—¿Viste?: fue jugando.
—¿Qué?
—El anuncio de terremoto del otro día.
—¿Y qué clase de juego es ese?
—Na, que ahora dice Etecsa que «se inició una investigación para identificar el origen del incidente y, a partir de disponer del resultado final, se determinó que los mensajes fueron emitidos debido a un error técnico-humano, generado por especialistas nuestros que ejecutaban pruebas en la red de telecomunicaciones». A mí me da que estaban aburridos y se pusieron a joder un poco.
—Con eso no se juega. Un aviso de movimiento telúrico en plena Habana Vieja, si se difunde bien, manda a correr a cientos de miles de personas. Sin movimiento de placa tectónica, solo con el estruendo de los pasos, hace derrumbar más de la mitad de los inmuebles de ese municipio.
—Ya sabía yo que algo tuvo que haber pasado el martes por la tarde para que se recibieran múltiples reportes de una alerta de sismo en el país, que se activó en no pocos teléfonos celulares. Al respecto, la Defensa Civil informó que, según la confirmación del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), no se había registrado ningún movimiento telúrico en el territorio nacional.
—Debe estar fallando la merienda en Etecsa. Si no «cenais», las neuronas como que entran en corte. ¿No dice qué red de telecomunicaciones y qué especialistas se vieron implicados?
—Para nada, a pesar del llamado a la ciudadanía a «mantenerse informada únicamente a través de los canales oficiales y evitar la difusión de mensajes no verificados, con el fin de no crear falsas expectativas ni generar pánico innecesario».
—Porque hay pánicos necesarios.
—Lo importante, lo trascendental, es que «A partir de lo ocurrido, se realizaron los análisis correspondientes, se adoptaron las medidas con los responsables y se implementan acciones para evitar incidentes similares en el futuro». El clásico mensaje cuando no se desea informar absolutamente nada. Y si se quiere demostrar la inmensa sensibilidad de los organismos del Estado implicados en el incidente, basta con agregar la siguiente coletilla: «Somos conscientes de la preocupación y malestar generados a raíz del error, por lo que ofrecemos disculpas a la población».
—Qué bárbaros: mantener en vilo a la gente para aparecerse después con disculpas tardías. Hasta yo, que no leo Cubadebate, me disparé el artículo «Alerta sísmica recibida en teléfonos no correspondió a un terremoto en Cuba: ¿Cómo funciona?». Insinúa que «La función que probablemente estuvo detrás de las notificaciones es el sistema Android Earthquake Alerts, desarrollado por Google. Cuando el sistema considera que se trata de un evento sísmico, puede enviar una alerta a otros usuarios que se encuentren en la zona potencialmente afectada».
—Imagino se refiera al sistema capitalista.
—No creo. Hay una frase que parece aludir al socialismo: «El propio historial del sistema demuestra que puede equivocarse».
—Un hecho de tal connotación se resuelve con tres párrafos que no dicen absolutamente nada. Luego la gente especula y el Gobierno los tilda de conflictivos, como si la defensa no estuviera permitida.
—La única defensa que está permitida es la Defensa Civil, que puede dar fe de lo que leí en estos días: «El monitoreo de la actividad sísmica en la región es monitoreado en tiempo real por las 24 estaciones del Servicio Sismológico Nacional».
—Con un monitoreo monitoreado podemos sentirnos seguros.
—Yo no tanto. Prefiero pensar que el falso anuncio de que mantuviéramos la calma y buscáramos un refugio cercano es un caso típico de telurismo.
—¿Y eso qué es?
—Es la influencia que el suelo, la tierra o una región geográfica específica ejerce sobre las personas que viven en ella.
—Yo era de los que se ponía telúrico cuando oía la consigna aquella de «Ese cielo, esa tierra, esa…».
—Por ahí no viene la cosa. El telurismo ocurre cuando la naturaleza no es solo un decorado, sino un personaje más que domina la vida de las personas. Es un tema fuerte en la literatura hispanoamericana: los personajes suelen luchar contra una naturaleza salvaje que los atrapa y los transforma. Pongamos por caso a los especialistas de Etecsa que ejecutaban pruebas en la red de telecomunicaciones: es salvaje que no te traigan la merienda, que estés tres días sin luz eléctrica o que lleves una semana tratando de conseguir un pomo de aceite.
—Yo en el trabajo no me ando con esos pensamientos.
—¿Acaso tienes aceite?




