La columna de Fernández Era: Chapucerías

Ilustración: Herbert
—¿De verdad que has renunciado al periódico Granma? Te privas de leer, alguna que otra vez y cada veinte años, un artículo sustancioso.
—¿Te refieres a alguno en específico?
—Sí. «Aplaudir las chapucerías: loas que destruyen el futuro» debe ser chapuza de los censores del órgano oficial del Partido. Se les escapó un título que «apunta al núcleo de una contradicción que, de no resolverse, carcome por dentro el proyecto social que defendemos. Se trata de rechazar que esa realidad sea usada como coartada para la mediocridad, la desidia y la falta de profesionalidad».
—No es justo hablar así de un presidente que expresa que «En Cuba lo que estamos es pensando en irnos…
—¡Eso sería magnífico!
—…por encima de las dificultades».
—Pero no se refiere a él. El autor aclara que «La Revolución Cubana se construyó, precisamente, contra lo chapucero».
—Empezó mal. El articulista digo. Porque este proceso ha entronizado la chapucería como modo de vida. ¿No fueron chambonadas la Ofensiva Revolucionaria (y sus posteriores contraofensivas), la Zafra de los Diez Millones (que hoy es Zafra de las Cien Mil) o este apartamento de un Alamar que el Comandante, quien gustaba de enseñarlo a sus amigos, predijo desde un discurso de 1964: «No podemos aspirar ahora a hacer las cosas tan bonitas como podemos aspirar a hacerlo dentro de veinte años, pero debemos tratar de evitar hacerlas ahora tan feas que dentro de veinte años nos abochornemos de lo que estamos haciendo ahora».
—«El verdadero peligro (dice «Aplaudir las chapucerías…») no es que el enemigo utilice nuestras deficiencias como propaganda, sino que nosotros mismos normalicemos la baja calidad como si fuera consustancial al socialismo».
—Lo es. Se normaliza que las «rectificaciones» no hagan sino enrumbar hacia un camino peor. Ahí están el Ordenamiento y el actual «Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía». Corrigen sobre la economía y reimpulsan las distorsiones.
—El periodista dice cosas muy pertinentes, como que «Exigir calidad, responsabilidad y pulcritud en todo lo que se hace (desde una política nacional hasta la reparación de un grifo) no es ser “exigente” o “perfeccionista”: es ser revolucionario», mas peca de tirarle un manto a las políticas nacionales, que presumen de actuar como «socialistas» y son las principales responsables de que un médico atienda mal por desgano, un obrero entregue una obra mal hecha, el ómnibus no llegue puntual o no tenga calidad el pan, ejemplos de que echa mano el columnista para demostrar que «El socialismo que merece ese nombre no puede ser el reino del “más o menos”. O es eficiente, digno y bien hecho, o no será».
—Nunca ha sido. Si no que busque cuánto embuste y embrollo están presentes en otros trabajos que publica la prensa.
—Que hacen que la gente «no rechace la chapucería en nombre del socialismo, sino que termine rechazando el socialismo por culpa de la chapucería».
—El Granma insiste en que «La estrategia es producir». Ejemplifica con las «entre 11 y 15 toneladas de salchichas, masa cárnica y masa de croquetas que produce Prodal». Resalta además una intervención de Marrero en el sentido de que «Cuba no se parará, Cuba no se detendrá, lo que estamos haciendo es para no detenernos».
—Tiene razón. El ómnibus que nos transporta tiene una marcha atrás poderosa.
—Y se ha quedado sin combustible desde mucho antes de lo que pasó en Venezuela. Morales Ojeda, no obstante, afirma que «vamos a salir de esta situación que nos conducirá, finalmente, a alcanzar la soberanía energética».
—Enérgico y soberano Raúl Torres, el rey del «más o menos». Compuso una «Canción urgente nuestroamericana» donde habla de que «anoche se metieron en la casa» de su «hermano Maduro», el «gigante enamorado».
—Uno que, «prendidamente» enamorado de sus secuestradores, por poco les agradece que se lo lleven a Nueva York.
—Deja en el poder a una Delcy Rodríguez que cada vez depende más del poder de Washington.
—Ya Raulito le dedicará su melodía. En un trabajo de Cubadebate defiende «nuestro derecho a construir un socialismo propio, imperfecto, incluso “inventao”, pero nuestro».
—Acepta que vivimos del invento. Propio, perfecto y nuestro.
—Alaba a Bad Bunny. Expresa que «el Conejo Malo les acaba de dar una lección gaznatón sin mano a todos los vendepatrias» en el show de medio tiempo del Super Bowl estadounidense.
—Quizás esté declarando su eterna disposición a cantar en los shows de tiempo completo de la Tribuna Antimperialista.










Comentarios
En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *