—¿Conseguiste azúcar?
—No, pero te mandé un link al periódico Trabajadores para que veas que la recuperación de la otrora primera industria va en serio.
—Espero supere en optimismo aquella noticia de hace un lustro que anunciaba que «La industria azucarera saldrá adelante».
—Parece que sí, a juzgar por lo que se dijo en el acto por el Día del Trabajador Azucarero, en el que trascendió «el compromiso de las mujeres y hombres que laboran en el sector de lograr su gradual recuperación aprovechando las oportunidades que ofrecen las transformaciones económicas y sociales aprobadas para preservar la Revolución y sus conquistas sociales».
—Preservar la Revolución con noticias melosas. ¿Qué celebran? ¿El aniversario de la Tarea Álvaro Reynoso?
—No creo que deseen hablar del desmantelamiento de una industria que no consiguen se recupere. Después que al recuerdo de Reynoso le hayan encasquetado la tarea de cerrar más de la mitad de los ingenios del país, continúan evocando la promulgación, el 13 de octubre de 1960, de la Ley 890, mediante la cual se nacionalizaron 195 centrales azucareros.
—Para que sesenta y seis años después no queden ni la décima parte.
—«En la venidera contienda se prevé la participación de dieciocho Empresas Agroindustriales Azucareras, de las que dieciséis fabricarán crudo y las restantes aportarán meladura para obtener alcoholes, rones y aguardientes».
—Que tomar alcohol rinda frutos. En 2021, tras un debate (según el Sitio de la Presidencia) «más dulce que agrio», se aprobaron noventa y tres medidas para «salvar» el sector azucarero-cañero. Nacieron de una propuesta de Raúl, quien a estas alturas debe tener el azúcar alta si llegaron a cumplirse.
—El secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Azucareros, Yrrael Rousseau Mansfarrol…
—Tiene nombre de mercader internacional de edulcorantes.
—…destacó que «el ramo ofrece oportunidades como una larga tradición en el cultivo y procesamiento de la caña, disponer de personal altamente calificado, de 1,2 millones de hectáreas y contar con una consolidada infraestructura industrial, instalaciones de apoyo y transporte».
—Lo mismo hubiera dicho cualquier colono en el siglo XIX.
—Con la diferencia de que en aquella época se fabricaba un tin más de azúcar, pero menos condecoraciones. En la fecha se entregaron once medallas, trescientas veintidós distinciones, cuatro sellos conmemorativos y siete reconocimientos.
—Para un rendimiento de treinta diplomas por caballería. Es lo único que se logra tras cinco años de aquella trascendente frase de Canel: «Si no hay caña, no habrá ni azúcar ni derivados».
—Me acuerdo. Se refirió a las noventa y tres medidas como «una estrategia integral que exige un cambio de mentalidad y una capacitación de los que dirigen el sector para enfrentar estos cambios, y que parte, como condición primera, de la siembra de caña en cantidad y calidad».
—Como condición primera, tenía que haberse capacitado él.
—Eso es perder el tiempo. Mejor mandarlo a sembrar posturas.
—Tendría que crearse un campamento donde incluir al grupo temporal de trabajo integrado por científicos y expertos de universidades, institutos y entidades del grupo azucarero Azcuba que al llamado de Raúl trabajaron en la «identificación de los principales problemas del sector, sus causas y las propuestas de solución, partiendo de los diagnósticos y recomendaciones de documentos rectores, intercambios con otros científicos y expertos, y el debate con un grupo de empresas agroindustriales y bases productivas».
—Habrán identificado que el principal problema del sector es ser dirigido por Raúl, Canel y los de siempre.
—Que están ahí para inventar nuevas medidas. Ya nadie menciona las sesenta y tres que transformarían la agricultura ni las noventa y pico que nos endulzarían la vida, pero el ministro, Ydael Pérez Brito, al presentar las nuevas normas que «flexibilizan el usufructo gratuito, las importaciones y amplían los actores económicos para invertir en el campo», declara que «todas estas medidas buscan incentivar la producción agropecuaria sin perder el control, rompiendo burocracia».
—La burocracia ni se crea ni se destruye, solo se transforma.
—Esta vez son normas «fuertes, robustas y transparentes», «crean incentivos para el desarrollo de las empresas estatales y cooperativas». El tipo insiste en la «recuperación de la caña de azúcar como cultivo estratégico». Y descubre que «La tierra es para producir».
—Y su cerebro para pensar.











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