Sin apenas electricidad, con sitios desabastecidos de agua potable por siete meses y en medio de la paralización de servicios por falta de combustible, el régimen cubano prioriza actos políticos como la Caravana contra el bloqueo. Esta semana, Raúl Castro envió un mensaje con una advertencia sobre amenazas a la patria, a propósito del 65 Aniversario del Ejército Central; mientras organizaciones independientes documentan muertes, desapariciones y ejecuciones relacionadas con su legado sanguinario. En este escenario, el anuncio oficial de excarcelación de más de 2 000 presos abre interrogantes sobre su alcance, transparencia y condiciones.
Tras tres meses sin importación de combustible, el arribo de petróleo ruso ofrece un suministro limitado frente a la demanda nacional, según especialistas. La capacidad de refinación y distribución condiciona su impacto, que podría cubrir solo días de consumo. En paralelo, el sistema de abastecimiento y saneamiento de agua enfrenta uno de sus peores momentos por la crisis energética, con estaciones de bombeo que operan pocas horas al día y afecta al 87 % de la población cubana. Familias reportan meses sin acceso al servicio y recurren a soluciones informales para abastecerse. ¿Cuán cerca está el país del riesgo de epidemia por esta causa?
En las calles, la respuesta ciudadana combina adaptación y protesta. Vehículos modificados con electricidad, carbón vegetal o energía solar surgen ante la escasez de combustible. También aparecen formas de expresión como un dispositivo casero que reproduce sonidos de cacerolas sin presencia directa de personas; el «culpable» es el viento. Te contamos cómo y por qué se construyó el «tocador de calderos automático».
Estos temas y más en el siguiente video de el Noticiero de la Gente.








