¿El Gobierno cubano se queda sin los aliados históricos?

La escena diplomática que rodea hoy a Cuba no está marcada por rupturas formales, sino por matices. Las declaraciones públicas de los aliados históricos del régimen cubano mantienen el tono amistoso, pero cuando se revisan los hechos —volúmenes, plazos, compromisos específicos—, el respaldo externo aparece medido. La cordialidad se mantiene en el plano simbólico, pero en la práctica los apoyos se administran con una cautela que revela nuevas prioridades.
El 12 de febrero, el diario ruso Izvestia reportó, tras consultar presuntas fuentes diplomáticas, que Rusia enviaría petróleo y derivados a Cuba como «ayuda humanitaria» para mitigar la crisis energética. Ese mismo día, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, habló de contactos y de la disposición a analizar una asistencia para la isla, pero no confirmó nuevos envíos de combustible ni acuerdos financieros de alcance estructural.
La diferencia entre «evaluar apoyos» y anunciar suministros concretos es relevante en un país donde los cortes eléctricos se han convertido en parte de la rutina diaria. «Nosotros no querríamos ninguna escalada, pero, por otra parte, a día de hoy nosotros (Rusia y EE.UU.) no tenemos casi ningún tipo de intercambio comercial», comentó Peskov en su rueda de prensa diaria. Por otro lado, fuentes diplomáticas recomendaron a sus nacionales que no viajen al país caribeño.
¿Qué puede haber tras estas decisiones?
Según un reporte de Bloomberg, que cita un presunto memorando interno del Kremlin redactado este año, Rusia estaría evaluando la posibilidad de volver a operar dentro del sistema de pagos en dólares como parte de un eventual entendimiento económico con Estados Unidos. El documento describiría siete áreas en las que Moscú considera que podrían converger intereses con Washington tras un posible acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania. Entre ellas figuran la cooperación en combustibles fósiles, inversiones conjuntas en gas natural y petróleo en alta mar, así como beneficios para empresas estadounidenses. El medio señala que la propuesta circuló entre altos funcionarios rusos en el contexto de negociaciones más amplias.
En enero de 2026, el gobierno chino anunció el envío de 60 000 toneladas de arroz y una ayuda financiera de emergencia de 80 millones de dólares. Es una contribución tangible, pero limitada en escala frente a la magnitud de las carencias energéticas y productivas que enfrenta la economía cubana, indica una nota de la agencia EFE.
El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, expresó su rechazo a lo que calificó como injerencias externas en Cuba durante un encuentro con su homólogo, Bruno Rodríguez Parrilla, celebrado el 5 de febrero. En la reunión, el diplomático chino aseguró que su país continuará brindando apoyo y asistencia «dentro de sus capacidades». No obstante, las declaraciones no incluyeron detalles concretos sobre el alcance, los montos o la naturaleza específica del respaldo anunciado. Tampoco se precisaron nuevos acuerdos económicos o financieros derivados de la visita.
Por otro lado estaría la molestia de Beijing por la lentitud de las reformas económicas en la isla, indica la publicación. Joe Mazur, analista de la consultora Trivium China dijo a la agencia: «China está interesada en mantener y proteger sus relaciones con diversos países latinoamericanos, pero tiene que caminar por una línea muy fina en este caso». Según fuentes diplomáticas, la falta de señales para una apertura económica ha limitado su disposición a conceder préstamos significativos o a emprender inversiones de gran envergadura, como sí ha hecho en otros países de la región.
México también dejó clara la naturaleza condicionada de su apoyo. La presidenta Claudia Sheinbaum expresó recientemente disposición a facilitar un puente aéreo humanitario si existe solicitud formal del régimen cubano y confirmó envíos de alimentos. El eventual suministro de petróleo, sin embargo, permanece en evaluación. No se trata de un rechazo, sino de una cooperación acotada y sujeta a procedimientos bilaterales explícitos.
Mientras tanto, el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, reconoció que la escasez de insumos médicos no se resolverá en el corto plazo. Se prevé la reducción de cirugías electivas y la reorganización de servicios hospitalarios. Las autoridades han reiterado que la atención a visitantes extranjeros está garantizada, una afirmación que ha generado cuestionamientos en redes sociales donde circulan imágenes de hospitales con limitaciones materiales y problemas de suministro eléctrico.
En paralelo, se han abierto procesos penales contra creadores de contenido vinculados a proyectos digitales críticos y se han reportado reacciones de organizaciones internacionales ante estas medidas. A nivel regional, Guatemala anunció el retiro progresivo de la brigada médica cubana, mientras Uruguay registró un incremento en solicitudes migratorias procedentes de la isla.
En ese contexto, una coalición de grupos de la izquierda mundial organizados por la Internacional Progresista, anunció el envío de una flotilla de ayuda humanitaria a Cuba. Sin embargo, activistas cubanos desde el exilio cuestionan el impacto real de esta iniciativa que legitima la narrativa de los voceros y funcionarios del Gobierno.
«Por supuesto, este nuevo espectáculo propagandístico ya cuenta con la autorización del régimen», publicó Anamely Ramos en su perfil de Facebook y añadió: «Después de provocar la salida de más de un millón de cubanos en apenas cinco años y de negarles a muchos el derecho a regresar a su propio país, ahora se muestran abiertos a una expedición humanitaria extranjera. ¿Hasta cuándo permitiremos que sigan utilizando el hambre como arma política para perpetuarse en el poder?».
*Estos temas forman parte del nuevo episodio de Radiografía de Cuba, un videopódcast de elTOQUE en alianza con la fundación Konrad Adenauer.
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