“¡Ley sí, maltrato no!”, escucharon boquiabiertos los habitantes de la calle 25 del Vedado habanero mientras cientos de personas marchaban con lazos naranjas, carteles y perros, en contra del maltrato animal, el domingo 7 de abril.

“No es la primera vez que se hace esta caminata, ha sido realizada anteriormente por Aniplant —Asociación Cubana de Protección a Animales y Plantas” explica Beatriz Batista, estudiante de Comunicación Social de la Universidad de La Habana y una de las principales organizadoras. Sin embargo, el acto nunca había llegado a una escala tan grande.

Desde el principio la caminata se convocó bajo el eslogan: Cuba contra el maltrato animal. Foto: Pedro Sosa Tabio.

Desde el principio la caminata se convocó bajo el eslogan: Cuba contra el maltrato animal. Foto: Pedro Sosa Tabio.

En las marchas anteriores —según cuenta— no era permitido llevar carteles en favor de la ley de protección animal o contra el maltrato de los animales en general, incluso una de ellas se desarrolló únicamente dentro del Cementerio Colón, donde se encuentra la tumba de Jeanette Ryder, una filántropa norteamericana que vivió décadas en Cuba y en la cual se encuentra la estatua de su fiel mascota Rinti.

“Este año los protectores de animales independientes decidimos tomar la iniciativa y hacer los procesos correspondientes para obtener el autorizo para hacer la marcha”, agrega Batista, quien también es la asistente de dirección de la revista independiente de animales El Arca.

Foto: Pedro Sosa Tabio.

Foto: Pedro Sosa Tabio.

Sobre el procedimiento para lograr la autorización, hecho singular si se tiene en cuenta que las marchas anteriores habían sido  convocadas por la única organización de la sociedad civil en defensa de los animales que tiene carácter legal en Cuba, narra: “Fuimos en primer lugar a la estación de policía de Zapata y C, donde nos dijeron que no dan ese tipo de autorizo y nos remitieron al Gobierno Municipal de Plaza de la Revolución. Ahí nos atendió la asesora del Vicepresidente y luego él en persona. Ambos redactaron el consentimiento y nos lo dieron”. La defensora de animales realizó estos trámites junto a Odalis Jaramillo, una amiga que defiende la misma causa.

Carta que autoriza a Beatriz Batista a realizar la caminata. Tomada de su perfil de Facebook.

Carta que autoriza a Beatriz Batista a realizar la caminata. Tomada de su perfil de Facebook.

A partir de la experiencia, afirma que un requisito para el otorgamiento de esta autorización por parte de las autoridades fue que debía pertenecer a una institución u organización. Al ser Batista miembro del equipo de El Arca, única revista de su tipo en Cuba, le fue concedido el permiso.

De izquierda a derecha: Beatriz Batista, la protectora de animales autorizada para organizar la caminata, y Odalis Jaramillo, una animalista junto a quien realizó las gestiones ante las autoridades del gobierno para obtener el permiso. Foto: tomada del perfil en Facebook de Beatriz.

De derecha a izquierda y en primera fila: Beatriz Batista, la protectora de animales autorizada para organizar la caminata, y Odalis Jaramillo, una animalista junto a quien realizó las gestiones ante las autoridades del gobierno para obtener el permiso. Foto: tomada del perfil en Facebook de Beatriz.

Cabe resaltar que según establece el Artículo 209 del Código Penal cubano, el que participe en reuniones o manifestaciones celebradas con infracción de las disposiciones que regulan el ejercicio de estos derechos, incurre en sanción de privación de libertad de uno a tres meses o multa hasta cien cuotas. Asimismo, el apartado 2 del Artículo mencionado establece: Los organizadores de reuniones o manifestaciones ilícitas incurren en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas.

Como no existe una ley que establezca cómo deben materializarse esos derechos y los pasos que debe seguir un ciudadano cubano que desee obtener el consentimiento gubernamental para este tipo de acciones públicas con cualquier motivo, se convierte en un proceso discrecional. A partir de este caso, por ejemplo, no puede obtenerse claridad respecto a la obligatoriedad de pertenencer a organizaciones oficiales.

La caminata se desarrolló por toda la calle 25 en el Vedado habanero. Foto: Pedro Sosa Tabio.

La caminata se desarrolló por toda la calle 25 en el Vedado habanero. Foto: Pedro Sosa Tabio.

El hecho de contar con la anuencia del gobierno les permitió convocar a la movilización a través de carteles en espacios públicos y también mediante las redes sociales. Medios de prensa independientes y no oficiales también dieron a conocer la información. Los miembros del equipo creativo de la revista El Arca jugaron un papel fundamental en la divulgación y organización del acontecimiento.

El color naranja (símbolo contra la violencia) fue uno de los predominantes en el evento. Foto: Pedro Sosa Tabio.

El color naranja (símbolo de la lucha contra la violencia) fue uno de los predominantes en el evento. Foto: Pedro Sosa Tabio.

La noticia se esparció de tal manera que llegaron personas desde otras provincias. Odalis Martínez, por ejemplo, es parte de un grupo de triatlón que llegó pedaleando desde Matanzas hasta el Vedado capitalino, “para ver si acaban de aprobar una ley contra el maltrato animal; porque les hacen cosas atroces: los tiran contra muros, les cortan la cabeza, los lanzan a líneas de ferrocarril”. “Yo digo que a quien no le gusten los animales, no los mire, pero tampoco los maltrate”, agrega.

Fredy, estudiante de Historia de la Universidad de La Habana, se enteró del suceso por Facebook y estuvo presente para defender la idea de que sus compañeros, pues no le gusta llamarlos mascotas, “tengan derechos como las personas”.

Los carteles con frases y peticiones en relación a la protección de animales en Cuba abundaron en la caminata. Foto: Pedro Sosa Tabio.

Los carteles con frases y peticiones en relación a la protección de animales en Cuba abundaron en la caminata. Foto: Pedro Sosa Tabio.

Las agrupaciones no gubernamentales tuvieron gran importancia en la organización de este acto. Natali, de Cubanos en Defensa de los Animales (CEDA), dice: “siempre hemos abogado por una ley que los proteja y ahora marchamos en contra del maltrato, porque esta es la mejor forma de que el pueblo cubano conozca cuánto ha crecido el movimiento animalista en nuestro país”.

Muchas personas prefirieron llevar en brazos a sus mascotas. Foto: Pedro Sosa Tabio.

Muchas personas prefirieron llevar en brazos a sus mascotas. Foto: Pedro Sosa Tabio.

Del mismo modo, estuvieron presentes varios estudiantes de Medicina Veterinaria de la Universidad Agraria, donde existe una asociación estudiantil llamada Veterinarios por el Bienestar Animal (Vespa). Ellos aseguran realizar, como parte de su trabajo, esterilizaciones, cuidado y recogida de animales abandonados. Comentan nunca haber visto una aglomeración así por alguna cuestión no gubernamental y menos por derechos animales. Además, cuentan haber exigido la tan pedida ley protectora en el debate constitucional de su universidad.

Algunas mascotas participaron cómodamente en la caminata. Foo: Pedro Sosa Tabio.

Algunas mascotas participaron cómodamente en la caminata. Foo: Pedro Sosa Tabio.

Todos marcharon juntos en una peregrinación sin disturbios, extremadamente cuidada para no dañar su mensaje. En cierto momento, cuando las personas se acercaban a la calle G, una patrulla de policía esperaba para frenar el tráfico. Los manifestantes en ese momento gritaban: “¡No más maltrato!” y fueron acallados por los organizadores para pedir que especificaran: “No más maltrato ANIMAL”.

Incluso niños se unieron a la caminata para exigir la efensa de sus mascotas. Foto: Pedro Sosa Tabio.

Incluso niños se unieron a la caminata para exigir la efensa de sus mascotas. Foto: Pedro Sosa Tabio.

Durante el trayecto resaltaron defensores de animales como Estela Muñoz. Ella estaba ahí por los derechos de su perrita que, según dice, es su única compañía en casa y come siempre de primera. Estela, a falta de lazo, andaba con un manojito de flores naranjas y respondió enérgicamente: “¡por supuesto!”, al preguntarle si debían implementar la ley de protección y si terminaría toda la caminata a sus 72 años.

Estela, de 72 años, participó en toda la caminata mientras lucía sus flores naranjas. Foto: Pedro Sosa Tabío.

Estela, de 72 años, participó en toda la caminata mientras lucía sus flores naranjas. Foto: Pedro Sosa Tabío.

También estuvo en la marcha la veinteañera Arlet González, quien fue con su perrita rescatada Luna. Ella no llevaba lazo naranja, ni flores, sino que la noche antes decidió pintarse todo el pelo de ese color.

Los participantes en la marcha homenajeron con flores la estatua de Rinti, que se halla a los pies de la tumba de Ryder. Foto: Tomada del perfil de Facebook de Beatriz Batista.

Los participantes en la marcha homenajeron con flores la estatua de Rinti, que se halla a los pies de la tumba de Ryder. Foto: Tomada del perfil de Facebook de Beatriz Batista.

Hacia el fin de la peregrinación, en la tumba de Jeannette Ryder del Cementerio Colón, palabras emotivas de varios organizadores sacaron las lágrimas de algunos de los protectores más fervientes. Entre todo lo dicho, Beatriz expresó: “Ser protector de animales en Cuba es redactar denuncias, marchar con carteles, recolectar firmas para una ley y reunirse con Aniplant, la única asociación reconocida gubernamentalmente, o con otra de las tantas que han surgido, con un único fin: el bienestar animal”.

En Cuba, donde no existe una ley de protección animal, el reclamo para su establecimiento se ha hecho cada vez más frecuente entre algunos sectores de la población. Esta marcha, en el contexto de entrada en vigor de la nueva Constitución y de la actividad legislativa para ponerla en práctica, pudiera ser un impulso para lograr el amparo legal necesario en este ámbito.

 

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