Desde el 15 de junio de 2026, las familias que viven entre las calles 3ra y Payaré del Reparto Eléctrico, en La Habana, denuncian que apenas reciben electricidad. Aseguraron varios vecinos a elTOQUE que el servicio suele durar dos horas y no supera las tres horas diarias. Antes del cambio en la programación de los apagones de la zona, la corriente solo se iba unas seis u ocho horas por mes, algo inusual en el contexto energético cubano.
Los vecinos han intentado encontrar explicaciones, aunque no han hallado mecanismos efectivos para ello. La falta de respuestas los ha llevado a sentirse desamparados y agotados tras semanas de incertidumbre.
El 22 de junio de 2026, un grupo se organizó para llegar hasta la Oficina Básica Eléctrica (OBE), ubicada en Capdevila, donde registraron el reporte con el número 358 y los atendieron de manera informal. Según relatan, no recibieron ningún documento que dejara constancia de la visita ni explicación por escrito.
Les informaron que las afectaciones prolongadas del circuito PG930, al que pertenecen, se debían a que habían trasladado el transformador de esa zona hacia el Acueducto del Cotorro y ahora pertenecían al bloque 4 de la subestación de Párraga. Tampoco les explicaron el motivo del supuesto traslado.
«No sabemos cuándo volverá la corriente»
María* abre una nevera que tiene ubicada en la sala, solo para comprobar si queda algo que aún pueda aprovecharse. Las paredes de la nevera no tienen hielo, la comida está fría, pero ya no está congelada. Quizá mañana lo poco que queda no se pueda comer y no sabe qué le dará de almuerzo a sus hijos.
En el edificio de la esquina vive Roberto*, quien tampoco sabe qué comerá hoy. Todo huele a podrido: el baño de su casa, la cocina, el basurero de la esquina; hasta él mismo siente en sus ropas olor a sucio porque no ha podido poner una lavadora en mucho tiempo. «Nos acostamos sin corriente y nos despertamos igual, vivimos pendientes al sonido de los ventiladores para despertarnos a la hora que sea a hacer cosas, ya nadie duerme, ya nadie vive. Vamos al trabajo y regresamos a oscuras, agotados por la situación».
Los testimonios recogidos describen una rutina marcada por el calor, la falta de descanso y la incertidumbre porque nunca saben cuándo llegará la corriente, qué tiempo durará y si podrán o no contar con ella durante el día o la noche.
Según los vecinos entrevistados, las consecuencias van más allá de la incomodidad. Los niños ya no pueden descansar durante la noche y los ancianos que viven solos, ante la indefensión de quienes se saben vulnerables, no hacen más que llorar.
«Hay ancianos que lloran todo el tiempo porque no entienden qué está pasando, dependen de la solidaridad de los vecinos y a veces se acuestan sin comer porque les es imposible acceder a lo más básico», explica Helena, otra vecina cuyo nombre ha sido cambiado para proteger su identidad.
Los vecinos aseguran que en las tablas de planificación de los cortes eléctricos que publica la Empresa Eléctrica, la zona a la que pertenecen nunca se corresponde a la realidad que viven.
Aimee*, vecina dela lugar, explica que, según rumores, antes esa zona estaba conectada a la subestación del Ejército Occidental, donde en fechas recientes habrían colocado paneles solares, por lo que, supuestamente, habría pasado a la subestación de Párraga, lo que provocó el aumento de los apagones.
elTOQUE no pudo verificar esta información de manera independiente.
Vecinos de la que ahora es la zona menos afectada apuntan que en el pasado también sufrieron largos apagones, y que en cualquier caso lo justo sería que todos pudieran recibir el servicio. En una situación de precariedad extrema como la que existe en Cuba, el reclamo de muchos es que, al menos, puedan contar con las pocas horas de electricidad que les prometen.
En el grupo de Facebook Yo soy del Reparto Eléctrico, algunos vecinos sostienen que existe un entramado de corrupción, puesto que las panaderías y mipymes podrían estar pagando a las personas encargadas de establecer los horarios de desconexión del sistema para continuar produciendo.
Juana*, una de las vecinas afectadas, considera que el supuesto entramado de corrupción responde, además, a que directivos de la Oficina Básica de Electricidad de Arroyo Naranjo y de Operaciones de Arroyo Naranjo viven o tienen a sus familias en la parte del Reparto que no recibe apagones con tanta frecuencia y utilizan su poder para que la otra parte se mantenga apagada sin que exista registro de ello. Sobre lo anterior también se especula entre los participantes del grupo de Facebook mencionado.
«Todos hacen y deshacen a su antojo porque no hay con quién quejarse, las quejas la reciben ellos y si quieren poner la corriente lo hacen y sino no», asegura.
En las últimas semanas, Cuba ha registrado varios de los peores déficits de generación eléctrica del año, con cifras que han superado los 2 200 megavatios (MW) en el horario pico, según los datos oficiales de la Unión Eléctrica, que el 26 de junio de 2026 situó el déficit de generación en 2 245 MW en esa franja horaria. Ese fin de mes, más de la mitad de la isla permanecía sin servicio de forma simultánea, con más del 65 % del territorio apagado durante el horario de mayor demanda pese a la reconexión de la termoeléctrica Antonio Guiteras, mientras que en varias provincias los cortes encadenados han llegado a superar las 40 horas seguidas, un límite en el que el sistema corre el riesgo real de no poder recuperarse.
Mientras quienes sufren los cortes de electricidad prolongados intentan que alguien les responda, se preparan para otro día en que les faltará la corriente, el agua, la comida y, como en el cuento «Nochebuena» de Eduardo Galeano y ante la posibilidad de dar su testimonio para este reportaje, dirán: «Decidle a alguien, decidle a alguien, que vivimos así».
*Los nombres de las personas fueron cambiados para proteger su identidad.





