A seis minutos caminando desde el hotel Santa Clara Libre y a 500 metros de la oficial Cadeca, en el número 64 de Carretera Central entre Tristá y Padre Chao, se ubica la primera casa de cambio privada de Cuba. Manuel Marrero —primer ministro del régimen— había dado la «buena nueva» a viva voz en el Parlamento en julio de 2026, cuando aseguró que estaba listo para iniciar el proyecto piloto de una mipyme de compraventa de divisas. Un mes y medio más tarde, el 14 de septiembre, un funcionario del Banco Central comunicó que la casa de cambio privada ya estaba en operaciones.
El Gobierno de la isla, como suele suceder, no compartió dato alguno la empresa beneficiada ni a quién pertenece; tampoco hay información pública accesible sobre cuáles son las condiciones legales y prácticas bajo las que opera ni sobre la metodología de las tasas de cambio que aplica ni sobre si existe o no un monto máximo o mínimo para las operaciones cambiarias.
La primera casa privada de cambio pertenece a una mipyme que se nombra ADT 64 (Aires de Tristá 64), como puede leerse en los carteles del negocio. En elTOQUE, tras una búsqueda en bases de datos de empresas cubanas a las que tenemos acceso, encontramos que la actividad por la cual está registrada y para la que tiene permiso operativo no posee vínculo alguno con la compraventa de divisas; el objeto social de ADT 64 son los servicios gastronómicos.
En varias páginas se le promociona como «una heladería enclavada en el mismo corazón de la ciudad de Santa Clara»; pero en el sitio online elyerromenú aparece una oferta de ADT 64 que también incluye la venta de pizza, hamburguesa y espaguetti. En las fotografías que tienen colgadas en Google Maps hay un cartel que sobresale hacia la calle desde lo que parece una terraza y en el que se lee que ellos son un Bar-Cafetería.
Hoy, una pantalla digital colgada en una pared de Aires de Tristá 64 —similar a las que existen en cualquier país capitalista— exhibe el valor de las tasas de cambio a las que la mipyme compra y vende nueve tipos de monedas, desde el dólar estadounidense hasta el rublo de la patria de Putin.
Los valores de compraventa del dólar y el euro, por ejemplo, del 15 de septiembre de 2026, son más altos que los que muestra tanto la Tasa de Referencia del Mercado Informal como el oficialista y flotante Segmento III. ADT 64, ese día, compraba 1 USD a 710 CUP y lo vendía a 730 CUP; mientras que 1 EUR lo compraba por 815 CUP y al venderlo exigía 839 CUP.
Sin embargo, ciudadanos que han acudido hasta el nuevo local privado aseguraron a elTOQUE que la mipyme, por el momento, solo está comprando las divisas; nada de venta.
¿Quién es el dueño de Aires de Tristá 64?
El número telefónico que encontramos asociado a ADT 64 y que se anuncia en en sitios web de comercios online es propiedad de Arnel Matos Freire, cuya dirección coincide con la de la empresa. A falta de un registro oficial que confirme lo anterior, indagamos en las redes sociales de Matos Freire. El 24 de junio de 2024 hallamos esta publicación en Facebook que confirma que, al menos, Arnel Matos está estrechamente relacionado con Aires de Tristá 64. elTOQUE se puso en contacto con Matos Freire para confirmar que, en efecto, es el dueño de la mipyme, pero hasta el momento de publicación de esta nota no hemos recibido respuesta.
En este reporte de la CMHW de agosto de 2023, habla sobre el negocio el administrador: Richard Arce Maturana. No pudimos encontrar otros datos sobre esta persona.
Las andanzas de ADT 64
Esta no sería la primera vez que Aires de Tristá 64 cambia o amplía su objeto social sin que se refleje en el registro mercantil de la isla. En enero de 2025, en La Candonga en Santa Clara —una página de Facebook—, ADT 64 promocionaba ventas al por mayor de productos importados y aseguraban que aceptaban pagos por transferencia y sin límites.
La mipyme opera, además, una de las solineras que proliferaron en Villa Clara como solución alternativa para cargar equipos eléctricos ante la agravada crisis energética en la que está sumida el país. El perfil de Instagram de un taller gráfico santaclareño se enorgullecía el 18 de agosto de 2026 de uno de sus trabajos más recientes: la realización gráfica de la estación de carga de ADT 64.
En febrero de 2026, la Dirección de Inspección Villa Clara obligó a Aires de Tristá a desembolsar 70 000 CUP por concepto de multa luego de que le aplicaran el Decreto Ley 91 porque los cobros de la mipyme iban a una cuenta personal.



