—¡No está bien! ¡Te digo que no está bien! No es justo lo que le han hecho a ese pobre muchacho.
—¿A quién en específico?
—A Yusuam. El pasado miércoles 4 de marzo publicó en Juventud Rebelde «Un llamado a todos los cubanos».
—Hay que tener datos para hacer una llamada tan grande.
—Hacía rato, creo que desde que abrimos detrás del edificio aquella trinchera porque era inminente que iban a bombardearnos los norteamericanos…
—Y nos sepultarían en aquel hueco de mierda.
—…que nadie despertaba en mi ser al mambí que llevo dentro. Cuando leí: «Se trata de salvar a Cuba, de salvar a nuestras familias, de salvar un proyecto de vida donde el humanismo es premisa fundamental; pero para lograrlo debemos unirnos ante la amenaza que cae sobre nosotros. El imperialismo se desata, no pensemos que es incapaz de hacer lo que vocifera, preparémonos para enfrentarlo», recogí un poco de ropa y la eché en una mochila, pues pensé que esta vez se cumpliría lo que rezaba aquel papel que el presidente del CDR me hizo colgar detrás de la puerta y que explicaba las funciones que cumpliría el núcleo familiar en caso de que Carter, el «amigo del Comandante», nos cayera a bombazos.
—Me acuerdo, sí. Toda la cuadra sería montada en una rastra y trasladada hacia Corralillo. Tu abuelita, con 75 años, oficiaría como camillera.
—Imagínate lo que significa casi medio siglo después abrir el periódico y leer en boca del director de la Fragua Martiana que «No son tiempos estos para acoquinarnos…
—¿Vender coquitos?
—…para contemplar pasivamente lo que está ante nosotros, para bajar la cabeza como avestruces y mucho menos para colgar la espada».
—Yo bajé la cabeza como avestruz el día en que Guillermo García prometió ante las cámaras que muy pronto nos alimentaríamos de esos bichos.
—«Es la hora de movilizarnos con las armas del juicio, con el espíritu público del que nos habló Félix Varela que ha de ser espíritu patriótico, con la fórmula del amor triunfante de Martí, con la vergüenza de Ignacio, el ímpetu de Céspedes, la intransigencia de Maceo, con la grandeza de nuestras mujeres, con la guía de Fidel».
—Pues sí que habló bonito. Pero no me dices qué fue lo que le hicieron al tal Yusuam.
—Cómo se sentirá él, después de tanta arenga, al ver al presidente anunciar conversaciones con los yanquis, al constatar que la intransigencia de Maceo ha sido reducida a un «Quien intente apoderarse de Cuba solo recogerá el polvo de la mesa donde se sentará con nosotros a ver si nos ponemos de acuerdo».
—Peor se sentirá Legañoa, el flamante director de Prensa Latina. Mira que decir, en un artículo titulado «¿Cuál es el estado de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos?», que «todos los días nos golpean con una narrativa dirigida a confundir, dividir y desmovilizar a la población y a los amigos solidarios de Cuba con supuestas negociaciones» y hasta mencionar que ha habido «manipulación sobre el supuesto diálogo», para después pararse en el Palacio de la Revolución y darle el pie forzado a Canel para que acepte ante los periodistas y el pueblo que Trump no estaba errado.
—«Pura campaña de especulación», se jactaron de expresar en todas partes.
—A la del Gobierno cubano habría que calificarla como «espegluteoción», por lo que significa tomar asiento en momentos en que te la están metiendo durísima.
—No sé a ti, pero a mí me partió el alma cuando Canel informó que «En correspondencia con la política consistente que ha defendido la Revolución Cubana en su historia, y dirigido por el general de ejército como líder histórico de nuestra Revolución… y por mí…».
—Un «por mí» que sonó a «Me abandonaste en las tinieblas de la noche».
—Si la acción fue «colegiada con las máximas estructuras del Partido, del Estado y del Gobierno», ¿cómo se come que solo ahora el Buró Político, que es lo que más suena en el ámbito musical del PCC, se entere de que se están buscando vías para los abrazos y los besos, de que los han dejado «sin ninguna orientación»?
—Ese Esteban Lazo debe haberse contenido un montón para, con el arrojo que le caracteriza, pedir la palabra y preguntar, en su condición de presidente de la Asamblea de todo el pueblo, qué párrafo de la Constitución dicta que un hombre como Raúl, que ha dejado sus cargos públicos y que ya va para 95 años, pueda organizar desde su retiro una negociación con los de allá sin contar con los de acá.
—O para preguntar qué coño hacía sentado el nieto de Raúl lo mismo en la conferencia de prensa que en la reunión con las máximas instancias del país. ¿Habrá algo de cierto en que es él quien preside las negociaciones?
—Si nos guardaron el enchilado de cangrejo que le brindan al Gobierno de Estados Unidos, ¿por qué no esconder que él es el nuevo ayatolá?







