Buena Fe: “El artista es un nervio social”

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Más que censura política, en la música de Cuba lo que existe es autocensura creativa y censura del mercado, considera uno de los artistas más populares en el archipiélago caribeño: Israel Rojas, del grupo Buena Fe.

Por José Jasán Nieves

Lo dice quien sí ha experimentado prohibiciones administrativas temporales a algunas de sus canciones y videos, la más reciente con el tema “Ser de Sol”, junto a Descemer Bueno. Éste, por incluir el beso entre dos mujeres en una de sus escenas finales, necesitó de la presión pública a través de las redes sociales para ser admitido en la televisión cubana (estatal y monopólica).

“Siempre habrá algún funcionario que no comprenda tu trabajo y tiene los hilos de las decisiones, por eso cuando choca con una propuesta atrevida puede considerarla irrespetuosa y censurarla. Según Israel, detrás de una decisión así, más que una razón política, lo que abundan son prejuicios morales”. Israel ya ya acumula con su grupo 8  discos y goza de aceptación sobre todo en el público de las enseñanzas media superior y universitaria.

Los omnipotentes `ponemúsica´

“Hoy los vasos comunicantes que unen al público con la creación artística no son los mismos que hace diez años. Antes la radio y la televisión tenían el monopolio de la difusión, pero con las nuevas tecnologías lo perdieron. Y eso no ha traído una pluralidad y diversidad de la calidad, muy por el contrario ha traído una lluvia incontrolable de mediocridad que amenaza con ahogar a las nuevas generaciones, con enturbiar su capacidad de discernimiento para poder escoger qué obra es buena y cuál es sencillamente baratija”, expone.

“Hoy el poder de la distribución lo tienen los `ponemúsica´ en cualquier plaza pública o centro nocturno”, asegura el también abogado, quien observa con preocupación la pérdida de jerarquías artísticas a manos de los discjockeys encargados de programar la oferta sonora en las discotecas y fiestas populares.

“Ponen la música que les gusta a ellos, muchas veces la más mercantil y banal”, revela el autor de canciones como “Psicología al Día” y “Mamífero Nacional”, al describir una realidad que está condicionando la tendencia en varios intérpretes cubanos de dejar de proponer temas más profundos, más arriesgados, por temor a perder o no conseguir espacios en el mercado, o lo que es lo mismo, dinero.

Porque resulta que el dinero también está trazando los caminos de la difusión en un país que se ha preocupado en las últimas cinco décadas por impulsar un arte que tenga como última prioridad la ganancia monetaria.

“Si no tienes base económica, por ejemplo, para hacer un video clip estás excluido. No te ponen en los programas más populares y si acaso consigues un poco de dinero, pero insuficiente para hacer una obra de altos presupuestos, cuando compitas con los otros que tienen mayores recursos, de igual forma quedarás relegado.

Es como hoy en Cuba ir a los hoteles o salir del país: se puede legalmente, nada lo prohíbe, pero si no tienes el dinero no lo puedes hacer”, reflexiona Israel.

Reflejar, conmover, disfrutar

Ante tamaños retos a Buena Fe parece no haberle ido mal, pues cada año aparece un nuevo disco y sus videos puntean entre los más difundidos y premiados en los circuitos audiovisuales cubanos.

“Lo que hemos intentado es ser honestos”, dice Rojas. “Un artista es un nervio social que no puede perder la capacidad de conmoverse ante las cosas maravillosas u horribles de este mundo”.

“Tenemos conciencia de vista larga y paso corto, de decir a tiempo lo que nos late, con la mayor cantidad de verdad, bondad y belleza posible (que decían los griegos que es el arte), y meterle duro al trabajo que ya bastante complicado es en nuestro país, con las muchas carencias que nos rodean. Y sobre todo insistimos en disfrutar y ver que no todo es trabajo, para que además los que van a los conciertos te lo crean y vivan lo mismo”, concluye.

 

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