*Este artículo contiene material publicitario.
Ariel tiene una pequeña empresa privada en Cuba. Cada mes necesita comprar mercancías en el extranjero, pagar proveedores y administrar el dinero que genera su negocio. Pero mover fondos dentro y fuera de la isla sigue siendo uno de los principales desafíos para miles de emprendedores cubanos.
Las limitaciones del sistema financiero tradicional, las dificultades para acceder a servicios bancarios internacionales y la falta de herramientas diseñadas para las necesidades del sector privado han obligado a muchos empresarios a buscar alternativas. Fue precisamente para responder a ese problema que nació QvaPay.
Una solución creada para las nuevas realidades de Cuba
QvaPay es una plataforma financiera digital (empresas conocidas por el acrónimo en inglés fintech) que busca facilitar pagos, cobros, comercio electrónico y gestión financiera para personas y negocios dentro y fuera de la isla.
Fundada por el emprendedor cubano Erich García Cruz y el abogado estadounidense Tim Parsa, acumula más de seis años de operaciones y según sus directivos tiene una comunidad de más de 150 000 usuarios. Su objetivo, explican sus fundadores, es ofrecer acceso a herramientas financieras modernas en un contexto donde muchas opciones globales siguen siendo difíciles de utilizar para los cubanos.
«La idea es ofrecer a economías emergentes, hiperreguladas y cerradas como la cubana una alternativa de pagos, cobros, facturación, comercio en línea y oportunidades que normalmente no existen en la banca tradicional», agrega García Cruz, CEO de la plataforma.
Cómo funciona, paso a paso
Para abrir una cuenta, el usuario se registra en la aplicación o el sitio web con sus datos personales. Una vez creada la cuenta, puede recibir fondos —ya sea una remesa familiar, un pago por un servicio o el cobro de un cliente— que quedan reflejados como saldo digital denominado en dólares. Para convertir ese saldo a través del mercado P2P (de persona a persona o peer-to-peer), en cambio, debe completar antes un proceso de verificación de identidad que incluye facilitar un documento oficial y reconocimiento facial.
Ese saldo puede usarse de varias formas: para pagar a otro usuario dentro de la plataforma, para hacer una compra en línea, o para convertirlo a otras formas de valor que circulan en Cuba, como los pesos cubanos (CUP), la moneda libremente convertible (MLC), recargas telefónicas o efectivo, a través de un mercado P2P donde otros usuarios ofrecen esas conversiones a una tasa que ellos mismos fijan según la oferta y la demanda.
Según la empresa, esta tasa suele ser más favorable que la del mercado informal tradicional, aunque —como en cualquier mercado P2P— varía según quién esté disponible para operar en cada momento.
Una herramienta para el sector privado
Desde 2021, Cuba ha experimentado una expansión de negocios privados con la legalización de las pequeñas y medianas empresas. Este sector representa una parte cada vez más importante de la actividad comercial del país.
Sin embargo, para muchos emprendedores sigue existiendo un problema fundamental: acceder a dólares y realizar operaciones internacionales.
Según la empresa, una mipyme puede usar QvaPay para gestionar pagos internacionales, pagar importaciones y administrar recursos destinados a futuras operaciones comerciales.
Entre los usos más frecuentes que reporta la compañía están el pago a proveedores extranjeros para importar mercancía, el cobro de servicios a clientes dentro y fuera de Cuba, y la conversión de ingresos en pesos cubanos a saldo digital para acumular capital destinado a la próxima compra en el exterior.
La lógica es la siguiente: el negocio importa productos, los vende en Cuba, convierte parte de esos ingresos nuevamente a dólares mediante el mercado P2P, y usa ese saldo para pagar la siguiente importación.
Para conocer más sobre sus servicios, puedes acceder a la web de QvaPay o descargar sus aplicaciones móviles en disímiles plataformas:
Testfligth
Google Play
Bot de Telegram
Un puente entre remesas y negocios
Para QvaPay, uno de los aspectos más interesantes de su modelo es la conexión entre las remesas y la actividad económica privada.
La empresa explica que muchos dólares llegan inicialmente a través de transferencias familiares o pagos procedentes del exterior. Posteriormente, esos recursos circulan dentro de la economía cubana cuando los receptores compran bienes y servicios en negocios privados.
A su vez, los emprendedores acumulan saldo que pueden utilizar para pagar proveedores o pagar nuevas importaciones.
Según la compañía, esta dinámica permite que personas, familias y empresas participen dentro de una misma red financiera digital, generando un flujo constante de intercambio económico.
Más allá de las criptomonedas
Aunque la tecnología blockchain forma parte de la infraestructura de QvaPay, la empresa insiste en que su principal objetivo no es promover el uso de criptomonedas, sino ofrecer soluciones financieras prácticas.
Por esa razón, gran parte del trabajo tecnológico ocurre en segundo plano. La plataforma está diseñada para que los usuarios puedan concentrarse en administrar su dinero, cobrar, pagar o hacer crecer sus negocios sin necesidad de dominar conceptos técnicos complejos.
«Con QvaPay puedes tener tu cuenta digital denominada en USD; la plataforma está diseñada para que los usuarios no tengan que interactuar con la tecnología subyacente», explica Erich García Cruz.
Operaciones y marco regulatorio
El lado legal y regulatorio es la especialidad del cofundador Tim Parsa, abogado estadounidense con experiencia previa en cumplimiento normativo para fintechs orientadas a mercados emergentes, incluidas Uphold y Airtm.
QvaPay opera desde Estados Unidos. Según la compañía, mantiene registro como Money Services Business (MSB) ante la red federal FinCEN —un trámite obligatorio para negocios de servicios monetarios en ese país— y opera bajo licencias generales de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) vinculadas al envío de remesas familiares y al apoyo al sector privado cubano.
La empresa aclara que no está regulada en Cuba, ya que la isla carece de un marco normativo específico para las fintech, y que su actividad se rige por la legislación estadounidense aplicable a su modelo de negocio.
Una apuesta por la economía digital cubana
Para los fundadores de QvaPay, el momento actual representa una oportunidad singular para el desarrollo de nuevas herramientas financieras dirigidas al sector privado cubano.
El crecimiento de las mipymes, la expansión del comercio digital y el aumento de las conexiones económicas entre Cuba y su diáspora han creado, según la empresa, una demanda creciente de soluciones capaces de facilitar pagos, cobros e intercambios internacionales.
A ello se suma la evolución de la propia empresa. Lo que comenzó como una iniciativa centrada en activos digitales se ha transformado, afirman sus fundadores, en una plataforma que busca ofrecer servicios financieros cada vez más amplios para emprendedores, trabajadores independientes y familias.
Con más de seis años de operaciones, QvaPay se presenta como una de las plataformas financieras digitales más utilizadas por cubanos interesados en acceder a alternativas para administrar dinero, realizar pagos internacionales o desarrollar actividades comerciales.
Mientras el sector privado continúa creciendo y la economía digital gana terreno, la compañía apuesta por seguir construyendo herramientas que permitan conectar a los cubanos con nuevas oportunidades financieras dentro y fuera de la isla.
Este artículo contiene material publicitario. Nuestro compromiso con la transparencia y la integridad periodística nos lleva a informarte que los contenidos marcados con este aviso están patrocinados por socios comerciales y no reflejan necesariamente las opiniones ni la línea editorial de elTOQUE. Puedes consultar nuestras Políticas de Publicidad aquí.






