2026 comenzó en Cuba con acontecimientos que parecían anticipar un posible cambio de rumbo: aumentó la presión internacional sobre el Gobierno, se produjeron transformaciones en el escenario político regional y la crisis económica y social de la isla siguió profundizándose. Sin embargo, a mitad de año, para muchos cubanos el panorama continúa siendo inquietantemente familiar: el poder político no ha cambiado, los presos políticos siguen en las cárceles, el éxodo continúa y los apagones, la escasez y la pobreza forman parte de la vida cotidiana.
En este contexto, Miguel Díaz-Canel ha multiplicado sus apariciones ante medios internacionales. Pero, detrás de entrevistas, discursos y declaraciones oficiales, persiste un mismo mecanismo: narrativas que desplazan responsabilidades, repiten explicaciones y presentan una versión de la realidad funcional a la permanencia del poder. En este video analizamos cómo la desinformación y la propaganda pueden convertirse en herramientas de control político.




