Para millones de personas en Estados Unidos, Labor Day significa un lunes sin trabajo, un fin de semana de tres días, reuniones familiares, barbecue, playa y descuentos en las tiendas. Pero detrás de ese descanso hay una historia de marchas, huelgas y trabajadores que reclamaban mejores condiciones laborales.
Para muchos inmigrantes latinoamericanos, por otro lado, hay una pregunta inevitable: ¿por qué Estados Unidos celebra a sus trabajadores en septiembre si buena parte del mundo lo hace el primero de mayo?
La respuesta obliga a viajar al Estados Unidos industrial de finales del siglo XIX, cuando jornadas de diez horas o más, seis días a la semana, eran comunes para muchos trabajadores. En medio del crecimiento de las fábricas y las ciudades, también crecía un movimiento obrero que reclamaba mejores salarios, condiciones más seguras y una jornada de ocho horas. El actual Labor Day surgió de ese contexto.
Todo comenzó en septiembre, pero no un lunes. Uno de los datos más importantes para entender el feriado ocurrió en Nueva York.
El 5 de septiembre de 1882, alrededor de 10 000 trabajadores se reunieron en la ciudad para participar en lo que la Biblioteca del Congreso considera la primera celebración de Labor Day en Estados Unidos. Marcharon desde City Hall, pasaron por Union Square y continuaron hacia la calle 42. Después, trabajadores y familiares se reunieron para compartir un picnic, música y discursos.
Hay una curiosidad que suele generar confusión: aquel 5 de septiembre fue martes, no lunes. La celebración fue organizada por la Central Labor Union de Nueva York. Incluso existe una discusión histórica sobre quién tuvo originalmente la idea. Durante años, se atribuyó a Peter J. McGuire, dirigente del sindicato de carpinteros; sin embargo, investigaciones posteriores apuntan también al maquinista y dirigente sindical Matthew Maguire. El Departamento de Trabajo reconoce que no existe una respuesta definitiva sobre cuál de los dos merece el título de fundador de Labor Day.
Lo que sí está documentado es que la celebración se repitió el 5 de septiembre de 1883 y comenzó a extenderse.
El concepto original tampoco era simplemente «tener un día libre». La propuesta contemplaba un desfile que mostrara públicamente la fuerza y unidad de las organizaciones de trabajadores y, después, una celebración para ellos y sus familias. En cierta forma, la combinación que vemos actualmente —conmemoración y entretenimiento— estaba presente desde los primeros años, aunque el significado sindical era entonces más visible.
De una marcha en Nueva York a un feriado nacional
Primero aparecieron ordenanzas municipales en 1885 y 1886. Después llegaron las leyes estatales. Oregon fue el primer estado que aprobó una ley reconociendo Labor Day, el 21 de febrero de 1887. Ese año, también lo hicieron Colorado, Massachusetts, Nueva Jersey y Nueva York. Otros estados fueron sumándose.
Para 1894, la celebración había sido reconocida en numerosos estados. Ese año ocurrió, además, uno de los grandes conflictos laborales de la época: la huelga de Pullman, protagonizada por trabajadores ferroviarios. El enfrentamiento tuvo importantes consecuencias económicas y el Gobierno federal intervino enviando tropas; el conflicto terminó marcado por la violencia. La Biblioteca del Congreso sitúa la aprobación federal de Labor Day en ese contexto de fuertes tensiones laborales.
El 28 de junio de 1894, el presidente Grover Cleveland firmó la legislación que convirtió el primer lunes de septiembre en un feriado nacional.
¿Qué pasó con el Primero de Mayo?
Esa fecha también tiene una conexión fundamental con Estados Unidos. Durante la década de 1880, una de las grandes demandas del movimiento obrero estadounidense era reducir la jornada laboral a ocho horas.
Organizaciones laborales escogieron el primero de mayo de 1886 para impulsar una movilización nacional en favor de las ocho horas. En Chicago, decenas de miles de trabajadores participaron en las protestas. Los primeros días transcurrieron mayormente de manera pacífica, pero el 3 de mayo la Policía disparó contra trabajadores durante un conflicto en la fábrica McCormick Reaper Works y hubo muertos y heridos.
Al día siguiente, se convocó una protesta en Haymarket Square. El 4 de mayo de 1886, mientras la Policía intentaba dispersar la concentración, alguien lanzó una bomba. Después hubo disparos. Policías y civiles murieron y decenas de personas resultaron heridas. La identidad de quien lanzó la bomba nunca se supo.
Los acontecimientos de Haymarket se convirtieron en uno de los episodios más conocidos de la historia del movimiento obrero.
Tres años después, en 1889, representantes del movimiento obrero reunidos en un congreso internacional en París acordaron organizar una gran manifestación internacional para el primero de mayo de 1890, coincidiendo con movilizaciones que los trabajadores estadounidenses habían previsto para esa fecha.
Las manifestaciones se extendieron por Europa y, con el paso del tiempo, el Primero de Mayo se consolidó en numerosos países como una jornada de reivindicación de los trabajadores. La Biblioteca del Congreso señala que para 1890 May Day ya se había convertido en International Workers’ Day.
Una de las historias fundamentales detrás del Día Internacional de los Trabajadores ocurrió en Estados Unidos, pero Estados Unidos terminó celebrando oficialmente su Día del Trabajo en septiembre.
El Smithsonian señala otro elemento importante para entender la separación: después de Haymarket, el Primero de Mayo quedó asociado dentro de Estados Unidos con movimientos anarquistas, socialistas y considerados radicales. Sectores más moderados del sindicalismo estadounidense fueron alejándose de esa fecha y favoreciendo la celebración de septiembre. Las dos tradiciones se desarrollaron de manera paralela y terminaron adquiriendo significados políticos y culturales diferentes.
¿Por qué para muchos es simplemente un fin de semana largo?
Más de un siglo después, el significado cotidiano de Labor Day ha cambiado.
La Biblioteca del Congreso reconoce que durante décadas la fecha sirvió a los trabajadores no solo para celebrar sus logros, sino también para discutir salarios y mejores condiciones laborales. Con el tiempo, sin embargo, Labor Day pasó a estar mucho más asociado al ocio, los picnics, los eventos deportivos y al final no oficial del verano.
Eso ayuda a explicar una escena muy familiar en Estados Unidos: promociones y descuentos de Labor Day, carreteras llenas durante el fin de semana, reuniones familiares, barbecue y playas concurridas.
El Departamento de Trabajo lo define actualmente como una celebración anual de los logros sociales y económicos de los trabajadores estadounidenses y de su contribución a la prosperidad y el bienestar del país.
Una historia laboral con acento cubano en Florida
Para la comunidad cubana del sur de Florida existe, además, un capítulo mucho más cercano. A finales del siglo XIX y principios del XX, Ybor City, en Tampa, se convirtió en un importante centro de fabricación de cigarros, con una numerosa presencia de trabajadores cubanos y puertorriqueños.
Con ellos llegó una tradición muy particular: los lectores de tabaquería. Mientras los obreros elaboraban los cigarros a mano, una persona elegida y pagada por los trabajadores leía en voz alta desde una plataforma. Por las mañanas, podían escucharse periódicos; por las tardes, literatura y textos políticos.
El National Park Service explica que aquella práctica contribuyó a crear trabajadores muy informados y políticamente activos. Los tabaqueros se organizaron en sindicatos, y algunos propietarios llegaron a atribuir a los lectores parte de esa actividad sindical. Después de una huelga en 1920, algunos fabricantes prohibieron el regreso de los lectores, y en 1931 fueron excluidos de las fábricas.
La historia laboral estadounidense no ocurrió únicamente en las grandes fábricas de Chicago o en las calles de Nueva York. También pasó por comunidades de inmigrantes y por trabajadores cubanos a pocas horas del sur de Florida.







