Datos del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública (MJSP) de Brasil y el Observatorio de las Migraciones Internacionales (OBMigra) indican que la comunidad cubana en ese país ha tenido un crecimiento acelerado, principalmente en 2024 y 2025.
En este contexto, las solicitudes de asilo de ciudadanos cubanos en el país sudamericano experimentaron un aumento récord el pasado año, superando las 41 900 peticiones y posicionándose como la principal nacionalidad solicitante, según datos analizados por la Matriz de Monitoreo de Flujos (DTM). En 2024, la cifra fue de aproximadamente 22 300 solicitudes.
Los cubanos que llegan a Brasil se concentran en estados como Santa Catarina, Paraná, São Paulo, Roraima y Amazonas, y muchos utilizan la solicitud de refugio como vía para regularizar su situación, lo que les permite acceder a residencia temporal y derechos básicos mientras esperan respuesta.
Para algunos, Brasil es destino final; para otros, un punto de tránsito hacia otros países. El acceso, además, suele darse por rutas complejas: ante la falta de vías legales desde Cuba, muchos viajan primero a Guyana, Surinam o Venezuela y luego continúan por tierra hasta el norte brasileño. Uno de los puntos de entrada más utilizados es Bonfim, en Roraima, donde se han reportado cruces irregulares y redes de tráfico de personas.
En este contexto, elTOQUE entrevistó al investigador Alexei Padilla Herrera, radicado en Brasil, profesor y consultor migratorio en Diáspora Consultoría, para explicar qué implica el proceso de asilo de cubanos en ese país.
— ¿Pueden los migrantes cubanos solicitar asilo en Brasil?
Sí. Cualquier ciudadano cubano puede presentarse en un punto fronterizo y comunicar a los agentes de la Policía Federal que desea entrar a territorio brasileño para solicitar refugio. No es necesario optar por vías ilegales —burlando el control fronterizo— ni recurrir a contrabandistas de migrantes, que exponen a las personas a peligros en la selva, cruces de ríos o persecuciones policiales en carreteras, situaciones que ya han provocado accidentes con fallecidos, incluidos menores de edad.
En Brasil, la solicitud de refugio se realiza a través de la plataforma digital Sisconare. Tras completar el registro, el solicitante debe llenar un formulario en el que, además de sus datos personales, explica las razones por las que requiere la protección del Estado brasileño. Una vez enviada la solicitud, debe conservar el número de control generado por la plataforma y agendar una cita en una unidad de la Policía Federal, encargada de emitir el protocolo de refugio y el registro nacional migratorio.
A partir de ese momento, el proceso pasa al Comité Nacional para los Refugiados (Conare), que analiza el caso en un plazo que puede extenderse por más de cinco años. Si considera procedente el pedido, se agenda una entrevista de elegibilidad. Con base en esa entrevista y en la solicitud inicial, se elabora un informe que recomienda reconocer —o no— la condición de refugiado. Esta etapa tampoco tiene un plazo legal definido.
—¿Qué pueden hacer los solicitantes durante el trámite y qué no?
Durante el proceso, los solicitantes de refugio cuentan con derechos garantizados por la legislación brasileña y las normas internacionales. Pueden permanecer legalmente en el país hasta la decisión final (principio de no devolución), acceder a documentación provisional que regulariza su situación, obtener CPF (Cadastro de Pessoas Físicas - Registro de Personas Físicas, el número de identificación fiscal único en Brasil, esencial para residentes y extranjeros que realizan trámites, compras o transacciones financieras) y trabajar formalmente. También tienen acceso al sistema público de salud, a la educación pública y a asistencia jurídica, incluyendo el apoyo de la Defensoría Pública de la Unión. Además, tienen derecho al debido proceso, a presentar pruebas y a apelar decisiones, y no pueden ser penalizados por haber ingresado sin visa si solicitan refugio.
Asimismo, pueden solicitar otras formas de regularización migratoria, como residencia por trabajo o estudio.
La legislación vigente no permite que los solicitantes de refugio traigan a sus familiares mediante visa de reunificación familiar.
Un punto clave es que el protocolo de refugio no convierte automáticamente al solicitante en refugiado ni en residente permanente. Se trata de una autorización provisional de permanencia. Aunque Brasil no prohíbe salir del país durante el trámite, para poder regresar de manera regular es necesario solicitar una visa, ya que no se cuenta con una autorización de residencia formal, sino con una autorización provisoria para permanecer en Brasil.
No obstante, es relevante señalar que el reconocimiento como asilado en Brasil no es automático ni frecuente, ya que las autoridades evalúan cada caso de forma individual y deben comprobarse riesgos de persecución según los criterios internacionales.
—¿Cuáles son algunos de los factores que determinan que un cubano pueda obtener asilo en Brasil?
No es ahora mismo la vía más segura y expedita para obtener la residencia permanente en Brasil.
Aunque el sesgo ideológico hacia los cubanos puede favorecerlos cuando el Gobierno es de derecha o soslayar cuando es de izquierda, lo determinante para recibir el refugio es demostrar con pruebas verificables que se sufrió o se podría sufrir persecución por motivos políticos, ideológicos, de religión, en el país de origen o de residencia habitual del solicitante.
Desde mi experiencia como consultor, puedo afirmar que la mayoría de las personas que atendemos en Diáspora Consultoría no tuvo vínculos con grupos o partidos opositores, medios de comunicación independientes, ni practicó algún tipo de activismos social que provocará la represión de los órganos de seguridad cubanos. La mayor parte afirma que no teme regresar a la isla, pues no cree que el Gobierno pueda privarla de libertad o amenazar su integridad física o psicológica. En definitiva, casi todos se definen como migrantes por motivos económicos, no políticos y así lo dicen en sus solicitudes de refugio. Al no mostrar las justificantes claras que exige el trámite del asilo político, el migrante se expone a que se le pueda denegar ( a veces hasta por cuestiones formales), el trámite migratorio.
Además de lo anterior, las declaraciones que salen en los medios brasileños (en las que no se ponderan las razones políticas), las filas de solicitantes de refugio haciendo trámites en los consulados cubanos en Brasilia y São Paulo, así como la cantidad que sale de Brasil de regreso a Cuba, nos muestra un perfil bastante nítido de emigrado por razones económicas.
En un contexto de salidas cada vez más desesperadas, el asilo en Brasil aparece para muchos cubanos como una puerta posible. Pero no siempre es la que imaginan y es importante informarse y asesorarse bien.








