La imagen vale más que mil palabras. Un jeque árabe observa pensativo los rascacielos de Dubai mientras piensa: «Algún día seré lo suficientemente rico para comprar un pomo de aceite en Cuba». He aquí una de las paradojas más desconcertantes de la crisis alimentaria que sufre el país caribeño. El 14 de agosto de 2026, el aceite comestible de soya, cotizado al mayoreo en 1.39 USD/L, alcanzaba en establecimientos cubanos un promedio de 6 USD (3 999.33 CUP), de acuerdo con estadísticas recopiladas por el elTOQUE Markets.
El 12 de agosto, un internauta informaba que en el puerto de Mariel, zona franca al noroeste de La Habana, se ofertaban 1 626 cajas de aceite de soya Coamo, cada una con 20 frascos, a un precio mayorista de 1.90 USD por unidad de 900 mililitros. Una semana más tarde, otra publicación, esta vez en el grupo de compraventa Aceite en La Habana, ofrecía un producto de similares características, también en el Mariel, a 2 USD, a condición de que se adquiriera el contenedor completo.
Según el Gráfico 1, mientras el precio mayorista del aceite comestible de soya se incrementó el 17.8 % y el del dólar el 37.1 % entre febrero y agosto de este año, en el mercado interno cubano el valor de dicho producto subió entre 128.5 % (mercado informal en línea) y 171.8 % (tiendas físicas).
Precios mayoristas descendieron en julio y agosto
El período febrero-mayo registró un alza mayorista en el precio del aceite comestible de soya de 1.18 a 1.64 USD/L (Tabla 1). En julio descendió a 1.53. Acorde con la información disponible en www.bolsadecereales.com/precios-internacionales, las cotizaciones de agosto tienen un estimado de 1.39 USD/L. Ese es el costo base para las importaciones hacia Cuba.
La otra variable en juego es el cambio interno del dólar. En febrero, el dólar costaba 485 CUP en el mercado informal. El 7 de agosto, esa cifra había alcanzado los 675 CUP para luego descender, el 14 de agosto, hasta 665 CUP/USD.

Consiguientemente, el precio de importación del aceite comestible de soya empezó febrero en 572.3 CUP/L, alcanzó su máximo en julio con 1 032.75 CUP/L y debería bajar en agosto hasta 924.35 CUP/L. Las dos ofertas de venta al mayoreo de la zona franca de Mariel ya salen con unos 500 CUP por encima: la primera, del 12 de agosto, valuaba a 1 414.44 CUP el litro (670 CUP/USD), mientras la del 19, lo hacía a 1 477.78 CUP (665 CUP/USD).
El mercado informal, más barato que las tiendas físicas
Otro meme equipara la agonía de encontrar aceite en Cuba con la recolección de metales preciosos: «¡Compro cualquier gotita de aceite, compro pomos para exprimir, cualquier poquito de aceite!». La cosa es que, sin importar el precio mayorista, una vez que el producto entra en el mercado interno, su valor multiplica tres o cuatro veces el precio inicial.
Un ejemplo está en las cotizaciones del 7 al 14 de agosto de 2026. Mientras el dólar bajaba de 675 CUP hasta 665 CUP, y el precio mayorista del aceite (1.39 USD) descendía de 938 CUP/L a 924 CUP/L, en el mercado informal en línea el aceite comestible se disparaba de 1 421.25 CUP/L a 2 398.74 CUP/L, mientras en las tiendas físicas se registraba un alza desde 2 951.06 CUP/L hasta 3 999.33 CUP/L.
Ese incremento semanal —del 35.5 % en las tiendas físicas y del 68.8 % en el mercado informal— no se puede justificar, lógicamente, a partir del valor del dólar ni por fluctuaciones en el costo mayorista del producto porque la realidad es que mientras la cotización internacional se mantiene estable o desciende, al interior de Cuba el precio minorista se acelera con rapidez.
Como tendencia también es sorprendente que el mercado informal sea sostenidamente más económico que las tiendas físicas. En febrero, comprar en el mercado informal tenía un costo 28.6 % menor que en tiendas, y para agosto esa cifra se había incrementado hasta el 40 % de ahorro solo por ese concepto.

El Gráfico 1 es revelador en este caso. En cada una de las fechas registradas, el precio del mercado informal es bastante menor que el de las tiendas físicas. Por otra parte, los datos también señalan una brecha creciente entre el costo de importación del aceite comestible de soya y el precio final del consumidor.
La opción más simple es afirmar que el fenómeno se debe sobre todo a la especulación de los comerciantes o a la abrumadora ventaja de la demanda sobre la oferta. Otra opción puede ser que el comercio del aceite hoy está dejando caer sobre las espaldas del consumidor buena parte de los altos costos del transporte, el almacenamiento, las pérdidas y cada uno de los riesgos de operar en un mercado informal.
No obstante, las cifras recogidas no permiten sostener una u otra hipótesis. La tendencia es hasta ahora la inflación alarmante de los precios, una variable al parecer independiente de los costos de producción e importación. Habrá que ver hasta cuándo pueden soportarlo los bolsillos y la paciencia de los cubanos.



