Actualizado, 12/05/2026, 2:45 p. m. (hora de Cuba)
El Ministerio de Finanzas y Precios de Cuba anunció el 12 de mayo de 2026 un reajuste en los precios de venta en dólares de los combustibles en el país. La medida entrará en vigor el 15 de mayo y pondrá fin al esquema de precio fijo que hasta ahora regía en las estaciones de servicio que comercializan combustibles en divisas.
De acuerdo con la información oficial, a partir de esa fecha coexistirán distintos precios minoristas en dependencia del costo de importación asumido por cada actor económico autorizado a comercializar combustible. El Gobierno explicó que las tarifas podrán variar «hacia el alza o la baja», según factores como el proveedor, el precio de los fletes, la ruta de suministro, los seguros, los riesgos asociados y las fluctuaciones del mercado internacional.
El Ministerio señaló, además, que el modelo de precio único y fijo se había mantenido como política de protección frente a la volatilidad del mercado internacional, pero aseguró que «no se puede sostener económicamente en las condiciones actuales» del país.
La nota oficial indicó que las transformaciones económicas implementadas en los últimos años han permitido la participación de múltiples actores en la importación y comercialización de combustibles en moneda extranjera, lo que ahora derivará en precios diferenciados en los servicentros del país. Pero fue en 2026 cuando el régimen cubano permitió que el sector privado importara combustible a la isla, tras las presiones de la Administración Trump luego de la extracción de Nicolás Maduro.
Las autoridades atribuyeron la decisión a la disminución de los suministros de combustible que recibe Cuba, así como a órdenes ejecutivas firmadas recientemente por el presidente Donald Trump. El comunicado también menciona presiones a navieras y proveedores para dificultar la llegada de combustible a la isla.
La medida llega en medio de una profunda crisis energética en Cuba, marcada por apagones prolongados, déficit de generación eléctrica, escasez de combustible y una creciente dolarización parcial de sectores estratégicos de la economía.
En un contexto de devaluación sostenida del peso cubano y pérdida del poder adquisitivo de la población, el establecimiento de precios flotantes para los combustibles podría traducirse en mayores costos para el transporte, los servicios y las actividades económicas que dependen del acceso a divisas.
En febrero de 2024, las autoridades ya habían aplicado un fuerte incremento al precio de los combustibles y establecido tarifas diferenciadas en dólares en servicentros seleccionados, como parte de un paquete económico orientado a captar moneda fuerte y reducir subsidios estatales. Aquellas medidas llegaron junto con la expansión de la dolarización parcial de la economía y el reconocimiento oficial de que el Estado no podía seguir sosteniendo precios artificialmente bajos en un contexto de caída de ingresos externos y falta de liquidez.
El nuevo esquema de precios flotantes para el combustible recuerda otro precedente reciente aplicado por el Gobierno cubano: la introducción de mecanismos de tipo de cambio «flotante» en el mercado oficial de divisas. Desde finales de 2025, el Banco Central de Cuba comenzó a implementar una tasa de cambio oficial administrada y ajustable, con el argumento de acercar el valor oficial del peso cubano a las condiciones reales del mercado y captar más divisas que circulaban en el mercado informal.
La economía cubana acumula varios años de contracción. Expertos como el economista Pedro Monreal han advertido sobre un desequilibrio macroeconómico extremo que podría llevar a una caída del 15 % del PIB en 2026.
En paralelo, el país mantiene elevados niveles de importación para sostener el consumo interno y arrastra problemas de deuda externa e impagos con acreedores internacionales, factores que limitan el acceso al crédito y encarecen aún más las operaciones de compra de combustible.
**Nota: Luego de publicado el texto se le añadieron datos adicionales que ayudan a situar contextualmente la medida gubernamental.





