Militares cubanos en Venezuela: de la negación oficial al duelo nacional

Las autoridades y la prensa estatal habían sostenido de forma articulada la narrativa desinformadora de que en Venezuela no había presencia militar de Cuba.
El régimen del Partido Comunista de Cuba confirmó el 4 de enero de 2026 que 32 cubanos murieron durante el ataque militar estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.
Las confirmaciones llegaron horas después de que el presidente Donald Trump revelara que «muchos cubanos murieron» durante la operación de la madrugada del 3 de enero de 2026. El secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, también había declarado que el aparato de seguridad interna de Maduro estaba encabezado por nacionales de la isla. «Todos los guardias que ayudan a proteger a Maduro —esto es bien sabido—, toda su agencia de espionaje, todo eso estaba lleno de cubanos», señaló.
Según la información oficial, los fallecidos eran miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio del Interior (Minint) que cumplían misiones en Venezuela «a solicitud de órganos homólogos» de ese país.
Es la primera vez que los regímenes de La Habana y Caracas admiten públicamente la presencia de personal militar cubano en tareas de seguridad en territorio venezolano.
Hasta ese momento, las autoridades de la isla y la prensa estatal habían sostenido de forma articulada la narrativa desinformadora de que en el país sudamericano no había presencia militar de Cuba.
Los que negaron presencia militar cubana en Venezuela, hoy lo admiten
En abril de 2019, el Gobierno estadounidense denunció la presencia de militares cubanos en Venezuela.

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel respondió en redes sociales: «no hay operaciones militares, ni tropas cubanas en Venezuela», y añadió en otra publicación que las declaraciones de EE. UU. eran «una burla al mundo» y «una ofensa a dos naciones soberanas», haciendo referencia a Cuba y Venezuela.

En aquel contexto, Johana Tablada, entonces subdirectora de la Dirección General de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), también afirmó públicamente: «no hay tropas cubanas en Venezuela» y «no es posible retirar tropas que son inexistentes».
Al igual que Tablada, el canciller cubano Bruno Rodríguez negó categóricamente la presencia de tropas cubanas en Venezuela e incluso exigió a Estados Unidos presentar pruebas de la «supuesta» injerencia militar cubana.
En diciembre de 2024, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, para evadir las reiteradas denuncias sobre militares de Cuba operando con el régimen de Nicolás Maduro, también negó la presencia de «soldados» cubanos en Venezuela.
«Durante varios años, sobre todo el 2019-2020, se esgrimió mucho la supuesta presencia en Venezuela de 20 000, 30 000 —llegó a hablarse hasta de 40 000 soldados cubanos—. Nadie ha visto nunca un batallón cubano en Venezuela (…)», aseguró (minuto 8:45) el funcionario de Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba durante su intervención el 19 de diciembre en la XXII Edición de la Serie de Conversaciones «Cuba en la política exterior de Estados Unidos de América».
«No hay tropas. Cuba no participa en operaciones militares ni en operaciones de seguridad en Venezuela», afirmó el funcionario cubano.

La narrativa de las autoridades cubanas prevaleció también en la prensa estatal controlada por el PCC. (Ver 1, 2, 3).
Sin embargo, los mismos funcionarios que durante años negaron la presencia de militares cubanos en Venezuela reconocen ahora que 32 integrantes de las FAR y el Minint murieron «mientras cumplían misiones de seguridad» en ese país.
Tras años de desmentidos categóricos, el Gobierno cubano no solo admitió la existencia de personal militar en Venezuela, sino que lamentó públicamente su fallecimiento y decretó duelo nacional por dos días en la isla.
La admisión oficial deja en evidencia la falsa narrativa sostenida por el aparato político, diplomático y mediático del régimen. La historia reciente muestra un patrón reiterado: primero la negación, luego la admisión forzada. Pero incluso antes de ese reconocimiento tardío, ya existían pruebas documentadas de la presencia militar y de inteligencia cubana en Venezuela.
La huella de la inteligencia cubana en Venezuela
Aunque no existe un conteo definitivo de la cantidad de militares y funcionarios cubanos involucrados con el régimen de Caracas, sí hay evidencias de que la Inteligencia Cubana opera en el país sudamericano en las más altas esferas, y que personal militar de la isla ha participado en acciones de interrogatorio y torturas de presos políticos venezolanos, según documentó Naciones Unidas.
La Habana ha ayudado, al menos desde hace 15 años, a rediseñar las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia venezolanos, según diversos informes de organizaciones independientes, investigaciones periodísticas y testimonios de altos exoficiales del chavismo.
En enero de 2015, El Nuevo Herald reportó que el régimen cubano, tras haber asumido el control de segmentos sensibles de la Fuerza Armada de Venezuela en los últimos años, contaba dentro del país petrolero con cerca de 20 000 combatientes cubanos que podrían salir en defensa de la Revolución Bolivariana en caso de un levantamiento militar contra el chavismo.
El general en retiro Antonio Rivero, declaró entonces que alrededor del 20 % de los 100 000 cubanos que se encontraban en Venezuela habían sido entrenados para la guerra, y que estaban allí para velar por los intereses del Gobierno cubano en caso de que sectores de las Fuerzas Armadas Bolivarianas intentaran poner fin al régimen de Nicolás Maduro.
Rivero, un excolaborador de Hugo Chávez, también aseguró que nada más en seguridad y defensa, estimaba que podía haber alrededor de 5 600 personas. En la Fuerza Armada hay unos 500 militares activos cubanos que cumplen funciones de asesoría en áreas estratégicas: inteligencia, armamento, comunicaciones e ingeniería militar. La cifra se habría duplicado en la actualidad, informó Infobae.
En 2019, Mike Pompeo, exsecretario de Estado de EE. UU., dijo a Voz de América: «Los cubanos son los dueños del aparato de seguridad» en Venezuela.
Varios medios internacionales también han reportado (ver ejemplos 1, 2, 3) sobre la presencia de militares cubanos infiltrados en Venezuela en el Saime (Servicio Automatizado de Identificación Migración y Extranjería), los puertos y aeropuertos, la cedulación y los servicios de inteligencia, además de otras entidades gubernamentales.
Una investigación de la agencia de noticias Reuters reveló la existencia de al menos dos acuerdos firmados en mayo de 2008 que «dieron a Cuba un vasto acceso al sector militar de Venezuela y amplia libertad para espiarlo y reformarlo». Esto llevó «a la imposición de una estricta vigilancia de las tropas venezolanas a través de un servicio de inteligencia, ahora conocido como la Dirección General de Contrainteligencia Militar, o Dgcim», según los documentos revisados por el medio.
De acuerdo con la investigación, la alianza permitió a los militares cubanos entrenar a soldados en Venezuela; revisar y reestructurar partes del ejército venezolano; entrenar agentes de la inteligencia chavista en La Habana; y cambiar la misión del servicio de inteligencia venezolano, que pasaría de espiar a los potenciales adversarios extranjeros a vigilar a sus soldados, oficiales y comandantes de alto rango.
El Gobierno de Venezuela reformuló, «con la asesoría de militares cubanos», la unidad de inteligencia en «un servicio que espía a sus propias fuerzas armadas, infundiendo miedo y paranoia y aplastando a la disidencia», concluyó la agencia de noticias.
Antonio Rivero, exoficial exiliado en Miami, quien fue jefe de protección civil y administración de emergencias bajo el Gobierno de Hugo Chávez, añadió en declaraciones a Diálogo Américas: «[el chavismo] invirtió miles de millones de dólares en armas de los rusos, con la mediación de los cubanos, y así comienzan a ceder espacio los militares venezolanos para “cubanizar” la Fuerza Armada».
Otros dos exaltos mandos de la inteligencia venezolana, los generales Manuel Cristopher Figuera (exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, Sebin) y Hugo Carvajal (exjefe de la Dgcim), han admitido el uso «sistemático» de la tortura y la presencia clave de la inteligencia cubana en la protección personal de Nicolás Maduro.
También Rafael Ortega, un jurista venezolano que fungió como miembro del Tribunal Supremo de Justicia, considera que el Sebin está subordinado al G2, como es conocido el servicio secreto de Cuba.
Según el analista y exdiplomático cubano Juan Antonio Blanco, coautor de Cubazuela: crónica de una intervención cubana (Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, 2019), a Venezuela «no se exportaban solo expertos en inteligencia, sino un “paquete” integral de represión y control ciudadanos, un modelo con sus respectivos operadores civiles y militares».
El Instituto Casla, en su informe anual (2023-2024) sobre crímenes de lesa humanidad en Venezuela, también asegura que agentes de los servicios de inteligencia cubanos «han construido un aparato de torturas estatal» en Venezuela y que todavía controlan los servicios secretos del régimen de Maduro.
Según la investigación, la represión en Venezuela —con la presencia de agentes cubanos— se incrementó durante el período estudiado, con detenciones y torturas contra políticos, comunicadores y periodistas, militares, familiares de presos políticos y exiliados.
Los resultados del informe del Instituto Casla coinciden con lo obtenido por la Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos sobre Venezuela, establecida por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Francisco Cox Vial, experto integrante de la Misión, dijo en agosto de 2023 durante una conferencia con Amnistía Internacional, que «la misión logró determinar como modus operandi el empleo de tortura por parte de este organismo [Dgcim] para obtener autoincriminaciones falsas y acusaciones contra otras personas».
El abogado penalista agregó: «algunos exfuncionarios de la Dgcim dan cuenta de que habían sido adiestrados, y participaba directamente, personal militar cubano. Pudimos encontrar (...) un memorándum de entendimiento de 2008 entre el Gobierno cubano y el Gobierno venezolano, en el que se daba esta asesoría, la creación de un nuevo organismo dentro del Dgcim y entrenamiento en tácticas de seguimiento, infiltración y determinación de los objetivos militares».
El Instituto Casla denunció a finales de 2018 ante la Corte Penal Internacional (CPI) la participación de funcionarios cubanos y oficiales de inteligencia en la planificación y comisión en Venezuela del crimen de la tortura. La Cancillería del régimen cubano declaró que son «falsas» las denuncias.
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