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Las frustraciones de una periodista cubana

Fotos del autor

Las frustraciones de una periodista cubana

El día después de su decisión, Yarislay no recuerda haber sentido nada.

Le faltaba apenas un mes para completar los tres años de su servicio social; pero en un raptus de desesperación no aguantó más. Pidió vacaciones y no regresó. Ya no soportaba su trabajo de reportera en un medio estatal cubano. Así de simple.

Yarislay García Montero (licenciada en la primera graduación de Periodismo en la Universidad de Matanzas) prefirió vender croquetas y café a continuar siendo cómplice de una manera de decir que le era incómoda.

“El discurso de los medios va por un lado y la realidad por otro. Creo que nuestro periodismo es meramente partidista, hace un trabajo demasiado infantil y carente de conflictos, a pesar de los tantos problemas que hay en la calle.

“Quien le daba sentido a las cosas que yo hacía era la población, cuando me veían en la calle y me agradecían por una denuncia oportuna. Mi compromiso social siempre fue con el pueblo. Resolverle los problemas al necesitado, al que está bien jodido, ese que muchas veces llegaba hasta la emisora buscando un oído receptivo que le escuchara y se hiciera eco de su situación.

“Pero también sufrí la censura, por cosas nimias, como calificar de “insignificante dirigente” al personaje de Facundo Correcto en el programa “Vivir del Cuento”, de la televisión nacional. Por esa frase quitaron el artículo de la página web.

“Me sentí estancada, de reunión en reunión y de asamblea en asamblea. Perdí la esperanza esperando… hasta que ya no esperé nada…

“Pedí mi separación del Sindicato de la Cultura y de la Unión de Jóvenes Comunistas. Me acusaron de seguir los pasos de la disidencia. Sólo respondí diciendo que era el acto más sincero de mi vida, porque no creía en el funcionamiento de ninguna de esas organizaciones.”

Yarislay insiste en que no siente sensación de pérdida, pero reconoce que el periodismo le marcó. No quiere dejar de escribir, al menos en su blog personal; pero por ahora las circunstancias no la favorecen.

Yarislay-Garcia-Montero-en-la-cafeteria.jpg

Foto del autor

Para poder seguir viviendo en Cuba, decidió crear su propio negocio. Justo en la misma cafetería que regenta se reunía con sus colegas para debatir de la realidad cubana, del periodismo, en tertulias improvisadas e interminables que hoy recuerda con nostalgia.

“Siempre tuve claro que terminaría vendiendo croquetas o artesanía. La muchacha que arrendaba este espacio iba a cerrar la cafetería y le dije que yo contaba con algún dinero y retomaría el negocio.”

Y aquí sigue Café con Aroma de Mujer, un espacio ubicado en una de las arterias más concurridas la ciudad de Matanzas, en la calle Contreras, a pocos metros del Parque de la Libertad.

“Cuando empecé aquí no sabía ni colar un café. Ya no tengo mucho tiempo para escribir. Adaptándome al nuevo ritmo de trabajo se me hace imposible.

“Los cuentapropistas chocan a diario con muchos problemas: no hay jamón, no hay helado, yo debería hacer un diario del cuentapropista, son muchas las dificultades a las que se enfrentan y tampoco salen publicadas en los medios.

“¡Yo tengo una frustración muy grande! – y por primera vez en la entrevista los ojos se le llenan de lágrimas que logra contener- ya no puedo perder mi tiempo y esperar que todo se resolverá cuando yo tenga 40 años. El periodismo cubano nunca cambiará mientras se mantengan los mismos vicios y tantas mediaciones.

“Lo que hago aquí es muy diferente, debes lidiar con muchos personas, desde el anciano que llega y le falta el dinero para un café, hasta el que te deja una buena propina, a todos debes atenderlos bien. Al final del día ves la recompensa económica, pero lo que me gusta realmente, el periodismo, no lo hago. Nunca supe si me iría bien o mal, pero sí sabía dónde no quería estar.”

Cafeteria-donde-trabaja-Yarislay-Garcia.jpg

Foto del autor

Arnaldo Mirabal
Soy una especie de guajiro de costa que nació a orillas de una gran bahía, con la rara circunstancia de vivir al lado de La Habana y cerquita de Varadero, pero en una ciudad, Matanzas, donde nunca han llegado los buenos tiempos. Vivo y sufro por el periodismo, pescando historias en mares revueltos.
arnaldo-mirabal

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Isabelle

Quién es esta mujer? pues nadie la conoce…de dónde sacó el dinero para comprar ese negocio? Es cómplice de qué? En cualquier lugar del mundo el periodismo responde a intereses… o es que no lo sabe este periodista? Me parece que faltan muchas cosas por decir en esta historia…
Isabelle

Yenisbel

Isabelle entiendo tu pregunta pq a es mujer no la conoces. Esa mujer es una periodista como pocas, de las q ganan premios y sienten q no lo merecen.De las q se frustan pq no están satisfechas.De las q siempre piensan q pueden contarlo mejor.Yarislay es muchas cosas y creo q ahí se quedó corto quien la entrevistó….y ahora..quien eres tu??
Yenisbel

Dunielys

También me parece que faltan muchas cosas por decir en esta historia, por ejemplo que Yarislay García es tal vez una de las mejores periodistas jóvenes que tiene Matanzas, por supuesto que nadie la conoce porque nunca persiguió la alfombra roja. Hizo y hace periodismo de la manera que mejor se puede hacer, desde la última fila, pero el oficio, en muchas ocasiones, está enfermo del síndrome obligo del mundo. Los periodistas no son famosos de Hollywood. Acaso no sabe que en provincia, en municipios, en un pueblo de campo, también se hace periodismo, y es justamente ahí donde entra en contradicción, cuando esa realidad no cabe en la política editorial del medio. Yarislay no es de las que repiten como autómatas, es de las que piensan…
Dunielys

padre Ignacio

Respondiendo a su pregunta, es cierto que el periodismo responde a intereses, la diferencia de Cuba es que el único periodismo permitido es el que responde a los intereses del poder, contrario al mundo libre donde cada interés tiene sus medios periodísticos. Su afirmación es una verdad, pero a medias.
padre Ignacio

Carlos

Quién te ha dicho que solo se pueden contar historias de famosos? Los humildes con méritos son dignos. Las alfombras rojas son cuentos de hadas. Hay que contar más historias del mundo real de estas que enaltecen la profesión desde cualquier sociedad,porque tambien hay trabas en las “democracias”. La invito haga famosa o famoso a otra Yarislay desde su óptica aunque no tenga el quién es, pero resulta que si es…
Carlos

PolO Avilés

Vender croquetas es mucho más honesto que servir de cotorrón al desgobierno cubiche.
PolO Avilés

Periodista

Muchas dudas alrededor de esta entrevista. Poco objetiva. Simplona:
– ¿Quién es Yarislay? Los lectores no lo saben.
– Dudo mucho que Yarislay no haya sentido nada al tomar su decisión. Duele dejar tu profesión para buscar otros horizontes que te permitan mantenerte. Conozco muchas personas que tuvieron que dejar su profesión en los años 90 para que sus familias sobrevivieran al período especial. Y muchas de esas personas están frustradas profesionalmente hablando, pero son felices madres, padres y abuelos… Es la realidad de muchos cubanos: médicos, ingenieros… y también periodistas.
– La expresión al final del primer párrafo ASÍ DE SIMPLE… No creo que sea así de simple. ¿No aguantó más y se fue??? No. Creo que es una acumulación de muchas cosas. Yarislay no dejó su trabajo en un rapto de desesperación. Creo que era algo que tenía claro hacía rato. Quizás ella no cabía en el lugar donde trabajaba, por muchas cosas, pero no solo porque es un “medio estatal cubano”. El contexto, su contexto, quizás era o es peor que el de muchas redacciones de medios cubanos. ¿Por qué no ahonda más en eso el entrevistador?
– ¿Para poder seguir viviendo en Cuba la joven rentó una cafetería? Si no lo hacía, ¿qué le impedía seguir viviendo en Cuba?
– Otra duda, ¿si el salario en Cuba de un periodista es tan bajo, cómo tenía “un dinero” para rentar el negocio?
A esta historia le faltan muchas cosas, demasiadas.
Y al final no sé cuáles son sus frustraciones:
– que decidió irse a trabajar como cuentapropista para ganar más…
– que no estaba de acuerdo con la política editorial de su medio…
– que piensa que el periodismo cubano es demasiado gris…
– que la censuraron una que otra vez…
TODAS ESTAS SON LAS MISMAS FRUSTRACIONES QUE PUEDE TENER CUALQUIER PERIODISTA EN CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO.
De todas maneras, buena suerte a la joven colega. Se puede ser perfectamente feliz vendiendo croquetas y café. Para una periodista es una experiencia inigualable.
Además, ¿quién dijo que no se puede hacer periodismo a la vez que ser cuentapropista?
Periodista

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El día después de su decisión, Yarislay no recuerda haber sentido nada.

Le faltaba apenas un mes para completar los tres años de su servicio social; pero en un raptus de desesperación no aguantó más. Pidió vacaciones y no regresó. Ya no soportaba su trabajo de reportera en un medio estatal cubano. Así de simple.

Yarislay García Montero (licenciada en la primera graduación de Periodismo en la Universidad de Matanzas) prefirió vender croquetas y café a continuar siendo cómplice de una manera de decir que le era incómoda.

“El discurso de los medios va por un lado y la realidad por otro. Creo que nuestro periodismo es meramente partidista, hace un trabajo demasiado infantil y carente de conflictos, a pesar de los tantos problemas que hay en la calle.

“Quien le daba sentido a las cosas que yo hacía era la población, cuando me veían en la calle y me agradecían por una denuncia oportuna. Mi compromiso social siempre fue con el pueblo. Resolverle los problemas al necesitado, al que está bien jodido, ese que muchas veces llegaba hasta la emisora buscando un oído receptivo que le escuchara y se hiciera eco de su situación.

“Pero también sufrí la censura, por cosas nimias, como calificar de “insignificante dirigente” al personaje de Facundo Correcto en el programa “Vivir del Cuento”, de la televisión nacional. Por esa frase quitaron el artículo de la página web.

“Me sentí estancada, de reunión en reunión y de asamblea en asamblea. Perdí la esperanza esperando… hasta que ya no esperé nada…

“Pedí mi separación del Sindicato de la Cultura y de la Unión de Jóvenes Comunistas. Me acusaron de seguir los pasos de la disidencia. Sólo respondí diciendo que era el acto más sincero de mi vida, porque no creía en el funcionamiento de ninguna de esas organizaciones.”

Yarislay insiste en que no siente sensación de pérdida, pero reconoce que el periodismo le marcó. No quiere dejar de escribir, al menos en su blog personal; pero por ahora las circunstancias no la favorecen.

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Para poder seguir viviendo en Cuba, decidió crear su propio negocio. Justo en la misma cafetería que regenta se reunía con sus colegas para debatir de la realidad cubana, del periodismo, en tertulias improvisadas e interminables que hoy recuerda con nostalgia.

“Siempre tuve claro que terminaría vendiendo croquetas o artesanía. La muchacha que arrendaba este espacio iba a cerrar la cafetería y le dije que yo contaba con algún dinero y retomaría el negocio.”

Y aquí sigue Café con Aroma de Mujer, un espacio ubicado en una de las arterias más concurridas la ciudad de Matanzas, en la calle Contreras, a pocos metros del Parque de la Libertad.

“Cuando empecé aquí no sabía ni colar un café. Ya no tengo mucho tiempo para escribir. Adaptándome al nuevo ritmo de trabajo se me hace imposible.

“Los cuentapropistas chocan a diario con muchos problemas: no hay jamón, no hay helado, yo debería hacer un diario del cuentapropista, son muchas las dificultades a las que se enfrentan y tampoco salen publicadas en los medios.

“¡Yo tengo una frustración muy grande! – y por primera vez en la entrevista los ojos se le llenan de lágrimas que logra contener- ya no puedo perder mi tiempo y esperar que todo se resolverá cuando yo tenga 40 años. El periodismo cubano nunca cambiará mientras se mantengan los mismos vicios y tantas mediaciones.

“Lo que hago aquí es muy diferente, debes lidiar con muchos personas, desde el anciano que llega y le falta el dinero para un café, hasta el que te deja una buena propina, a todos debes atenderlos bien. Al final del día ves la recompensa económica, pero lo que me gusta realmente, el periodismo, no lo hago. Nunca supe si me iría bien o mal, pero sí sabía dónde no quería estar.”

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Quién es esta mujer? pues nadie la conoce…de dónde sacó el dinero para comprar ese negocio? Es cómplice de qué? En cualquier lugar del mundo el periodismo responde a intereses… o es que no lo sabe este periodista? Me parece que faltan muchas cosas por decir en esta historia…
Isabelle

Yenisbel

Isabelle entiendo tu pregunta pq a es mujer no la conoces. Esa mujer es una periodista como pocas, de las q ganan premios y sienten q no lo merecen.De las q se frustan pq no están satisfechas.De las q siempre piensan q pueden contarlo mejor.Yarislay es muchas cosas y creo q ahí se quedó corto quien la entrevistó….y ahora..quien eres tu??
Yenisbel

Dunielys

También me parece que faltan muchas cosas por decir en esta historia, por ejemplo que Yarislay García es tal vez una de las mejores periodistas jóvenes que tiene Matanzas, por supuesto que nadie la conoce porque nunca persiguió la alfombra roja. Hizo y hace periodismo de la manera que mejor se puede hacer, desde la última fila, pero el oficio, en muchas ocasiones, está enfermo del síndrome obligo del mundo. Los periodistas no son famosos de Hollywood. Acaso no sabe que en provincia, en municipios, en un pueblo de campo, también se hace periodismo, y es justamente ahí donde entra en contradicción, cuando esa realidad no cabe en la política editorial del medio. Yarislay no es de las que repiten como autómatas, es de las que piensan…
Dunielys

padre Ignacio

Respondiendo a su pregunta, es cierto que el periodismo responde a intereses, la diferencia de Cuba es que el único periodismo permitido es el que responde a los intereses del poder, contrario al mundo libre donde cada interés tiene sus medios periodísticos. Su afirmación es una verdad, pero a medias.
padre Ignacio

Carlos

Quién te ha dicho que solo se pueden contar historias de famosos? Los humildes con méritos son dignos. Las alfombras rojas son cuentos de hadas. Hay que contar más historias del mundo real de estas que enaltecen la profesión desde cualquier sociedad,porque tambien hay trabas en las “democracias”. La invito haga famosa o famoso a otra Yarislay desde su óptica aunque no tenga el quién es, pero resulta que si es…
Carlos

PolO Avilés

Vender croquetas es mucho más honesto que servir de cotorrón al desgobierno cubiche.
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Periodista

Muchas dudas alrededor de esta entrevista. Poco objetiva. Simplona:
– ¿Quién es Yarislay? Los lectores no lo saben.
– Dudo mucho que Yarislay no haya sentido nada al tomar su decisión. Duele dejar tu profesión para buscar otros horizontes que te permitan mantenerte. Conozco muchas personas que tuvieron que dejar su profesión en los años 90 para que sus familias sobrevivieran al período especial. Y muchas de esas personas están frustradas profesionalmente hablando, pero son felices madres, padres y abuelos… Es la realidad de muchos cubanos: médicos, ingenieros… y también periodistas.
– La expresión al final del primer párrafo ASÍ DE SIMPLE… No creo que sea así de simple. ¿No aguantó más y se fue??? No. Creo que es una acumulación de muchas cosas. Yarislay no dejó su trabajo en un rapto de desesperación. Creo que era algo que tenía claro hacía rato. Quizás ella no cabía en el lugar donde trabajaba, por muchas cosas, pero no solo porque es un “medio estatal cubano”. El contexto, su contexto, quizás era o es peor que el de muchas redacciones de medios cubanos. ¿Por qué no ahonda más en eso el entrevistador?
– ¿Para poder seguir viviendo en Cuba la joven rentó una cafetería? Si no lo hacía, ¿qué le impedía seguir viviendo en Cuba?
– Otra duda, ¿si el salario en Cuba de un periodista es tan bajo, cómo tenía “un dinero” para rentar el negocio?
A esta historia le faltan muchas cosas, demasiadas.
Y al final no sé cuáles son sus frustraciones:
– que decidió irse a trabajar como cuentapropista para ganar más…
– que no estaba de acuerdo con la política editorial de su medio…
– que piensa que el periodismo cubano es demasiado gris…
– que la censuraron una que otra vez…
TODAS ESTAS SON LAS MISMAS FRUSTRACIONES QUE PUEDE TENER CUALQUIER PERIODISTA EN CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO.
De todas maneras, buena suerte a la joven colega. Se puede ser perfectamente feliz vendiendo croquetas y café. Para una periodista es una experiencia inigualable.
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