Muchas de las declaraciones del gobernante Miguel Díaz-Canel en el pleno del Partido Comunista en diciembre de 2015 son, en su mayoría, engañosas o directamente falsas. A lo largo de su discurso, predomina la propaganda en lugar del análisis, la admisión de responsabilidades o las propuestas concretas.
El también primer secretario del PCC se enfocó, otra vez, en promesas y aspiraciones futuras de «mejoras para el pueblo», en la narrativa de culpables externos de la profunda crisis económica, en hablar del supuesto respaldo popular mayoritario y en «conquistas» que no existen.
Díaz-Canel miente cuando describe un país que no existe. Porque si la producción de alimentos es prioridad, si hay justicia social, si el Partido es «de masas» y si el pueblo lo respalda… entonces la pregunta es: ¿en qué Cuba vive él y cuál es el país destruido que conocemos todos?







