—¡Entiende que es nuestra oportunidad de trascender en el cine, tú como director y yo como guionista!
—Pero no me has dicho qué tienes entre manos.
—Una historia entre ficción y realidad, contentiva de todo. La complementaríamos con puro paisaje tropical, hoteles de primera, playas, comelatas, paseos por la ciudad maravilla, cubalibres…
—Si tiene todo eso: ¿de qué realidad hablas?
—De la que no expone el enemigo. Cuba no es solo miseria, hambre, apagones, basura, hastío… También hay gente que la pasa bien, sobre todo si viene de afuera.
—¿Y en qué suceso específico te inspirarías?
—En el Convoy Nuestra América, el que se nombra como el ensayo de José Martí.
—Hubiera preferido un Convoy El Presidio Político en Cuba.
—Para el Icaic eso no vende.
—Sigue.
—Uno de los personajes principales sería David Adler, el norteamericano coordinador general de la Internacional Progresista. Ha dicho que «está en riesgo un siglo de lucha anticolonial».
—Y nada mejor, para luchar contra el colonialismo, que ir a una plantación esclavista.
—Lo dijo en el acto de bienvenida a los «más de 600 representantes de unos 33 países que conforman el convoy».
—¿Se habrá preguntado cuánta ayuda humanitaria pudiera comprarse con el monto de los boletos aéreos de los 600 excursionistas? Sería mucho mayor que la que vino en la lancha atunera «Granma 2.0». Yo le hubiera puesto «Maine 0.2».
—Oye qué bien suena el nombre de otro de los protagonistas principales: Manolo de los Santos, director ejecutivo de The People’s Forum.
—¿Y ese qué soltó esta vez?
—En cuanto a ayuda no sé, pero habla muy bonito. Le dio las gracias a Cuba «por enseñarnos a luchar, a confiar en nuestros propios esfuerzos por querer cambiar el mundo».
—Parafraseando al trovador recién movilizado por la reserva: «Desde una mesa repleta cualquiera decide aplaudir en Nueva York / la caravana en harapos de todos los pobres». Si aquí han enseñado a luchar a Manolito, es justo que le entreguen un AKM para cambiar el Bronx.
—Por su parte, el Héroe de la República Fernando González Llort, presidente del Instituto Cubano de Amistad «de» los Pueblos, declaró a los integrantes de la flotilla solidaria que ellos son «la humanidad hecha solidaridad».
—…con una Cuba hecha mierda.
—La parte más culta del filme sería el diálogo sostenido por Esteban Lazo con una veintena de parlamentarios de distintas naciones que forman parte de la Brigada Don Ativo. Oye la clase de frase que se gastó el presidente del Parlamento: «¿Será que, a medida que avanzamos, cuando debería haber más humanismo, se va perdiendo el sentido de lo humano?».
—Algo de ciencia ficción no viene mal.
—Y eso no es na’. Agregó que «Los medios crean reflejos condicionados en las personas y limitan su capacidad de comprensión».
—Lo dice una víctima de los medios.
—El clímax de la cinta podría ser la intervención del antihéroe.
—Díaz-Canel.
—Adivinaste. Alertó sobre «un escenario internacional en el que la guerra y la imposición intentan prevalecer sobre el multilateralismo, y donde a quienes piensan diferente se les pretende silenciar».
—…llamando al pueblo a reprimirlos.
—Ahí entra música de Raúl Torres que dé pie a otra genialidad del primer secretario: «Cosas que podíamos tener en una mejor situación siempre chocan con las limitaciones que nos impone el bloqueo».
—Quiso decir que él mismo debería estar situado en otra parte.
—Para que en otras partes la película recaude millones y podamos donar parte del dinero a los vulnerables del Bronx, la anunciamos como un remake.
—¿De «Adorables mentiras»?
—No, chico, de aquel filme yuma de 1978 titulado «Convoy» e interpretado por Kris Kristofferson. La sinopsis cambiaría. En vez de «Un grupo de camioneros forman una larga cola para protestar contra un despótico y arbitrario sheriff que ha arrestado a uno de los suyos», expresamos que se trata de que «Un grupo de caravanistas forman una larga cola para agradecer al puesto a dedo y dictatorial sheriff que haya arrestado a miles de jóvenes que gritan en medio del desierto».
—Esa película la he visto tantas veces…







