Autor

Yenys Laura Prieto

Yenys Laura Prieto

Periodista, poeta y creadora de contenidos audiovisuales. Licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana (2012). Máster en Literatura Española e Hispanoamericana, Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Salamanca (2022). Desde el periodismo o la investigación prefiere hurgar en las tachaduras, los silencios y las «voces sumergidas».
Mientras Cuba enfrenta apagones, escasez y una crisis sin precedentes, el castrismo vuelve a cerrar filas alrededor de sus figuras históricas. Del escándalo de Fidel Castro tras aparecer en la lista de millonarios de Forbes en 2006, hasta la actual defensa política y mediática de Raúl Castro, acusado en Estados Unidos por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, el patrón parece repetirse: propaganda, movilización y llamados a la lealtad.
Para las patrullas hay combustible, para iluminar a las familias no. Entre el 11 y el 16 de mayo de 2026, diversos reportes ciudadanos mostraron un fuerte despliegue de vehículos policiales en las calles de La Habana. Esa semana, el ministro de Energía y Minas dijo que el combustible ruso se había agotado. Pese a ello, el régimen ha seguido priorizando el control. Pero el miedo no pudo silenciar la voz indignada de decenas de cubanos que salieron a reclamar corriente y libertad.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, endureció su discurso contra el conglomerado militar cubano Gaesa y aseguró que en los próximos días aumentará la presión sobre el grupo empresarial.
La cúpula de La Habana parece haber quedado sin margen de maniobra. Mientras Donald Trump radicaliza su retórica y Marco Rubio define a la isla como un «Estado fallido» bajo tutela extranjera, Miguel Díaz-Canel se limita a lanzar acusaciones de «pobreza moral», horas después de que una nueva orden ejecutiva apretara el lazo financiero. 
Mientras el discurso oficial del régimen cubano insiste en una supuesta «recuperación» energética en 2025 y culpan a la Administración Trump por la agudización de la crisis actual, los datos de la Unión Eléctrica cuentan otra historia. En paralelo, se multiplican las denuncias sobre prácticas de movilización forzada en centros de trabajo y escuelas de la isla, mientras organismos internacionales y medios independientes documentan nuevos casos de represión, detenciones y restricciones a la libertad de expresión. 
«Cuba no se rinde, como dice la canción, fuego vamos a dar». Con esa épica de resistencia volvió a comparecer Miguel Díaz-Canel en un momento en que la crisis económica, social y política del país se profundiza en todos los niveles.
Ni el teléfono fijo ni los datos móviles funcionan. Millones de cubanos sufren un doble apagón. Con el agravamiento de la crisis energética, las telecomunicaciones también se han limitado (más) en la isla.
Más de 30 años de trabajo serían necesarios para pagar un kit solar básico en Cuba. La oferta no es un bulo. Apareció en el perfil oficial de la Empresa de Correos Sancti Spíritus y los precios son excesivos.
La crisis en la isla se fragmenta en escenas que revelan prioridades y tensiones dentro del sistema. En paralelo, el Estado aspira a que el sector privado invierta en energía y sostenga una red eléctrica colapsada.
La quema en las ciudades de la basura que no se recolecta y los efectos nocivos para la salud son los nuevos problemas que enfrentan los cubanos hoy, problemas que se suman a la crisis generalizada del país.
La escena diplomática que rodea hoy a Cuba no está marcada por rupturas formales, sino por matices. Las declaraciones públicas de los aliados históricos del régimen cubano mantienen el tono amistoso, pero cuando se revisan los hechos, el respaldo externo aparece medido.
Mientras el Gobierno apuesta por el ahorro y soluciones domésticas como los paneles solares —inaccesibles para la mayoría—, crecen las desigualdades y se agrava la crisis productiva. A la par, se anuncian cambios en la distribución de alimentos y planes de autosuficiencia que economistas cuestionan por su viabilidad.
¿El país se asoma a una transición política o se encamina hacia un endurecimiento aún mayor del sistema?
Una regularización extraordinaria anunciada por el Gobierno español abre una vía legal para medio millón de migrantes, incluidos miles de cubanos. La abogada y gestora administrativa Yeney Acea, desde Madrid, explica quiénes pueden acogerse, qué requisitos se exigirán y por qué esta medida puede marcar un antes y un después para quienes llevan años en un limbo legal. La norma —aún en proceso— permitiría trabajar y residir legalmente desde el inicio del trámite. 
En una de las semanas más tensas de la crisis electroenergética cubana, el contraste entre el relato oficial y la vida cotidiana volvió a quedar expuesto.