´s Secret: no hay nada como su imagen”.

“Ese video se me ocurrió para llamar la atención. Atraer farándula a mi negocio. Sobre todo jóvenes que son quienes más se arreglan y pagan por ello”.

En su canal de Youtube hay muchos más ejemplos de publicidad, como este:

La empresaria es una de las emprendedoras más conocidas de Pinar del Río.  Y aunque a algunos les resulta algo excéntrica o artificial, si se quiere, parece incuestionable su éxito.

Dainelys Miranda —hija de una ama de casa y un tractorista— tiene 27 años, estudió en la escuela de Instructores de arte y creció a casi 30 km de La Palma, un municipio pinareño que le quedaba chiquito. “Mi casa era de madera y polvo colorado. Yo no quería ese futuro para mí. Entonces hace 5 años recogí la maleta, tomé a mi hijo y vinimos para la ciudad. Empecé arreglando uñas hasta que fui mejorando”.

¿Cómo lograste el crecimiento indetenible que ha tenido tu negocio?, le pregunto.

“Enfocándome. Primero tenía un salón pequeño con una amiga. Luego me independicé y empecé a expandirme. En un momento llegué a tener 3 salones rentados por toda la ciudad hasta que decidí concentrarme solo en este. Aquí, a pesar del confort, los precios son económicos”.

Dainelys se refiere al lugar donde la entrevisto, un espacio climatizado, con más de 120 metros cuadrados y casi un centenar de servicios: salones de masajes y spa, incluidos.  Todo luce perfecto.

Desde su oficina, en el segundo nivel, contesta a mis preguntas mientras vigila su negocio. Frente a nosotras hay un monitor colgado con una pantalla dividida en seis cuadros. Dainelys ha instalado cámaras en el local y, como el gran hermano,  todo lo observa desde arriba.

“La gente ve lo que tengo y me critican. Dicen que me hago la linda. Otros me ponen el dedo porque confunden prosperidad con lo ilegal. No se imaginan que paso aquí la mayor parte del día, que si falta una de mis empleadas  tomo su lugar. Porque no soy de esos dueños que no saben nada de sus negocios. Cada servicio que se hace aquí, yo lo domino.  Mira la hora que es y observa cómo yo, la dueña de un salón tan grande, anda”.

Son las 10 p.m., aún falta una hora para el cierre del espacio y Dainelys viste ropa deportiva. Tiene el pelo recogido y 4 cadenas doradas de eslabón gordo envuelven su cuello. En su rostro, salvo el lunar dibujado con tinta en el mentón y las cejas delineadas, no hay maquillaje.

Alrededor de ella se tejen algunas leyendas y lo sabe.  Más de uno asegura haberlo visto en centros nocturnos,  acompañada por guardaespaldas uniformados.  En la ciudad se da como hecho que el dueño del salón es realmente un extranjero con quien tienen una relación y además que ella viaja muchísimo, que no se baja del avión, dicen. Dainelys, por su parte, todo lo desmiente. “Ni pasaporte tengo yo. Es la gente que inventa mucho”.

¿Cómo adquiriste este local en el centro de la ciudad?

“Por el aniversario 150 de Pinar del Río, la empresa de servicios recogió varios proyectos para entregar locales en desuso. Yo presente el diseño de este espacio,  gané la licitación y  me lo arrendaron por 10 años.  Además, me dieron las facilidades de no tener que pagar impuestos durante los primeros 24 meses y me han ayudado con algunos recursos”.

Con solo seis meses de inaugurado el salón siempre  está a lleno total. Y para cuando se termine la remodelación, Dainelys pretender seguir creciendo hasta ascender a 30 trabajadores contratados. Y en el futuro sueña con abrir su propio gimnasio.

“Le estoy haciendo un favor a esta provincia. Yo genero empleo y cada año 5 estudiantes de peluquería hacen sus prácticas conmigo. ¿Qué si gano algo con eso? No, no gano nada, pero hay que ser inteligente. Si el estado me ayudó dándome este local  tan bueno, debo retribuirlo.

“Además, cuando hay fiestas de 15 en las casas de niños sin amparo, hago  el maquillaje gratis, y lo mismo en actividades de abuelos. El beneficio lo percibo en que ayudo personas y me sirve de promoción”.

Si algo le gusta a Dainelys, tanto como el espectáculo, es la promoción, la popularidad, que la conozcan. Orgullosamente me cuenta que tiene tres perfiles en Facebook porque cada vez que abre uno rebasa el límite de amigos y que cualquier cosa que postea se hace viral. Me dice, además, que los dueños de carros le piden pegatinas del negocio para sus cristales, y que hasta en otras provincias se habla de su salón.

Ella tiene la suerte de conocer a “lo más pega’o de la farándula”. Por el paquete circulan videos de la empresaria con Diván, el Príncipe, Mayco de Alma… Todos junto a ella, promocionando su salón de Belleza.

Mira este video.  Me encontré con el Chacal en el Bola Habana. En el VIP del Bola Habana —recalca—. Y filmamos una invitación de él  a la gente para que vinieran  aquí. Las celebridades influyen mucho en la juventud y cuando llega al paquete es explosivo. Para mí el paquete es el rey de la publicidad en Cuba.

“Y yo sí he trabajado la publicidad. Una vez escuché responder a este hombre de la Apple —dice refiriéndose a Steve Jobs—cuando le preguntaron cómo distribuiría 100 mil dólares para empezar un negocio. Y él dijo que 90 mil para promoción y lo otro para hacer el producto.

“Entonces  yo me dije: ¿qué cosa? Lo voy a invertir todo en publicidad y que me conozca todo el mundo.  No paro de promocionarme: plegables, tarjetas, videos  para el paquete,  anuncios en  espacio públicos, promociones de rebaja mediante sms, movimiento en las redes sociales. Te repito: no paro y me ha funcionado.

“Aquí el que más tiene no es el que más trabaja, sino el más inteligente”.

¿Entonces te consideras una mujer inteligente?

No me gusta hablar de mí misma. Que mis éxitos lo hagan por mí. Yo subo una foto a Facebook y son 900 likes al momento. Soy muy conocida. La  gente no te valora por lo que tienes sino por lo que creen que tú tienes. Si quieres tener mi éxito, busca la fama. Promociónate. Véndete.