Hay crisis en las que la economía se desacelera y los precios tienden a bajar. Pero hay otras en las que ocurre lo contrario: el país produce menos, escasean los productos y vivir cuesta cada vez más. Algunos economistas creen que esto último es precisamente lo que comienza a ocurrir en Cuba.
¿Qué es la estanflación?
La estanflación es una de las crisis económicas más difíciles de manejar porque combina dos problemas a la vez: una inflación alta y persistente (aumento sostenido de los precios) y un crecimiento económico muy bajo o negativo. En la práctica, la estanflación puede traducirse en fábricas paralizadas, apagones que frenan negocios, caída de inversiones o escasez de productos, mientras que los precios de los alimentos o del transporte, por ejemplo, siguen aumentando.
Los economistas consideran la estanflación un fenómeno especialmente inusual porque, en teoría, una economía débil debería reducir la presión sobre los precios. En un contexto de estanflación, la economía se desacelera, el dinero pierde valor y la vida continúa encareciéndose.
Por ejemplo, una familia puede reducir sus compras porque el salario ya no alcanza, pero aun así encontrar que el arroz o el aceite cuestan más cada mes. Si antes un trabajador podía llenar parcialmente una bolsa de comida con 8 000 CUP y ahora solo puede comprar la mitad, su ingreso perdió valor real aunque la cifra del salario no haya cambiado.

Uno de los ejemplos más conocidos sobre el impacto de la estanflación, se registró tras el llamado Choque petrolero de 1973, cuando varios países occidentales enfrentaron simultáneamente inflación elevada y recesión después de que se dispararon los precios del petróleo.
La combinación de precios altos, menor producción y pérdida de poder adquisitivo suele traducirse en más pobreza, menos capacidad de ahorro y una sensación permanente de que «cada vez alcanza menos».
¿Por qué algunos especialistas creen que Cuba está entrando en una etapa de estanflación?
A inicios de mayo de 2026, se registró por primera vez en lo que va de año que el aumento acumulado de los precios al consumidor (7.18 %) es mayor que el de igual período de 2025 (6.56 %), según los datos oficiales del Índice de Precios al Consumidor.
El doctor en Economía Pedro Monreal advierte que lo anterior, «combinado con el desplome del producto interno bruto (PIB), indicaría una estanflación incontenible». «La eventual caída del PIB en 2026 que, como mínimo pudiera ser de15 %, se combinaría con un notable aumento de precios que no solamente derrumbaría la economía y destruiría bienestar social, sino que entorpecería la política económica», señaló el experto.
Monreal explica que el pronóstico de decrecimiento del PIB en alrededor de un 15 % en 2026 se considera una caída que equipara la del peor momento del «Período Especial», aunque «es probable una contracción mayor porque la crisis actual es más “intratable” que la crisis de la década de 1990».
Aunque otras proyecciones son menos severas, también apuntan a un deterioro significativo de la economía cubana. El país aparece como la economía con peor desempeño de las 33 analizadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe para 2026, con una contracción estimada de -6.5 % del PIB. La previsión coloca a la isla muy por debajo del resto de las naciones de la región, incluidos las otras dos que también registrarían caída económica este año: Haití (-1.4 %) y Jamaica (-1.0 %), cuyos descensos serían menores.

Si la gente tiene menos dinero, ¿por qué todo sigue más caro?
Porque en Cuba no solo ha caído el poder adquisitivo de las familias: también se ha reducido la cantidad de bienes y servicios disponibles. La economía produce menos, hay escasez de combustible, apagones frecuentes y dificultades para importar alimentos, materias primas o insumos básicos. Cuando hay menos productos en circulación, los precios tienden a subir incluso si la población tiene menos capacidad de compra.
A ello se suma la fuerte depreciación del peso cubano en el mercado informal. Según el Observatorio de Monedas y Finanzas (OMFi), en abril de 2026 el dólar alcanzó los 535 CUP en la tasa referencial de elTOQUE, un aumento de 45.4 % con respecto a igual mes de 2025. En tanto, el euro pasó de 580 CUP a 605 CUP, para una valorización mensual de 4.3 % (+25 CUP).
OMFi proyecta, además, una depreciación adicional del peso en mayo, con una tasa estimada de 562 CUP por dólar en el escenario central.
El economista, Pavel Vidal, investigador principal de OMFi, indica que «los registros interanuales sugieren un repunte de las presiones inflacionarias en 2026, en medio del complejo escenario que atraviesa la economía cubana». «Las señales del mercado cambiario informal en 2026 confirman que se ha detenido el proceso de desinflación (menor ritmo de incremento de los precios) y de moderación cambiaria que se observaba como tendencia desde 2023», precisó.
Según datos oficiales citados por el Observatorio en marzo de 2026 llegaron a Cuba 82 % menos visitantes internacionales que en igual mes del año anterior, lo que reduce aún más la entrada de divisas a la economía. Vidal advierte que la caída del turismo y la menor entrada de divisas limitan la capacidad del país para importar y estabilizar el mercado cambiario. En ese contexto, aumenta la demanda de dólares y euros como forma de proteger el valor del dinero, lo que sigue presionando al alza las tasas de cambio y la inflación.
En una economía altamente dependiente de importaciones y en la que muchos precios se calculan tomando como referencia el dólar informal, la depreciación del peso termina trasladándose al costo de alimentos, medicinas y transporte.
Por ejemplo, si un camión necesita más tiempo o más dinero para mover mercancías debido a la escasez de combustible, ese costo termina reflejándose en el precio final de los productos.
¿Por qué es tan difícil salir de una estanflación?
La estanflación es uno de los escenarios económicos más complejos porque las medidas que ayudan a resolver un problema pueden empeorar el otro. Si un Gobierno intenta frenar la inflación restringiendo el gasto, reduciendo la circulación de dinero o endureciendo el crédito, la economía puede deprimirse todavía más: cae el consumo, disminuyen las inversiones y se reduce la producción. Pero si hace lo contrario e intenta estimular la economía con más gasto o más liquidez, aumenta la presión sobre los precios y sobre el mercado cambiario, según análisis económicos.
En Cuba, además, el margen de maniobra es más limitado por la falta de divisas. La crisis energética y el deterioro productivo dificultan recuperar la oferta de bienes y servicios, mientras la incertidumbre económica desalienta nuevas inversiones, a pesar de que el Gobierno insiste en la estrategia de atraer inversores cubanos en el extranjero.
Economistas y organismos internacionales coinciden en que este tipo de crisis suele generar un «círculo vicioso» difícil de romper: menos producción provoca más escasez; la escasez presiona los precios; la inflación deteriora el poder adquisitivo; y eso, a su vez, debilita aún más la economía.
El Fondo Monetario Internacional ha advertido en distintos análisis que combatir la inflación en contextos de bajo crecimiento implica fuertes tensiones para los Gobiernos y bancos centrales, porque las políticas para estabilizar los precios suelen ralentizar todavía más la actividad económica.
La dificultad aumenta en economías altamente dependientes de importaciones y afectadas por choques externos o energéticos.





