Antes de que comenzara la temporada ciclónica de 2017, el Grupo Empresarial de Servicios al Turismo (Servitur S.A.), de Cuba, “detuvo hasta nuevo aviso la firma de nuevos contratos entre sus entidades empresariales y el sector no estatal de la economía, es decir, trabajadores privados y cooperativas no agropecuarias”.

La razón, citaba entonces la agencia IPS, fueron las “deficiencias detectadas en la contratación económica”, mientras comenzaba una campaña para erradicar las “ilegalidades” y la “acumulación de riqueza” que se estaría produciendo en el sector no estatal.

Tal decisión paralizó la contratación de centenares de obreros, técnicos y profesionales, con el turismo, uno de los sectores más decisivos de la economía nacional que en 2016 aportó unos 3900 millones de pesos al Presupuesto del Estado y que, hasta el paso de Irma, era la principal apuesta para el crecimiento en 2017.

Tras la medida de Servitur, en junio siguiente, el Consejo de Ministros acordó detener temporalmente la aprobación de nuevas cooperativas no agropecuarias y la emisión de licencias para el trabajo por cuenta propia.

A mediados de julio, el presidente Raúl Castro puso “en contexto” la disposición del Consejo de Ministros y aseguró que “(…) decidimos hacer las cooperativas, probamos con algunas e inmediatamente nos lanzamos a hacer decenas de cooperativas de la construcción, ¿nadie ha analizado las consecuencias que eso trajo y los problemas que esa precipitación ha creado?”. Hasta este mes de octubre, esas consecuencias no han sido publicadas.

Lo que sí se conoció fue que el 14 de agosto, el ministro de la Construcción ordenó a las cooperativas bajo su control cesar todas las actividades fuera de su provincia en los siguientes tres meses; como parte de un paquete de regulaciones que incluía impedirles contratar a nuevos trabajadores temporales o incorporar más socios.

Sin embargo, pasó el huracán Irma y algo cambió.

Para recuperar los hoteles de la cayería norte de Ciego de Ávila y otras instalaciones hoteleras y extrahoteleras, y garantizar que se cumpla la promesa del General Presidente de tener listo el país para la temporada alta turística (con inicio el 15 de noviembre), los trabajadores privados y cooperativos de la construcción han sido contratados en grandes números.

Por citar un ejemplo, la cooperativa Santa Fe (con sede social en La Habana) dispone de 126 socios desplegados en Cayo Coco. Hasta este momento hemos podido confirmar que por lo menos otras cuatro cooperativas de la construcción (ninguna con sede social en la provincia avileña) y varias brigadas de los llamados “cuentapropistas” trabajan en la recuperación de las instalaciones turísticas.

“Llegamos a los cayos y nos encontramos hoteles destruidos. Allí estamos trabajando en reparación de cubiertas, carpintería, pintura y también algo de albañilería”, cuenta a elTOQUE Domingo Robles, presidente de la cooperativa Santa Fe.

Robles asegura que, además de los hoteles Colonial y Mojito, de Cayo Coco, sus socios han reparados alojamientos en la playa de Santa Lucía y en la ciudad de Camagüey. Con su aporte será posible cumplir el propósito de entregar listos 14 de 18 hoteles construidos en la zona de Cayo Coco en los primeros días de noviembre.

Otras fuentes desde la cayería, que prefirieron el anonimato, dan cuenta de que las brigadas de trabajadores no estatales apoyan a empresas del grupo empresarial de las Fuerzas Armadas, como Almacenes Universales y Almest, en la recuperación de depósitos y hoteles. Algunos cuentapropistas estaban en la zona desde antes de Irma, pues cadenas como Gran Caribe todavía contaban con sus servicios en el mantenimiento cotidiano de sus instalaciones.

Al parecer, el pragmatismo se ha vuelto un material de construcción más tras el paso de Irma. A los trabajadores no estatales destacados en los cayos de Ciego de Ávila les han dicho que el plazo límite para sus trabajos es el 30 de noviembre, fecha que coincide con el término establecido para reducir sus actividades por la orden ministerial contra las cooperativas del pasado agosto.

“Yo les decía a mis compañeros aquí que dentro de un mes podemos ser acusados por construir”, se lamenta Domingo Robles en su oficina de la capital cubana. “Fidel dijo que Revolución es Construir y ahora se nos limita nuestra tarea sin una explicación coherente, sin explicación alguna realmente”.

El presidente de la Santa Fe agrega que, llegado el momento de cumplir con la orden ministerial, muchos de sus socios que hoy están reconstruyendo los hoteles perderán su trabajo, pues a pesar de estar asociados a la cooperativa radicada en La Habana, ellos viven en provincias como Ciego de Ávila y Camagüey, y allí no podrían representar a Santa Fe.

“El ministro (de la Construcción) no se ha pronunciado después de Irma, para saber si se mantiene la orientación. Yo espero que en algún momento, sabiamente, se tome otra decisión”, insiste Robles.

*Con la participación de Claudia Padrón