—Marrero.
—Sí, presidente.
—¿Cómo te va con el ejercicio?
—¿Me está diciendo gordo?
—No, chico. Me refiero al ejercicio de entrenamiento sobre las TES.
—¿Las qué?
—Las Transformaciones Económicas y Sociales. A qué otra cosa podría estar refiriéndome.
—Ah. Pensé que lo de llamarlas con siglas era solo un invento de la periodista del Granma.
—Te veo nervioso, primer ministro. No hay que temer a las originalidades de nuestros reporteros.
—Es que esto de las transformaciones me tiene la presión en 176. Entienda que reunirse en la Escuela Superior de Cuadros del Estado y del Gobierno con los presidentes de grupos empresariales y de juntas de gobierno es una tarea que se las trae. Qué gente para no entender nada.
—Alégrate de que no entiendan. Fue peligroso afirmar que «Ya se aprecian cambios que impulsarán las capacidades productivas y con ello habrá más oferta, lo que en lo adelante debe contribuir a la disminución, poco a poco, de los precios, y a contener la inflación que tanto daño hace». ¿Te imaginas que alguno de ellos te hubiera preguntado qué cambios son los que se aprecian?
—Ni yo mismo los veo. Hubiese tenido que dar una «respuesta desde los CDR que necesita este tiempo».
—¿Te pareció mal la expresión que utilicé en el acto ante los ochenta líderes barriales, jóvenes y veteranos, que han dedicado su vida o están consagrando su quehacer a esa tarea?
—No lo tome a mal. Fue un chiste a tenor de la confianza que nos tenemos. Los dos sabemos que los CDR…
—Conviene que afirmes que son «una organización que no pasa de época, sino que constantemente, en cada uno de los momentos del proceso revolucionario, ha estado encontrando cuáles son sus motivaciones, cuáles son sus aspiraciones, cuáles son sus deberes, cuáles son sus actividades, cuáles son sus responsabilidades para aportarle a la defensa de la patria».
—Una pila de gente se pregunta precisamente eso: cuáles son sus motivaciones, a qué aspiran…
—Déjame a mí con los cederistas y dedícate tú a tu responsabilidad para con la patria, que es hacer que el país produzca. No será subrayando que «los empresarios deben buscar soluciones propias y así, con la integración con los actores económicos no estatales, generaremos más riqueza y desarrollo al país».
—Usted ha dicho cosas peores.
—¡Pero a los empresarios hay que controlarlos, cómo vas a dejar que cada cual aporte la solución que le da la gana! Necesitan orientación, para eso son los cursos en la Escuela Superior de Cuadros del Estado y del Gobierno, ¿no? Soluciones propias ni soluciones propias…
—Dar clases allí para después oírlo a usted decir que «Es en el barrio donde tenemos las posibilidades de integrar, de aglutinar todo el talento de nuestro pueblo, de coordinar los esfuerzos de todas las instituciones revolucionarias, de todos los actores económicos, sean del sector estatal como del sector no estatal, para crear los sistemas productivos locales desde la comunidad, que tienen que dar respuesta económica y que tienen que apoyar en las transformaciones económicas y sociales que estamos viviendo».
—Y lo reitero. Mira todo lo que ha logrado Gerardo con el llamado a cada cual a sembrar su pedacito. ¡Eso sí es un sistema productivo!
—Yo reconociendo «el alcance del eje temático 1, con sus 31 transformaciones referidas al modelo de gestión de los actores económicos, y la necesidad de que exista una profunda transformación no solo estructural, sino funcional y organizacional, además de garantizar su seguimiento y ver los resultados a nivel municipal», para que venga el coordinador ese a chequear el rendimiento por metro cuadrado de azotea.
—Es que «los barrios son el principal escenario de la Revolución. Si el barrio funciona bien, funciona bien el municipio; si el municipio funciona bien, funciona bien la provincia; si la provincia funciona bien, funciona bien el país».
—¿Y si ninguno funciona?
—Será porque no funciona bien la Escuela Superior de Cuadros.
—O los Comités de Defensa de la Revolución.
—Menos mal que existimos nosotros.











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