—¿Hablo con Cubadebate?
—Sí. ¿En qué podemos servirle?
—Empezamos bien: sirven para algo.
—Si llamó para discutir, sepa que nos nombramos Cubadebate por ser paradigmas del «enfrentamiento», la «lucha» y el «combate», tres de las acepciones del sufijo que nos acompaña.
—Si de veras cogieran lucha podrían centrarse en aquella que anuncia que «debate» es «discusión sobre un determinado tema entre dos o más personas que se reúnen públicamente para este fin».
—De hecho, surgimos así, al calor de los días gloriosos de la Batalla de Ideas, que trajo consigo también la creación de la Mesa Redonda.
—Claro que recuerdo la «Batalla de Ideas» que se armaba allí cada vez que se aparecía el Comandante. Dos o más personas (léase Randy, Arleen, Barredo…) se reunían públicamente para «contradecirlo».
—A Fidel era difícil contradecirlo.
—Lo ha dicho usted.
—Pero no en el sentido en que lo manifiestan algunos. Era enrevesado refutarlo porque en todo tenía la razón.
—Y con una persona de tales características es imposible librar una batalla de ideas, ¿no le parece?
—¡¿Acabará de decirme para qué llamó?!
—Es que leí la convocatoria que publicaron con el objetivo de incorporar a dos periodistas-editores web. Eso de «La posibilidad de integrarte a una plataforma informativa de referencia en el periodismo digital cubano» y de que «Esta puede ser tu oportunidad de integrarte a uno de los multimedios informativos más leídos del país» me ha encantado, sobre todo porque yo también estoy «Por la verdad y las ideas».
—En su caso no pongo en entredicho, porque no lo conozco, los dos primeros requisitos de nuestro llamado, pero «buscamos profesionales talentosos, creativos y comprometidos con el análisis de la realidad nacional e internacional». ¿Oyó bien?: comprometidos.
—¿Con qué y con quién?
—¿Con qué?: con la Revolución. ¿Con quién?: con el Comandante.
—Un tanto restringida la posibilidad de debatir.
—¿Se apunta o no? Tendré que hacerle algunas preguntas.
—Hágalas.
—Antes que nada, quisiera tener una «idea multimedio» de por qué desea trabajar con nosotros.
—Me incentiva la «Conexión a internet de calidad para facilitar el desempeño del trabajo periodístico», sobre todo después de oír de boca del presidente que todas las personas relacionadas con el Estado y con el Gobierno sufren las mismas carencias que arrastramos los ciudadanos comunes.
—Lo ha ratificado recientemente Bruno Rodríguez Parrilla al afirmar al podcast Cuba Análisis que «En la diplomacia cubana encontrará raíces muy profundas en el pueblo. Los familiares de los diplomáticos cubanos viven en las mismas condiciones que nuestro pueblo, y yo también he vivido bajo los efectos del bloqueo».
—Es muy loable que nuestro canciller prepare, en medio de un apagón, las maletas para irse a Estados Unidos a visitar al personal diplomático de la Embajada de El Fanguito en el Bronx.
—El periodista le pidió a Bruno «dejar a un lado, por un momento, el lenguaje diplomático y hablar sencillamente como ciudadano cubano».
—Pero no había que exagerar.
—Ya que habló de visitas, ¿estuvo usted al tanto de la que hizo Canel a Matanzas para inaugurar el curso académico universitario?
—Cómo iba a perderme «la capacidad innovadora de la Educación Superior». Impresionante el Parque Científico-Tecnológico, y lo que logra «en el camino de integrar la información dispersa y transformar, para bien, estilos de gobernanza». Uno aprende: yo creía que desde 1959 en Cuba solo ha habido un estilo de gobernanza… intransformable.
—¿Cuál de los proyectos le impresionó más?
—El que «busca la competitividad en el desarrollo de la provincia, del municipio de Cárdenas, y del turismo matancero, y tiene que ver con Varadero como “destino turístico inteligente”».
—¿Tiene claro qué es el turismo inteligente?
—Si nos remitimos a los últimos reportes de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información sobre una disminución del 50 % en la llegada de visitantes a Cuba, pudiéramos definir como «turistas inteligentes» a aquellos que no vinieron.




