Hola, amig@s:

Esta semana dedicamos la edición al nasobuco, ese accesorio que se ha convertido en parte imprescindible de nuestra estética a raíz de esta pandemia. En nuestro país, por la necesidad e inventiva propia del cubano, hemos patentado unos cuantos modelitos de calidad cuestionable.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa sin emitir un juicio a favor o en contra de los distintos modelos de nasobuco de confección casera, elaborados con tres capas de tela o menos. Sabemos que no garantizan los parámetros de los modelos industriales. Sin embargo, evitan la propagación masiva del virus si lo usamos todos.

Ante la orden de uso obligatorio en Cuba, los modelos han cubierto un amplio espectro de posibilidades y formas. Desde pañuelos doblados en la cara, parte del ajustador con elástico o los famosos antifaces de los aviones. Incluso, en programas de la televisión nacional aparecen modelos de dudoso sentido estético y que dejan espacio para el humor.

Por estos motivos, el tema del nasobuco nos pareció variopinto y nos movió a hacerle dibujitos. Usted use el suyo con orgullo, sea de “afuera” o hecho por la abuela, y cumpla con las medidas establecidas para que esto sea solo un cuento más a recordar. Saludos y feliz domingo,

Wimar Verdecia Fuentes

 

 

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