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Ilustración: Wimar Verdecia

Ilustración: Wimar Verdecia

Luchar un almendrón en La Habana

A las seis y diecinueve de la tarde, hora de Cuba, del 10 de diciembre de 2018, en El Vedado, una mujer de 24 años intenta desplazarse hacia la periferia de la ciudad. Intenta coger un carro desde 23 y 12 hasta 23 y L, la esquina del Hotel Habana Libre donde tendrá que esperar por otro que la lleve a La Palma y luego por otro para llegar al reparto Capri, que nada tiene en común con el hotel homónimo donde antes de 1959 reinara la mafia. El reparto Capri, si tiene que ver con algo, es con la suburbanidad y el desorden de su vecino: La Güinera.

La mayoría de los taxis que transitan por la esquina de 23 y 12 no paran. Siguen de largo sin atender a los llamados y señas de “voy cerca”. Porque la mayoría no va a ninguna parte. Sin embargo, sale de un almendrón una cabeza grasienta y hace una seña: el índice levantado mientras el pulgar agarra a los demás dedos.

La mujer de 24 no entiende bien de qué se trata pero responde que claro, es ella sola. Él niega con la cabeza:

—No te pregunto si eres sola, un cañita hasta el Habana Libre

—¿Un cañita? ¿Diez cuadras?… qué tú di…, y no termina la oración porque el botero regresa su cuerpo al almendrón y pone la quinta de la vieja máquina que, por puro milagro, no se desarma en la vía.

Media hora más tarde, luego de varios intentos fallidos, de carros que paran pero no recogen, que piden pero dan muy poco a cambio, la mujer de 24 se monta en uno de esos animales prehistóricos que mal sostienen el transporte citadino.

***

La guagua estaba bien en realidad. Bien para lo que uno va entendiendo como bien: chofer equilibrado, tubos bien fijos donde aguantarse y algunos asientos vacíos. Aunque a decir verdad había un problema con los asientos: los amarillos estaban donde debían estar los azules y viceversa, aleatoriamente. A algún cerebrito se le ocurrió que daba igual, aunque en realidad no daba igual. Menos a las 11 pm cuando la guagua pasa a llamarse confronta —la última hasta que se restablece el transporte en la mañana— y le dices a quien sea que te acompaña:

—Yo espero que a esta hora no se monte ningún impedido.

Porque si viniera algún impedido ibas a tener que pararte del asiento amarillo que clasificaste; y entonces, ya de pie, ibas a tener que decirle a quien fuera que te acompañara:

—La gente se adapta al espacio que tú le des. Ponte de lado pero no tanto como para que te aplasten como galleta. La gente es avasalladora.

Más en la guagua. El transporte público es el espacio donde transcurre la lucha de clases. Los rostros de los viajeros del P9 a las 11 pm son épicos. El trabajo de varias horas se suma y transforma en el trabajo de varios días, meses, años. Nadie sonríe. La predisposición muestra sus dientes y cada quien intenta sostenerse en el espacio que consigue. La guagua es el espacio público donde el yo anula su parte de ego y alguien puede pensar: “no somos nada, solo piezas que alguien mueve en un tablero. Estructuras de un laboratorio”.

***

Eladio es un taxista de experiencia. No niega ofrecerle botella a una mujer de 24. Dice que “los boteros no han renovado las licencias y, al no renovarlas, las pierden y eso se siente luego en la calle con el empeoramiento del transporte”.

“Yo no —aclara—, yo tengo mi licencia que es de las más caras”.

En cambio Luis Alberto dice ser de los que están en “la caliente”. Introduzco la palabra huelga y este es el resultado:

“¿Huelga? Yo no sé nada de eso. No, no es huelga. Mira, —y aquí empieza en verdad la respuesta de Eladio— hay dos tipos de licencia. Una es libre, debió empezar en octubre pero no empezó. El taxista que es libre puede llevar a quien sea a donde sea: una familia a la playa, por ejemplo. Otros se enruteraron, es decir, se acogieron a una ruta: yo voy a botear por 3ra; yo voy a botear por 19”.

—¿Los de las rutas tienen que cobrar 5 pesos por tramo?

—No, quizás eso no porque al final el carro es particular. Eso de los 5 pesos lo pusieron pero nadie los dio; de mil, uno, personas desfachatadas o que nunca se habían montado en una máquina…

—¿Y usted cree que los precios son adecuados?

—Bueno, ahora están un poquito más caros porque estamos en temporada alta y no hay muchos carros… sí, mami, mira, qué pasa, que una goma se te rompe y son 150 dólares, y si se te rompe cualquier cosa del carro tienes que pedir dinero prestado porque las piezas son muy caras. Pero para colmo ahora tú tienes que darle al banco una cuota fija, de una tarjeta que para lo único que sirve es para el petróleo. Son 11 mil pesos mensuales más los impuestos, más la patente, más el fisco de fin de año.

—¿Cuánto viene siendo en total?

—Saca la cuenta de los 11 mil pesos de la tarjeta de banco del petróleo… En fin, los precios están justísimos ¡Yo estoy haciendo un favor, vaya! Porque lo que se busca es carreras. Ahora, por ejemplo, un muchacho que montó en F me dijo: “te voy a dar tanto para que me dejes en tal lado”…

—¿Qué buscan los boteros con esta crisis?

—Probar si sirve el nuevo sistema; si no sirve, hay que buscar otra cosa. El Estado es el que no nos deja… por eso es que tú ves los carros vacíos… porque andan buscando alquileres: “5 dólares porque me lleves a La Habana, 20 a Alamar, etc.”. Mucha gente entregó la patente y se pone a hacer otra cosa. Hay pocos carros y sube la demanda porque además estamos en fin de año. ¿Tú vas a botear por 10 o 20 pesos un 14 de febrero o un 31 de diciembre? No se puede. El que salga tiene que pagar el carro. Desgraciadamente tiene que pagarlo.

Carolyn está dentro del carro de Luis Alberto e interviene en la conversación:

—Yo me pasé como dos horas en Alamar tratando de coger un carro ahora por la mañana.

JL: Pero no digan que huelga, no hay ninguna huelga, eso es mentira.

—¿Y están más difíciles los carros que las guaguas?

C: No digamos que más difíciles porque son cosas que no tienen comparación. No puedes comparar el carro con la guagua porque el carro es mucho más cómodo. Pero yo siendo botero, no trabajaría por diez pesos… eso está mal.

JL: Antes no existía el boteo, ¿por qué se dio? Ah, por el Periodo Especial…

C: Y el Estado no tiene carros suficientes para cubrir todas las rutas. No los tiene. Por eso todas las paradas, todas las calles estás así de llenas.

Tan llenas que si uno bojea el terreno puede preferir quedarse en casa. En casa, por ejemplo, para escuchar intervenciones como esta en el programa Mesa Redonda:

“Tras las reuniones entre cuentapropistas y especialistas se decidió aprobar la modificación de algunos de los aspectos expresados originalmente en la política económica del país.

“Hay otro grupo que continuará siendo evaluado en una próxima etapa (…) Esto ratifica la voluntad de que la forma de trabajo no estatal se sienta parte de la nueva política económica y social; eso se mantiene, pero tiene que actuar en una total legalidad”.

¿Pero cuándo esa legalidad dejará de producir y reproducir caos? La idea de que sea más difícil coger un almendrón que una guagua es caótica. La gente hacinada en las piqueras como quien espera pescados es caótica. Las multitudes paralizadas son caóticas.

Pero en la Mesa Redonda, por ahora, se concentran en un cambio: la prohibición del ejercicio de más de una actividad se estudió. Se debatió en numerosos intercambios y ahora “se elimina esa restricción partiendo del concepto de que no deben existir diferencias entre el sector privado y el estatal y, además, en el Código del Trabajo está previsto el pluriempleo”.

Quizás —siguiendo en esto a Oliverio Girondo y a Subiela— algún día lleguemos a volar. Y ese será uno de tantos empleos previstos en el Código del Trabajo.

Darcy Borrero
#Periodista_trotamundos. Poeta. Cree que hay pocas diferencias entre los presidentes y JLo. Integrante de la #RedLATAM de @DLatitudes
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Raul

Esta crisis fue provocada por el gobierno y las nuevas leyes… Muchos boteros han temido que entregar licencia porque no les da la cuenta. Por tanto hay menos carros circulando y la demanda no disminuye, al contrario de esto aumenta… De eso se aprovechan los picos boteros que se atreven y suben los.precios a su conveniencia.
Raul

Kermato2028

Antes de todo el lio de pagar 5 pesos a los boteros, cuando iba a salir a resolver algo o a divertirme en menos de 5 Min, montaba un carro, despues de eso y en estos momentos es casi imposible, como siempre lo jodieron todo.
Kermato2028

M. Jaeger

Me Parece genial la reflexión, y más aun el no perdonar NO PODER VOLAR… ya lo dijo nuestro Comandante en Jefe: “(…) Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”….. y yo me pregunto ¿Cuando?
M. Jaeger

T.cu

Verdad que no se puede. El que la lucha diario puede darse el lujo de pagar lo que sea. Pero el trabajador no, creo que es buena la idea de topar el precio además es necesario que se arregle el problema económico que los profesionales podamos resolver nuestros problemas con el salario. Y si que se tomen medidas con los estafadores públicos que viven del sudor del trabajador que no tiene otra alternativa que dejarse explotar.
T.cu

Daya

Es que nos quejamos de los precios que ponen los boteros y no recordamos que son cuentapropistas y dueños de su vehiculos, ademas las piezas y accesorios cada dia son mas dificiles de conseguir y mas caras y los impuestos y maneras de pago avasayadoras, al final quien lo sufre somos nosotros el pueblo, y los boteros que ya han quedado desempleados por esta razón. No veo mal que pongan el precio que quieran, al final nadie va a un bar particular a quejarse porq la cerveza cuesta 3cuc, o a un agro donde la libra de tomate cuesta 30 pesos, simplemente la paga o no visita el bar, o no come tomate, asi mismo pasa con el botero. Al final, la guagua tambien resuelve el problema, “segun los ministros de transporte” …
Daya

Relativo

El tema es que siempre nos ponemos en plan v�ctima busc�ndole la culpa a todo sin ser objetivos empezando por el gobierno y despu�s nosotros lo seguidores y as� de generaci�n en generaci�n nos vamos deteriorando, pensando en el bloqueo, y hay una realidad nuestro pa�s no levanta porque nosotros mismos somos culpables, nos pasamos la vida culpando al gobierno mirando al vecino mientras progresa y no somos capaces de hacer lo mismo, m�s si podemos machacarlo mejor, se trata de oferta y demanda no de regal�as ahora mismo mientras gran parte de nosotros duerme o est� pagando 3cuc en un bar por tomar muchos de esos dirigentes est�n en toma de decisiones a lo mejor una vez m�s erradas para ver como entra en caja nuestra Cuba mientras nos entretenemos en mirar las langostas que se comen, superficiales somos, yo soy cuentapropista y sufro igual las cosas pero no para andar divulgando y haci�ndome el victima conozco clientes que me cuestionan el precio de mi cerveza y no son capaces de decirce a s� mismo yo vendo mi cemento caro el compra la cerveza de quiosco y yo los materiales del rastro y en esta lucha de salvece quien pueda ambos deber�amos tener concideracion y ser autocriticos que ese que te lleva por 5cuc a la habana ma�ana se toma una cerveza de mi negocio porque termino su casa comprando te los materiales y no por eso somos descarados, el papel estatal es m�s claro este relajo no se puede parar pero si controlar al final el sector privado es la m�s clara muestra de que si podemos hacer este pa�s con nuestro esfuerzo una cooperativa en poco tiempo a realizado mas obras que el mismo ministerio de la construcci�n, ni hablar del sector gastron�mico y hospedaje a pesar de las dificultades sabemos crecernos cuando queremos no tapo el sol con un dedo hay mucho por hacer y muchas papas podridas que hay que quitar del saco pero como dice buena fe la maldita culpa no la tiene nadie as� que taxi cuanto es ok muchas gracias por su servicio aunque afecte mi economia final feliz este ciclo que es la vida que nos toco
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Ilustración: Wimar Verdecia

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La mayoría de los taxis que transitan por la esquina de 23 y 12 no paran. Siguen de largo sin atender a los llamados y señas de “voy cerca”. Porque la mayoría no va a ninguna parte. Sin embargo, sale de un almendrón una cabeza grasienta y hace una seña: el índice levantado mientras el pulgar agarra a los demás dedos.

La mujer de 24 no entiende bien de qué se trata pero responde que claro, es ella sola. Él niega con la cabeza:

—No te pregunto si eres sola, un cañita hasta el Habana Libre

—¿Un cañita? ¿Diez cuadras?… qué tú di…, y no termina la oración porque el botero regresa su cuerpo al almendrón y pone la quinta de la vieja máquina que, por puro milagro, no se desarma en la vía.

Media hora más tarde, luego de varios intentos fallidos, de carros que paran pero no recogen, que piden pero dan muy poco a cambio, la mujer de 24 se monta en uno de esos animales prehistóricos que mal sostienen el transporte citadino.

***

La guagua estaba bien en realidad. Bien para lo que uno va entendiendo como bien: chofer equilibrado, tubos bien fijos donde aguantarse y algunos asientos vacíos. Aunque a decir verdad había un problema con los asientos: los amarillos estaban donde debían estar los azules y viceversa, aleatoriamente. A algún cerebrito se le ocurrió que daba igual, aunque en realidad no daba igual. Menos a las 11 pm cuando la guagua pasa a llamarse confronta —la última hasta que se restablece el transporte en la mañana— y le dices a quien sea que te acompaña:

—Yo espero que a esta hora no se monte ningún impedido.

Porque si viniera algún impedido ibas a tener que pararte del asiento amarillo que clasificaste; y entonces, ya de pie, ibas a tener que decirle a quien fuera que te acompañara:

—La gente se adapta al espacio que tú le des. Ponte de lado pero no tanto como para que te aplasten como galleta. La gente es avasalladora.

Más en la guagua. El transporte público es el espacio donde transcurre la lucha de clases. Los rostros de los viajeros del P9 a las 11 pm son épicos. El trabajo de varias horas se suma y transforma en el trabajo de varios días, meses, años. Nadie sonríe. La predisposición muestra sus dientes y cada quien intenta sostenerse en el espacio que consigue. La guagua es el espacio público donde el yo anula su parte de ego y alguien puede pensar: “no somos nada, solo piezas que alguien mueve en un tablero. Estructuras de un laboratorio”.

***

Eladio es un taxista de experiencia. No niega ofrecerle botella a una mujer de 24. Dice que “los boteros no han renovado las licencias y, al no renovarlas, las pierden y eso se siente luego en la calle con el empeoramiento del transporte”.

“Yo no —aclara—, yo tengo mi licencia que es de las más caras”.

En cambio Luis Alberto dice ser de los que están en “la caliente”. Introduzco la palabra huelga y este es el resultado:

“¿Huelga? Yo no sé nada de eso. No, no es huelga. Mira, —y aquí empieza en verdad la respuesta de Eladio— hay dos tipos de licencia. Una es libre, debió empezar en octubre pero no empezó. El taxista que es libre puede llevar a quien sea a donde sea: una familia a la playa, por ejemplo. Otros se enruteraron, es decir, se acogieron a una ruta: yo voy a botear por 3ra; yo voy a botear por 19”.

—¿Los de las rutas tienen que cobrar 5 pesos por tramo?

—No, quizás eso no porque al final el carro es particular. Eso de los 5 pesos lo pusieron pero nadie los dio; de mil, uno, personas desfachatadas o que nunca se habían montado en una máquina…

—¿Y usted cree que los precios son adecuados?

—Bueno, ahora están un poquito más caros porque estamos en temporada alta y no hay muchos carros… sí, mami, mira, qué pasa, que una goma se te rompe y son 150 dólares, y si se te rompe cualquier cosa del carro tienes que pedir dinero prestado porque las piezas son muy caras. Pero para colmo ahora tú tienes que darle al banco una cuota fija, de una tarjeta que para lo único que sirve es para el petróleo. Son 11 mil pesos mensuales más los impuestos, más la patente, más el fisco de fin de año.

—¿Cuánto viene siendo en total?

—Saca la cuenta de los 11 mil pesos de la tarjeta de banco del petróleo… En fin, los precios están justísimos ¡Yo estoy haciendo un favor, vaya! Porque lo que se busca es carreras. Ahora, por ejemplo, un muchacho que montó en F me dijo: “te voy a dar tanto para que me dejes en tal lado”…

—¿Qué buscan los boteros con esta crisis?

—Probar si sirve el nuevo sistema; si no sirve, hay que buscar otra cosa. El Estado es el que no nos deja… por eso es que tú ves los carros vacíos… porque andan buscando alquileres: “5 dólares porque me lleves a La Habana, 20 a Alamar, etc.”. Mucha gente entregó la patente y se pone a hacer otra cosa. Hay pocos carros y sube la demanda porque además estamos en fin de año. ¿Tú vas a botear por 10 o 20 pesos un 14 de febrero o un 31 de diciembre? No se puede. El que salga tiene que pagar el carro. Desgraciadamente tiene que pagarlo.

Carolyn está dentro del carro de Luis Alberto e interviene en la conversación:

—Yo me pasé como dos horas en Alamar tratando de coger un carro ahora por la mañana.

JL: Pero no digan que huelga, no hay ninguna huelga, eso es mentira.

—¿Y están más difíciles los carros que las guaguas?

C: No digamos que más difíciles porque son cosas que no tienen comparación. No puedes comparar el carro con la guagua porque el carro es mucho más cómodo. Pero yo siendo botero, no trabajaría por diez pesos… eso está mal.

JL: Antes no existía el boteo, ¿por qué se dio? Ah, por el Periodo Especial…

C: Y el Estado no tiene carros suficientes para cubrir todas las rutas. No los tiene. Por eso todas las paradas, todas las calles estás así de llenas.

Tan llenas que si uno bojea el terreno puede preferir quedarse en casa. En casa, por ejemplo, para escuchar intervenciones como esta en el programa Mesa Redonda:

“Tras las reuniones entre cuentapropistas y especialistas se decidió aprobar la modificación de algunos de los aspectos expresados originalmente en la política económica del país.

“Hay otro grupo que continuará siendo evaluado en una próxima etapa (…) Esto ratifica la voluntad de que la forma de trabajo no estatal se sienta parte de la nueva política económica y social; eso se mantiene, pero tiene que actuar en una total legalidad”.

¿Pero cuándo esa legalidad dejará de producir y reproducir caos? La idea de que sea más difícil coger un almendrón que una guagua es caótica. La gente hacinada en las piqueras como quien espera pescados es caótica. Las multitudes paralizadas son caóticas.

Pero en la Mesa Redonda, por ahora, se concentran en un cambio: la prohibición del ejercicio de más de una actividad se estudió. Se debatió en numerosos intercambios y ahora “se elimina esa restricción partiendo del concepto de que no deben existir diferencias entre el sector privado y el estatal y, además, en el Código del Trabajo está previsto el pluriempleo”.

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Raul

Kermato2028

Antes de todo el lio de pagar 5 pesos a los boteros, cuando iba a salir a resolver algo o a divertirme en menos de 5 Min, montaba un carro, despues de eso y en estos momentos es casi imposible, como siempre lo jodieron todo.
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M. Jaeger

Me Parece genial la reflexión, y más aun el no perdonar NO PODER VOLAR… ya lo dijo nuestro Comandante en Jefe: “(…) Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”….. y yo me pregunto ¿Cuando?
M. Jaeger

T.cu

Verdad que no se puede. El que la lucha diario puede darse el lujo de pagar lo que sea. Pero el trabajador no, creo que es buena la idea de topar el precio además es necesario que se arregle el problema económico que los profesionales podamos resolver nuestros problemas con el salario. Y si que se tomen medidas con los estafadores públicos que viven del sudor del trabajador que no tiene otra alternativa que dejarse explotar.
T.cu

Daya

Es que nos quejamos de los precios que ponen los boteros y no recordamos que son cuentapropistas y dueños de su vehiculos, ademas las piezas y accesorios cada dia son mas dificiles de conseguir y mas caras y los impuestos y maneras de pago avasayadoras, al final quien lo sufre somos nosotros el pueblo, y los boteros que ya han quedado desempleados por esta razón. No veo mal que pongan el precio que quieran, al final nadie va a un bar particular a quejarse porq la cerveza cuesta 3cuc, o a un agro donde la libra de tomate cuesta 30 pesos, simplemente la paga o no visita el bar, o no come tomate, asi mismo pasa con el botero. Al final, la guagua tambien resuelve el problema, “segun los ministros de transporte” …
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El tema es que siempre nos ponemos en plan v�ctima busc�ndole la culpa a todo sin ser objetivos empezando por el gobierno y despu�s nosotros lo seguidores y as� de generaci�n en generaci�n nos vamos deteriorando, pensando en el bloqueo, y hay una realidad nuestro pa�s no levanta porque nosotros mismos somos culpables, nos pasamos la vida culpando al gobierno mirando al vecino mientras progresa y no somos capaces de hacer lo mismo, m�s si podemos machacarlo mejor, se trata de oferta y demanda no de regal�as ahora mismo mientras gran parte de nosotros duerme o est� pagando 3cuc en un bar por tomar muchos de esos dirigentes est�n en toma de decisiones a lo mejor una vez m�s erradas para ver como entra en caja nuestra Cuba mientras nos entretenemos en mirar las langostas que se comen, superficiales somos, yo soy cuentapropista y sufro igual las cosas pero no para andar divulgando y haci�ndome el victima conozco clientes que me cuestionan el precio de mi cerveza y no son capaces de decirce a s� mismo yo vendo mi cemento caro el compra la cerveza de quiosco y yo los materiales del rastro y en esta lucha de salvece quien pueda ambos deber�amos tener concideracion y ser autocriticos que ese que te lleva por 5cuc a la habana ma�ana se toma una cerveza de mi negocio porque termino su casa comprando te los materiales y no por eso somos descarados, el papel estatal es m�s claro este relajo no se puede parar pero si controlar al final el sector privado es la m�s clara muestra de que si podemos hacer este pa�s con nuestro esfuerzo una cooperativa en poco tiempo a realizado mas obras que el mismo ministerio de la construcci�n, ni hablar del sector gastron�mico y hospedaje a pesar de las dificultades sabemos crecernos cuando queremos no tapo el sol con un dedo hay mucho por hacer y muchas papas podridas que hay que quitar del saco pero como dice buena fe la maldita culpa no la tiene nadie as� que taxi cuanto es ok muchas gracias por su servicio aunque afecte mi economia final feliz este ciclo que es la vida que nos toco
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