Verificando estado en vivo...
Autor

Jorge Fernández Era
Periodista, escritor, editor y corrector. Perteneció al grupo humorístico Nos y Otros
«—Papichuli, Juventud Rebelde recuerda que, “desde hace dos años, Naciones Unidas declaró el 26 de noviembre como Día Mundial para el Transporte Sostenible”.
—¿Y el insostenible para cuándo? ¿O es que este último es solo patrimonio cultural de la nación cubana?»
Jorge Fernández Era desmonta con humor y cansancio crónico la retórica oficialista sobre el transporte.
Mientras el Gobierno habla de «construcción colectiva», a Jorge Fernández Era el discurso lo remite a «un centro de evacuación con muchas personas dentro rezando para que acabe de pasar el inmenso huracán que nos azota».
Dos cubanos enfermos de chikungunya comentan, entre fiebre y sarcasmos, la noticia de que Cuba «agiliza» las investigaciones sobre un virus que lleva años en la isla. Jorge Fernández Era aprovecha el diálogo para ironizar sobre el discurso oficial que promete desarrollo científico con una nueva ley mientras el país se hunde entre consignas y basura.
«La calidad es el respeto del pueblo», repiten con la boca llena. En esta sátira, Jorge Fernández Era relata cómo el discurso grandilocuente encubre la ineptitud cotidiana.
«La consigna podría ser: “¡Aquí no rinde nadie!”», dice Jorge Fernández Era en su columna de sátira, mientras la retórica del Minag de «crecer, crecer, crecer» solo sirve para que los de arriba puedan «viajar, viajar y viajar».
Mientras el país se hunde en la basura, los dirigentes mueven consignas como solución revolucionaria. Jorge Fernández Era convierte el trabajo voluntario en sátira del poder: un ejército de funcionarios barriendo hojas mientras la ineficiencia —y la desidia— siguen intactas.
El periódico Granma cumple 60 años, y Jorge Fernández Era repasa desde la sátira la propaganda envejecida del Partido Comunista: consignas recicladas y promesas de «mejorar la vida del pueblo». Nada ha cambiado.
En su columna de sátira, Jorge Fernández Era contrapone la épica oficial de los «héroes cotidianos» de Cubadebate con la escena casera de calderos sonando e improperios lanzados en plena penumbra.
¿Será que con solo noventa horas menos de bloqueo se arregla el país? En su columna de sátira, Jorge Fernández Era recrea una reunión imaginaria donde cada ministerio calcula sus carencias en minutos de embargo.
«La proeza que hemos vivido quedará grabada con letras de oro en el recientemente inaugurado Museo de las Roturas Antonio Guiteras, en la bahía de Matanzas». En esta crónica satírica, Jorge Fernández Era ficciona otra caída del SEN a través de la imaginaria transmisión de Radio Noseas Rebelde.
«—Se logró cumplir el plan de generación acumulado en más de 190,3 GWh, así como cumplir los indicadores de eficiencia», aseguró el directivo de la Guiteras ante un Marrero impasible. Jorge Fernández Era devuelve la escena al absurdo: los matanceros en apagón nunca pudieron escuchar tanta «eficiencia».
En Cuba, ahora se habla de celebrar bodas de oro para extranjeros como parte del negocio turístico, con paquetes que incluyen ceremonia, música y hasta recuerdos «auténticos». El plan suena más a parodia que a celebración.
«¿Podrá despertar una tradición “congelada”?», pregunta Granma con solemnidad. No se trata de caminar 62 kilómetros ni de poner flores en los monumentos, sino de esa reliquia llamada helado crema de Bayamo, «mucho más que un producto lácteo; un símbolo cultural».
«¡Anda y empina tus montañas de esperanza!», celebra la prensa oficialista al anunciar la nueva empresa Baracocoa SA. La sátira de Jorge Fernández Era recuerda que en Cuba el cacao se paga en pesos, se cobra en dólares… y el chocolate nunca llega al pueblo.
«Sin caña no hay zafra, y sin ella no hay azúcar…»
Jorge Fernández Era satiriza la épica oficial que convierte la escasez en virtud y las renuncias en heroísmo. Porque en Cuba la zafra siempre será un éxito… si se mide en toneladas de titulares.
Autores

Jorge Fernández Era
Periodista, escritor, editor y corrector. Perteneció al grupo humorístico Nos y Otros
«—Papichuli, Juventud Rebelde recuerda que, “desde hace dos años, Naciones Unidas declaró el 26 de noviembre como Día Mundial para el Transporte Sostenible”.
—¿Y el insostenible para cuándo? ¿O es que este último es solo patrimonio cultural de la nación cubana?»
Jorge Fernández Era desmonta con humor y cansancio crónico la retórica oficialista sobre el transporte.
«La calidad es el respeto del pueblo», repiten con la boca llena. En esta sátira, Jorge Fernández Era relata cómo el discurso grandilocuente encubre la ineptitud cotidiana.
El periódico Granma cumple 60 años, y Jorge Fernández Era repasa desde la sátira la propaganda envejecida del Partido Comunista: consignas recicladas y promesas de «mejorar la vida del pueblo». Nada ha cambiado.
«La proeza que hemos vivido quedará grabada con letras de oro en el recientemente inaugurado Museo de las Roturas Antonio Guiteras, en la bahía de Matanzas». En esta crónica satírica, Jorge Fernández Era ficciona otra caída del SEN a través de la imaginaria transmisión de Radio Noseas Rebelde.
«¿Podrá despertar una tradición “congelada”?», pregunta Granma con solemnidad. No se trata de caminar 62 kilómetros ni de poner flores en los monumentos, sino de esa reliquia llamada helado crema de Bayamo, «mucho más que un producto lácteo; un símbolo cultural».
Mientras el Gobierno habla de «construcción colectiva», a Jorge Fernández Era el discurso lo remite a «un centro de evacuación con muchas personas dentro rezando para que acabe de pasar el inmenso huracán que nos azota».
«La consigna podría ser: “¡Aquí no rinde nadie!”», dice Jorge Fernández Era en su columna de sátira, mientras la retórica del Minag de «crecer, crecer, crecer» solo sirve para que los de arriba puedan «viajar, viajar y viajar».
En su columna de sátira, Jorge Fernández Era contrapone la épica oficial de los «héroes cotidianos» de Cubadebate con la escena casera de calderos sonando e improperios lanzados en plena penumbra.
«—Se logró cumplir el plan de generación acumulado en más de 190,3 GWh, así como cumplir los indicadores de eficiencia», aseguró el directivo de la Guiteras ante un Marrero impasible. Jorge Fernández Era devuelve la escena al absurdo: los matanceros en apagón nunca pudieron escuchar tanta «eficiencia».
«¡Anda y empina tus montañas de esperanza!», celebra la prensa oficialista al anunciar la nueva empresa Baracocoa SA. La sátira de Jorge Fernández Era recuerda que en Cuba el cacao se paga en pesos, se cobra en dólares… y el chocolate nunca llega al pueblo.
Dos cubanos enfermos de chikungunya comentan, entre fiebre y sarcasmos, la noticia de que Cuba «agiliza» las investigaciones sobre un virus que lleva años en la isla. Jorge Fernández Era aprovecha el diálogo para ironizar sobre el discurso oficial que promete desarrollo científico con una nueva ley mientras el país se hunde entre consignas y basura.
Mientras el país se hunde en la basura, los dirigentes mueven consignas como solución revolucionaria. Jorge Fernández Era convierte el trabajo voluntario en sátira del poder: un ejército de funcionarios barriendo hojas mientras la ineficiencia —y la desidia— siguen intactas.
¿Será que con solo noventa horas menos de bloqueo se arregla el país? En su columna de sátira, Jorge Fernández Era recrea una reunión imaginaria donde cada ministerio calcula sus carencias en minutos de embargo.
En Cuba, ahora se habla de celebrar bodas de oro para extranjeros como parte del negocio turístico, con paquetes que incluyen ceremonia, música y hasta recuerdos «auténticos». El plan suena más a parodia que a celebración.
«Sin caña no hay zafra, y sin ella no hay azúcar…»
Jorge Fernández Era satiriza la épica oficial que convierte la escasez en virtud y las renuncias en heroísmo. Porque en Cuba la zafra siempre será un éxito… si se mide en toneladas de titulares.
Cargando más resultados














