Qué ha pasado tras el anuncio del cerco naval de EE. UU. en el Caribe y cómo respondió el eje Cuba-Venezuela

Fotos: Departamento de Defensa de Estados Unidos.
A mediados de agosto de 2025, medios estadounidenses e internacionales, citando fuentes del Pentágono, informaron que Estados Unidos pondría en marcha un despliegue naval en el Caribe con el argumento de frenar a los cárteles de droga de la región.
Mientras Washington sostiene que el objetivo es combatir el narcotráfico, el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela advirtió de una «amenaza imperialista». Caracas denunció la maniobra ante las Naciones Unidas (ONU) y pidió a la comunidad internacional intervenir para «asegurar la paz en la región». Maduro, por cuya captura EE. UU. ofrece una recompensa de 50 millones de dólares, enmarcó el operativo militar como parte de la presión política contra su régimen.
El llamado «número» dos del chavismo y primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, admitió el 27 de agosto de 2025 que la cúpula oficialista intensifica sus preparativos internos para enfrentar «lo peor» y el país se declaró en «alerta máxima».
No obstante, no hay evidencia pública de que el despliegue se haya concretado ni detalles del operativo militar estadounidense. Según reportes de la prensa internacional, en la zona o en camino estarían (en total) tres destructores, dos buques de desembarco, un buque de asalto anfibio, un crucero y un buque de combate litoral que se encuentran en la región o en camino. Esa información no ha sido confirmada por la Casa Blanca ni se ha podido dar seguimiento a la localización exacta de los barcos.
Esta semana el Ejército de EE. UU. difundió imágenes de infantes de marina realizando ejercicios con fusiles en la cubierta del navío de ataque anfibio USS Iwo Jima, diseñado para transportar helicópteros, aviones de vigilancia costera, lanchas y vehículos de asalto. Ese es uno de los buques que estaría en el océano Atlántico, cerca de Venezuela.

Las imágenes fueron publicadas por el servicio audiovisual de la Defensa. Foto: Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Tras la supuesta maniobra naval al eje de aliados Venezuela–Cuba–Nicaragua, se sumaron los pronunciamientos de México y Colombia, mientras que países como Paraguay, Guyana, Trinidad y Tobago y Argentina expresaron su respaldo público a las acciones de Washington.
La propaganda cubana en apoyo a Maduro
El jueves 28 de agosto de 2025, la cancillería cubana publicó un comunicado advirtiendo que «el despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe amenaza a la región con pretextos absurdos».
El día anterior, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla recibió en La Habana al embajador de Venezuela en la isla, Orlando Maneiro Gaspar. En una publicación en redes sociales, el director del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) señaló: «Expresé nuestra solidaridad y apoyo frente a las amenazas militares y mentiras que fomentan desde el Gobierno EE. UU. para destruir a la Revolución Bolivariana y Chavista, liderada por el presidente Nicolás Maduro».
Rodríguez Parrilla dijo el mismo día en redes sociales que el «envío por EE. UU. de más buques militares al Caribe crea grave peligro para la paz regional y busca reimponer su dominación en Nuestra América con ridículo pretexto de enfrentar narcotráfico (…). Responde a la agenda de políticos corruptos como el secretario de Estado [de Estados Unidos, el cubanoamericano, Marcos Rubio]», destacó.
A las declaraciones del canciller se sumaron las del primer ministro Manuel Marrero, que transmitió a Maduro: «siempre podrá contar con el apoyo invariable de Cuba»; y las del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, quien aseguró el 25 de agosto que «la fortaleza de la Unión Cívico-Militar en Venezuela derrotará las amenazas imperialistas y los actuales intentos de sabotear el desarrollo del país».
Se trata de la misma retórica publicada de forma articulada en la red de medios estatales que responden al Partido Comunista de Cuba (PCC) (ver 1, 2, 3, 4, 5), por funcionarios gubernamentales y declaraciones públicas del Ministerio de las Fuerzas Armadas (Minfar).

En la propaganda estatal cubana se omiten detalles del contexto, como que Washington justifica su presión sobre Maduro a partir de los cargos criminales en su contra. Desde marzo de 2020, el Departamento de Justicia de EE. UU. lo acusa de narcoterrorismo, corrupción y de conspirar junto al llamado Cártel de los Soles —una red integrada, según fiscales estadounidenses, por altos mandos militares venezolanos— para introducir toneladas de cocaína en territorio estadounidense. El Cártel de los Soles fue designado por Estados Unidos en julio de 2025 como organización terrorista internacional.
Para la Casa Blanca, estos vínculos convierten a Maduro en un actor que no solo amenaza la democracia venezolana, sino también la seguridad de la región.
Recientemente, Karoline Leavitt, portavoz de la Administración Trump, afirmó con respecto a Venezuela: «el presidente ha sido muy claro y consecuente. Está preparado para usar todos los elementos del poder estadounidense para detener la entrada de drogas a nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia. El régimen de Maduro no es el Gobierno legítimo de Venezuela. Es un cártel del narcotráfico (…)».
En este escenario, también se anunció que el embajador de Cuba en Venezuela sería Jorge Luis Mayo Fernández, señalado como alto oficial de la Inteligencia cubana, que anteriormente ejercía como segundo jefe de la misión diplomática de Cuba en Caracas. También fue embajador en Nicaragua, otro régimen aliado de La Habana.
Por su parte, el régimen de Nicaragua denunció «la persecución contra el presidente venezolano Nicolás Maduro». Daniel Ortega dijo que las agresiones de EE. UU. «representan una amenaza para toda América Latina y el Caribe», pues «hoy lo hacen con Venezuela, mañana puede ser con otros países».
Sheinbaum marca distancia, Petro defiende y empresarios colombianos critican
Luego que Estados Unidos supuestamente moviera una fuerza naval adicional al sur del mar Caribe, especialmente frente a Venezuela, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró su posicionamiento de no intervención.
«Ya lo hicimos, ya nos posicionamos aquí en la mañanera y a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, no intervención, nosotros estamos en contra de las intervenciones», aseguró.
Por su parte, el mandatario Gustavo Petro aseguró en un Consejo de Ministros transmitido al país que, de llevarse a cabo una «invasión», Estados Unidos convertiría al territorio venezolano en otra Siria y se arrastraría a Colombia al problema. Petro también negó la existencia del Cártel de los Soles.
En cambio, el exsenador y precandidato presidencial David Luna, a través de su cuenta en X, señaló que la insistencia de Petro en negar esa organización no puede ser interpretada como simple ingenuidad, sino que ofrece indicios de ser «compinchería» con el dictador Maduro, mientras los demás países de la región avanzan unidos a rechazar la presencia del Cártel de los Soles en el continente y condenarla por su actividad criminal.
Por su parte, Bruce Mac Master, presidente del gremio de los grandes empresarios de Colombia, dijo que no existe ningún escenario en el cual Colombia y su Estado puedan y deban apoyar al régimen de Maduro.
«No solo se trata de una larga dictadura, la que se ha vivido en Venezuela, sino se trata de un régimen que ha demostrado especial, complacencia y complicidad con el narcotráfico y la corrupción», agregó
Trinidad y Tobago ofrece sus aguas; Paraguay y Argentina califican al Cártel de los Soles de «terrorista»
En medio de las crecientes tensiones con Venezuela, Francia ha decidido incrementar su vigilancia del Caribe, enviando más buques a Guadalupe, su territorio de ultramar, según anunció Manuel Valls, ministro de los Territorios de Ultramar.
Francia, por su parte, justificó su refuerzo naval como parte de una estrategia de cooperación internacional contra las redes criminales que operan en la zona, y subrayó la necesidad de proteger sus territorios de ultramar, en particular Guadalupe y Martinica, que suelen ser utilizadas como puntos de tránsito del narcotráfico hacia Europa.
Trinidad y Tobago expresó la semana pasada su respaldo a la operación naval estadounidense, señalando que el crimen organizado y el tráfico de drogas representan una amenaza directa para la seguridad del Caribe. Incluso, llegó a afirmar que prestará sus aguas y su territorio para las operaciones de EE. UU. contra el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, si Washington lo solicita para defender a Guyana.
El ministro de Relaciones de Exteriores de Paraguay, Rubén Ramírez, también afirmó el 24 de agosto que «lo que está sucediendo entre Estados Unidos y Venezuela no es un tema exclusivo de Estados Unidos, es para toda nuestra región». Además, señaló que el presidente, Santiago Peña, también ha catalogado al denominado Cártel de los Soles como «organización terrorista internacional» y el Gobierno paraguayo considera a Maduro un presidente «ilegítimo».
En tanto, el Gobierno argentino también designó al Cártel de los Soles de organización terrorista, como anteriormente lo hizo Ecuador; mientras República Dominicana se comprometió a «combatir todos los cárteles, incluyendo este», según palabras del presidente dominicano Luis Abinader.
El anuncio del cerco naval ha reavivado tensiones y dividido posturas en la región: mientras el eje Cuba–Venezuela–Nicaragua denuncia una ofensiva imperialista, varios países del Caribe y Sudamérica endurecen su discurso contra Maduro y el Cártel de los Soles.
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